Opinión Política
OPINIÓN

El tiempo apremia

REFLEXIONES

Por Gonzalo Leaño Reyes

Nos encontramos a sólo un año y medio para el cambio de Gobierno y se comienzan a acumular las tareas pendientes. No nos referimos únicamente al ámbito federal, sino que la lista de proyectos y obras inconclusas o que siguen siendo promesas, abarcan las esferas estatal y municipal a lo largo y ancho de la geografía mexicana.

El prematuro, informal y errático arranque de la sucesión presidencial –y en el caso de Jalisco, la sucesión estatal—es uno de los factores que más incide en el tropiezo de las principales obras, pero no es el único; también están presentes la situación económica, los intereses de los partidos políticos y la agria discusión de temas controvertidos que han dividido a la población.

El Gobierno Federal tiene entre sus principales pendientes la terminación de la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el corredor transístmico entre Salinas Cruz, Oaxaca y Coatzacoalcos, Veracruz. Son las obras más emblemáticas, y la tarea no terminará con la eventual inauguración, como ocurrió con el aeropuerto Felipe Ángeles, sino que deberán dejarse inauguradas y en marcha, es decir, Dos Bocas refinando petróleo, el Tren Maya haciendo recorridos alrededor de la península de Yucatán, y abierto a la circulación el corredor Oaxaca-Veracruz. Si esto llegara a concretarse, tocará a la siguiente administración, sea o no del partido Morena, hacerlas funcionar de forma eficiente y que no representen un pesado gasto como actualmente sucede con Pemex y CFE.

La lista no se limita a esas obras; los proyectos anunciados son muy variados y realmente no se ven avances al respecto. Podemos citar, como ejemplo, la tarea de llevar Internet a todo el país; construir y equipar las sucursales del Banco del Bienestar; fundar una línea aérea estatal; descentralizar las secretarías del Poder Ejecutivo a diferentes estados de la república; avanzar en la extracción y comercialización del litio; desarrollar la red de Universidades Juárez; concentrar el envío de remesas de 25 millones de usuarios que radican en Estados Unidos en la nueva Financiera para el Bienestar (antes Telecomm); reconstruir el sistema de Salud Pública después de la desaparición del INSABI… y se pueden agregar muchas más tareas pendientes.

El abasto de agua es un grave problema, cuya solución se ha ido posponiendo de una administración a otra: la Ciudad de México y Toluca siguen esperando la rehabilitación integral del Sistema Cutzamala; en Jalisco, la terminación de la presa El Zapotillo; en Monterrey, la presa La Libertad. El tren rápido México-Estado de México y la Línea 4 del Tren Ligero de Guadalajara también son trabajos inacabados.

Se trata de grandes obras que requieren estudios previos, plan maestro, avalúos, financiamiento, en algunos casos expropiaciones y mucho, mucho, mucho trabajo.

Es evidente que los proyectos no se cumplirán, quedarán para las próximas autoridades, si es que estas quieren continuar o prefieren comenzar de cero sus respectivas administraciones.

La prioridad es muy clara: la lucha electoral está en marcha y los grupos políticos quieren ganar, cueste lo que cueste. ¡Qué lástima!

 

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