Opinión Política
ANÁLISIS

Mujeres y Economía

El arribo de más mujeres al manejo de los asuntos económicos del país, sin duda impulsará una gestión en un gobierno de Claudia Sheinbaum o de Xóchitl Gálvez, pues una de ellas será la primera presidenta de México.

 

Por Alfonso Gómez Godínez

La mayoría de los mexicanos apuestan a que tendremos a una mujer en la presidencia de México. Será, de cumplirse los pronósticos electorales, un hecho que quedará marcado en la historia. Nada habrá sido gratis. La política fue un campo vedado, no el único, para las mujeres, con excluyentes barreras jurídicas y reglas informales que discriminaban sus legítimas aspiraciones. Así, hasta 1955 fue cuando las mujeres mexicanas pudieron acudir a votar a las urnas y fue una tapatía, Griselda Álvarez Ponce de León, la primera mujer en alcanzar el puesto de gobernadora al asumir ese cargo en 1979 en el vecino estado de Colima.

Proceso histórico arduo y difícil para las mujeres que buscaban abrirse paso en el escenario político nacional. Hoy están en la antesala del puesto político más relevante y trascendente del país. En este escenario, es muy posible también que la mayoría de los puestos del gabinete legal y ampliado y/o los más relevantes sean ocupados por mujeres.

En comparación con otras naciones latinoamericanas, estamos llegando tarde. Se me vienen a la mente los nombres de las siguientes mujeres que han sido presidentas de sus respectivos países mucho antes que el nuestro: María Estela Martínez, de Argentina en 1974; Lidia Gueiler Tejeda, de Bolivia en 1979; Violeta Barrios de Chamorro, de Nicaragua en 1990; Ertha Pascal–Trouillot, de Haití en 1990; Rosalía Arteaga, de Ecuador en 1997; Mireya Moscoso, de Panamá en 1999; Michelle Bachelet, de Chile en 2006 y reelecta en 2014; Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina en 2007; Laura Chinchilla, de Costa Rica en 2010; Dilma Rousseff de Brasil, en 2011; Jeanine Añez, de Bolivia en 2019; Xiomara Castro, de Honduras en 2022; Dina Boluarte, de Perú en 2022. Cada una construyó su trayectoria y tiene o tendrá el juicio de la historia sobre su gestión.

La economía ha jugado un papel fundamental en la narrativa de cada una de las presidentas citadas. Recordemos la espantosa crisis económica que acompañó a Estela Martínez en Argentina, como también la significativa gestión económica de Bachelet que, inclusive, le generó el capital político suficiente para encabezar un segundo período de gobierno. De la misma manera, Dilma Rousseff, que gracias al énfasis de su gobierno en programas sociales logró la reelección, pero, sin embargo, fue destituida por un juicio político producto de supuestos malos manejos presupuestales y violación a las leyes de responsabilidades fiscales de Brasil.

MUJERES EN EL GABINETE PRESIDENCIAL

En las últimas décadas, los espacios gubernamentales dedicados a los temas económicos han adquirido una gran relevancia como instituciones públicas estratégicas y con una enorme influencia en el devenir de un gobierno. Hablamos del Banco de México, de la Secretaría de Hacienda, de la Secretaría de Economía, del INGEI, de las instituciones regulatorias del sistema bancario, financiero y de valores, de la COFETEL, COFECE, principalmente. Son instituciones que por su influencia y responsabilidad en asuntos económicos globales, son observadas con mucha atención por parte del Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Tesoro de los Estados Unidos, Reserva Federal, Organización Mundial del Comercio, inversores globales, etc. Sus decisiones y omisiones tienen un gran impacto en el bienestar económico de los mexicanos.

Es de esperarse que, con el eventual triunfo de una mujer en las próximas elecciones presidenciales, varias de esas carteras serán ocupadas también por mujeres. Cabe aclarar que, de momento, Claudia Sheinbaum (en caso de ganar) ha declarado que le gustaría que en la Secretaría de Hacienda repitiera Rogelio Ramírez de la O.

El ascenso de las mujeres en el debate y en la conducción de los asuntos públicos en materia económica se inicia desde fines de los años sesenta del siglo pasado con la decana de las mujeres economistas, Ifigenia Martínez y Hernández, sin olvidar a mis maestras en el CIDE, Sofía Méndez Villarreal y Trinidad Martínez Tarragó. La maestra Ifigenia fue la primera mexicana egresada de Harvard en obtener su grado de Maestría en Economía, para posteriormente alcanzar también el Doctorado en Economía, llegando a ocupar altísimos cargos en la Secretaría de Hacienda.

En su momento fue la mujer economista que ocupó los cargos más relevantes en la administración pública. Por su parte, la huella que dejaron Sofia Méndez y Trinidad Martínez fue desde la academia, tanto en la docencia como en la investigación -UNAM y CIDE-, impulsando la formación de una gran cantidad de generaciones de economistas que trascendieron en el ámbito público.

Independientemente del resultado de la elección presidencial, habrá dos importantísimos cargos que seguirán siendo dirigidos por brillantes mujeres economistas; instituciones que por su carácter autónomo trascienden los períodos presidenciales, como es el caso del Banco de México y el INEGI. En el caso del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja fue designada el 1 de enero de 2022 y continuará en el cargo hasta el 31 de diciembre de 2027. Asimismo, la presidenta del INEGI, Graciela Márquez Colín, fue electa también en 2022 y conducirá a dicha institución hasta 2027.

Victoria Rodríguez es una economista del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey ITESM y con maestría por el Colegio de México.  Graciela Márquez, que ya había sido secretaria de Economía en el actual gobierno, es una economista con doctorado en Harvard.

Es de esperarse que en el próximo gobierno las mujeres tendrán una mayor participación en un gabinete que de partida será paritario. Así, es posible también que en la Secretaría de Economía repita una mujer, siendo que en el actual gobierno esa responsabilidad fue de Tatiana Clouthier y actualmente de otra economista, Raquel Buenrostro, con Maestría en Economía por el Colegio de México.

EL PRESUPUESTO ROSA

El arribo de más mujeres al manejo de los asuntos económicos del país sin duda impulsará una gestión, en un gobierno de Claudia Sheinbaum o de Xóchitl Gálvez con las siguientes características: Un compromiso con la estabilidad monetaria y combate a la inflación dada la continuidad de Victoria Rodríguez; un énfasis en la economía social impulsando la igualdad de oportunidades y de ingreso entre mujeres y hombres; lucha contra la discriminación laboral por cuestión de sexo; mayores apoyos a mujeres emprendedoras; programas de apoyo a madres trabajadoras solteras; combate al hostigamiento y al acoso laboral en las empresas y centros de trabajo. Los programas sociales y de estímulo económico tendrán perspectiva de género. Sin duda que las mujeres incorporadas al gabinete presidencial promoverán un presupuesto que reivindique derechos de las mujeres.

Quizás estemos hablando de una nueva “economía rosa” donde las oportunidades y arribo masivo de las mujeres en la economía generen nuevos motores de crecimiento, pero con mayor justicia y equidad para beneficio de toda la sociedad mexicana.

 

Post relacionados

Plan B “fulmina” credibilidad electoral

Opinión Política

Clemente, la carta del Grupo Compacto en MC

Opinión Política

Índice de desarrollo humano del PNUD

Opinión Política

Dejar un comentario