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Los tiempos de Xóchitl y el Frente

LA NOTA DEL EDITOR

Por Julio César Hernández

@jcentresemana

Los tiempos del Frente Amplio por México se adelantaron y desde el jueves pasado resolvieron su proceso electoral cuando la senadora Xóchitl Gálvez Ruiz quedó como la única contendiente por la coordinación de este bloque opositor, luego de que su rival, la priista y también senadora Beatriz Paredes Rangel se vio obligada a hacerse a un lado y dejarle libre el camino para la candidatura presidencial, y antes el diputado Santiago Creel Miranda fue presionado a declinar a su favor.

Gálvez Ruiz tiene a partir de hoy, luego de que ayer le entregaron el certificado que la hace coordinadora del FAM, el reto de mantener la expectativa y esperanza ciudadana de que tiene la fortaleza, la solidez y la capacidad para ser una verdadera aspirante a la presidencia de la República y no “flor de un día” que creció con el “riego” de las redes sociales al tiempo de que le “despejaban” el camino “bajándole” a sus adversarios.

Y es que Xóchitl encabezará al Frente Amplio por México sin haber demostrado a plenitud su capacidad para competir con rivales de “peso” en una contienda de verdadera lucha por el poder, pues en este proceso interno los Foros Regionales no fueron, ni por mucho, lo que habrá de enfrentar ante quien resulte el candidato de Morena y sus aliados, sin considerar que éste tendrá el apoyo de toda la fuerza del Estado y de la estructura de los gobiernos morenistas en los estados.

Creo que a la senadora le faltó foguearse más para lo que viene. No me equivoco si digo que prácticamente tuvo “un día de campo” al interior del Frente, porque es cierto que el presidente Andrés Manuel López Obrador la agarró de su “sparring” pegándolo un día sí y el otro también desde la “mañanera”, aunque Xóchitl supo sacarle el mejor provecho a ello.

Pero en el Frente Amplio no le dieron la oportunidad de demostrar de “qué está hecha”, pues además su narrativa durante todo el tiempo estuvo dirigida a pelearse y responderle con y a López Obrador, mientras que al interior prácticamente todo se concentró en monólogos dirigidos a simpatizantes de quienes participaron en ellos, pues si bien ambas contendientes tenían a sus respectivos simpatizantes, a final de cuentas resultarían ser los mismos para alcanzar el objetivo: apoyar a quien resultase candidata para enfrentar a Morena y aliados.

Finalmente, la contienda dentro del Frente concluyó. Xóchitl Gálvez es la elegida, pero tendrá que seguir “entrenando” para llegar de la mejor forma a la “pelea” estelar programada para el 2024 contra un rival que llegará “con todo” para mantener en poder de los partidos políticos que la impulsan el poder del gobierno en el Ejecutivo y en el Legislativo, donde estará en juego una mayoría que será trascendental para el futuro del país, pues de ello dependerán que se hagan o no las reformas constitucionales que querrá realizar quien vaya a despachar desde Palacio Nacional.

Ahí, en el Legislativo, es donde el Frente Amplio por México está obligado a poner más atención, porque es mucho más probable repetir el triunfo del 2021 y quizás ahora con mayor amplitud al contar con una candidata presidencial que puede “jalar” mucho mayor número de votos para los candidatos al Congreso de la Unión, diputados y senadores.

A diferencia del 2018, hoy la oposición tiene más posibilidades de arrebatarle espacios a la 4T, pero este bloque partidista que integra el Frente Amplio por México tendrá el reto también de saber enfrentar y superar las diferencias, porque lo peor que le puede suceder es que a medio camino “reviente”, y con ello prácticamente facilitarle el triunfo a Morena para seguir en la presidencia de la República e, incluso, entregarle una mayoría legislativa.

 

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