Opinión Política
OPINIÓN

Un Trabajo Honesto, Hecho con Deshonestidad

Charlas en la Cafetería del Barrio

Por Alberto Mora

@alberto_mora

-La política es fundamental para guiar el desarrollo económico y social de nuestra comunidad, moldea el entorno en el que vivimos y las oportunidades que tenemos. La política es un trabajo honesto. Sin embargo, hoy esa misión honrosa se hace con deshonestidad.

Así arranca la charla en la cafetería del barrio el Profe, un académico de profesión y cafetero de afición, quien se acompaña habitualmente de colegas y discípulos para disfrutar del café tostado en el taller de espresso, intercambiando puntos de vista alrededor de temas de actualidad.

El Profe continúa con la charla, dejando claras las siguientes premisas:

-No olvidemos que, en teoría, la política proporciona un marco estable y previsible, fundamental para atraer inversiones y fomentar el crecimiento económico del país. Porque, sin duda, la confianza en un sistema político estable permite que las empresas planifiquen a largo plazo y hagan inversiones significativas.

“La política determina cómo se distribuyen los recursos en una sociedad. Supone que los gobernantes instrumentan políticas efectivas que ellos pueden asegurar una distribución equitativa de los recursos. La política encarga a los políticos la disminución de la pobreza y la mejora en la calidad de vida de las personas.

“Las decisiones de las políticas y los políticos deben fomentar la innovación al invertir en educación, tecnología e infraestructura. Todos sabemos que estos sectores son esenciales para el crecimiento económico y la competitividad a nivel global. La política supone que los representantes gubernamentales establecerán las leyes y regulaciones que puedan mejorar el ambiente laboral de los negocios, protegiendo los derechos laborales, garantizando una competencia justa en el mercado.

“Las y los gobernantes, las y los políticos, en lugar de estar polarizando a la sociedad y poniéndonos en conflicto, deberían fortalecer la cohesión social mediante la promoción de la equidad, la inclusión y la justicia social».

En teoría deberían cumplir con su compromiso político primario que es garantizar el acceso a servicios básicos como salud, educación y seguridad para todos los segmentos de la población.

“En vez de detenerse culpando a los adversarios, los políticos deben desarrollar la capacidad de respuesta ante crisis las económicas, sociales o naturales; es vital para que una gestión pública eficaz pueda mitigar efectos negativos y acelerar la recuperación.

“Ya basta de ocurrencias, es esencial que ya, en el ejercicio de la política, fomenten la participación de los ciudadanos en las decisiones que afectan nuestras vidas, es vital para una democracia saludable y para asegurar que las políticas reflejen las necesidades y deseos de la población”.

Ramón, profesor de sociología, cafetero y gran amigo del Profe, interrumpe para aportar su punto de vista sobre el mismo tema:

-Todos debemos entender cómo la integridad y la honestidad de los funcionarios públicos es fundamental para el funcionamiento efectivo y justo de las instituciones políticas. Debemos reconocer las severas consecuencias que la corrupción puede tener en la sociedad.

“Vamos recordando la reflexión de miembros de la academia como Robert Klitgaard, conocido por su ecuación de corrupción: “Corrupción = Monopolio + Discreción – Rendición de cuentas”. Con ésta, él sugiere que sin rendición de cuentas y con demasiada discreción, la corrupción es inevitable.

“Transparencia Internacional también destaca cómo la corrupción socava la democracia y el desarrollo económico. Basta revisar sus índices y reportes, como el “Índice de Percepción de la Corrupción. También se me viene a la memoria la claridad con la que John Locke argumenta que el gobierno debe estar basado en el consentimiento de los gobernados y que los funcionarios son custodios de los poderes que se les confieren, por lo cual resalta la importancia de la honestidad en la función pública.

“Y en este mismo tenor, recuerdo que uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, creo que fue Madison, escribió extensivamente sobre la necesidad de controles y balances en el gobierno para evitar la concentración de poder y así prevenir la corrupción”.

El Profe solicita la cuenta, saborea el resto de café que le quedaba y a manera de conclusión afirma:

-La confianza es fundamental para el funcionamiento de las sociedades. Por eso la deshonestidad debilita las relaciones interpersonales y las instituciones, llevando a los políticos a un ambiente de sospecha y cinismo.

“La deshonestidad en la política la reconocemos en la forma de corrupción, y de acuerdo a la experiencia puede perpetuar desigualdades sociales, económicas y políticas. Al final terminamos reconociendo a aquellos que actúan deshonestamente, a los que obtienen ventajas injustas, a los que agravan la desigualdad y limitan la movilidad social.

“Cuando la deshonestidad se convierte en una práctica común, aparece la inestabilidad social. Las normas y reglas pierden efectividad y esto desencadena conflictos y disturbios.

“La deshonestidad es una traición a la verdad, es éticamente problemática, porque distorsiona la realidad y afecta negativamente la búsqueda de la realización de los miembros de grupos y organizaciones políticas.

“La deshonestidad conduce al autoengaño. Recuerdo cómo Sartre escribió que el autoengaño es una forma de mala fe, una negación de la libertad y de la autenticidad personal. La deshonestidad corroe la virtud y el carácter moral, impidiendo el desarrollo de cualidades como la integridad y la honradez.

“Como académicos, sabemos que tanto la sociología como la filosofía ven a la deshonestidad como algo que no solo afecta el tejido social, sino también la integridad individual y colectiva. Causa daño a la confianza, fomenta la injusticia y corrompe la moral de una comunidad.

“Yo aspiro a que las y los políticos, se enteren que la política implica la defensa de valores como la libertad, la igualdad y la justicia, y que eso la convierte en una tarea noble y digna de respeto. Que cuando la política se realiza con honestidad, de manera ética y con un compromiso genuino de servir al bien común, puede ser una fuerza poderosa para el progreso, la justicia y el bienestar de todos los ciudadanos”.

 

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