Opinión Política
ENTREVISTA

“El presidente promueve o tolera ataques en mi contra”

El senador Ricardo Monreal Ávila denuncia que desde el gobierno, el partido y sus estructuras le aplican las viejas formas de hacer política contra las que luchó López Obrador. Y confiesa que no está obsesionado porque Andrés Manuel lo mencione en las “mañaneras” como a sus “corcholatas”.

 

Por Julio César Hernández y Mario Díaz

Arrancar el aplauso de un público tan plural como el que momentos antes de esta entrevista tuvo al frente convocado por la agrupación nacional Confío en México, cuando no son sus correligionarios, sólo figuras políticas como el senador Ricardo Monreal Ávila pueden lograr.

No era un público a modo, no eran morenistas, pero sí un publico que no le regateó aplausos y se los obsequió cuando calificó de “ofensivo” el que los aspirantes presidenciales de Morena sean llamados “corcholatas”; cuando se calificó como “un simple aspirante a suceder al presidente de la República; cuando presumió que “soy el mejor para suceder al presidente de la República”; cuando advirtió que “tengo autonomía para decidir”; cuando confesó no ser un hombre de “izquierda trasnochada”; cuando aseguró que “no tengo cuentas por saldar ni cadáveres en el closet”; cuando reiteró que “yo soy el arma secreta del presidente”; cuando auguró que le va a ganar a las “corcholatas” del presidente si hay reglas claras, “piso parejo”; cuando…

El ir de aquí para allá atendiendo las solicitudes de entrevistas exclusivas con medios de comunicación no lo agobian; por el contrario, parece inyectarle ánimo y fuerza, sabedor de que debe de aprovechar cualquier espacio para aparecer en los medios, como el aceptar -como él lo dijo-, cualquier invitación para hablar en público.

Y en ese ajetreo mediático, llegó a nuestra mesa dispuesto a enfrentarse al interrogatorio periodístico a “dos fuegos”.

-Senador, usted en los últimos días ha presumido que es “el arma secreta” del presidente y ha dicho que porque es el de mayor experiencia, que porque tiene 25 años trabajando con el presidente López Obrador, pero resulta que en Palacio Nacional ni lo ven ni lo oyen…

Esboza una sonrisa mientras uno de sus colaboradores le acerca una taza de té de manzanilla. Y responde con su acostumbrada voz pausada que raya en lo solemne y que al mismo tiempo mide milimétricamente cada una de sus palabras:

ASPIRANTE. Insiste en que él es mejor que las “corcholatas” del presidente López Obrador.

“Soy un hombre con experiencia que conoce bien los ritmos de la política y no soy improvisado. Así que no voy a desesperarme, voy a mantener la calma y voy a mantener el nivel de propuesta porque soy el mejor de los cuatro aspirantes. No soy mencionado, pero no estoy obsesionado porque me mencionen, prefiero el cobijo de la gente y sí estoy entrando con la gente.

“Falta tiempo, y en este proceso de tiempo, de acuerdo con este reloj de la política, puedo lograr convencer al presidente de que soy el mejor para sucederlo. Por eso hablo de que, en el fondo, soy el arma secreta del presidente a pesar de que no me mencione, pero al final se va a dar cuenta que soy el único que garantiza el proceso de transición política que él inició”.

 

-¿Es posible que esto se concrete en medio de este ambiente de polarización generado desde Palacio Nacional? ¿Cómo se puede dar esto en esta contienda, llegado el momento?

-Llegado el momento electoral y el proceso formal, yo sería el candidato de la reconciliación nacional y el presidente de la reconciliación. Yo no comparto en que el pleito, la confrontación, la polarización, deba de ser permanente. La polarización se da en las contiendas, en el ejercicio de gobierno hay que llegar a acuerdos-. Cuando ya se es gobierno. hay que invitar a todos para poder articular políticas públicas en beneficio de la población.

“¡Todos caben! No puedes excluir y no puedes mantener una confrontación, una polarización, en el ejercicio de gobierno, permanente. Yo no creo en eso. Creo que podemos llegar a los mismos puertos, a los que te propongas, en un afán de conciliación, en un afán de seriedad y en un afán de encuentros, no de desencuentros permanentes”.

 

-¿A qué se refiere cuando señala que lo que se está haciendo ahora en Morena, no es el proyecto al que ingresó?

-Me refiero a lo que recientemente sucedió en el proceso interno de Morena, en donde hubo acarreos, en donde hubo dádivas, en donde hubo influencia indebida para preseleccionar a quienes iban a resultar como consejeros. En esto no estoy de acuerdo.

“No luchamos para esto, luchamos por procesos democráticos. Siempre condenamos la compra de votos, siempre condenamos el acarreo, siempre condenamos el que se usaran los programas sociales para fines electorales, ¡No podemos caer en eso! Estamos traicionando nuestro legado, a eso me refiero que no luchamos para eso.

 

-Por otro lado, ¿qué pensar de Andrés Manuel en campaña oponiéndose a muchos temas, y ya en el ejercicio de gobierno, todo esto a lo que se oponía lo está impulsando?

-Hay que retomar nuestros principios. En el caso de la militarización, concreta, él ofreció enviar una iniciativa para el cambio de la Constitución en esta materia… no nos ha llegado. Pero nosotros construimos la Guardia Nacional con el carácter civil, como un cuerpo de seguridad de élite, pero civil. Sigo pensando igual. Voté convencido de que al país le urgía este tipo de agrupamiento policiaco-civil; la Guardia Nacional es un cuerpo de élite, pero con mando civil y no he cambiado de opinión.

 

-¿Al Ejecutivo le sirven los decretos? Digo, ¿al proyecto de transformación, hacerlo por medio de decretos? Si en el Senado o en la Cámara de Diputados le dicen no a la Guardia Civil militarizada, ¿entonces se van por el decreto?

-Pienso que en el caso de la expedición de decretos, no resuelve el problema de fondo. La única manera de cambiar la naturaleza jurídica de la Guardia Nacional de civil a militar es mediante la Constitución. Un decreto podrá tener vigencia temporal, pero será impugnado en la (Suprema) Corte y se va a declarar inconstitucional, porque la Constitución está por encima de los decretos; en jerarquía constitucional, está por encima de las leyes reglamentarias, de acuerdos, de circulares y decretos. Por eso hay que tener cuidado.

“Yo prefiero que planteen la iniciativa de modificación constitucional y nosotros hacer el esfuerzo por plantear o por aprobar algo que le convenga a todos, y esto estamos esperando por parte del presidente que nos envíe la iniciativa, si es que quiere y escoge al Senado como Cámara de origen”.

FIGURA. Pocos como Ricardo Monreal Ávila tienen un lenguaje mediático tan efectivo.

-¿Cómo explicarle a la sociedad, a la ciudadanía, que entienda que todo por aquello que ustedes han luchado a lo largo de muchos años, ahora en el poder hacen todo lo contrario? ¿Cómo puede entender que votó por un proyecto que hoy no se cumple en el ejercicio del poder?

-Es una pregunta importante. Creo que como tarea primordial de Morena, y de quienes formamos parte del movimiento, es regresar a nuestros orígenes e intentar no defraudar a los ciudadanos, cumplir con nuestra oferta política, no puedes cambiar tu oferta por el simple hecho de ser gobierno; sí tienes que adecuar la propuesta política, pero no puedes cambiar radicalmente lo que te llevó al poder, porque lo que nos llevó al poder fue nuestro ideario, nuestra propuesta. No podemos reproducir ni reciclar los viejos vicios que fue por lo que luchamos… ¡En eso yo no creo!

 

-¿Hay tiempo para rectificar en lo que resta de esta administración o hay que generarle a la sociedad la esperanza de que suceda en el próximo gobierno si vuelve a ser de Morena?

-No, yo sí creo que hay tiempo. Creo que los procesos de transición política son largos y este es uno de ellos, no creo que en seis años se vaya a resolver el problema. Por eso el presidente insiste en poner a una gente que a juicio de él continúe lo que él cree debe de continuar.

“Yo le garantizo continuar, pero también tengo autonomía y criterio propio. Creo que a él le convendría que una gente con capacidad y talento sea quien continúe su obra, y no simplemente alguien que no va a actuar autónomamente. Ese es mi propósito y lo voy a lograr, lo voy a convencer, en los próximos doce meses que faltan para iniciar el proceso electoral”.

 

-Ya se tuvo un Calles y no funcionó…

-Hay que luchar por ser la continuidad, no el continuismo; un proceso de continuidad en el proceso de transición política.

 

-Por último, y regresando al tema de la sucesión, algunas gobernadoras ya se pronuncian a favor de los aspirantes presidenciales…

-¡Es indebido eso…!

 

-¿Qué tan dañino es eso? Son las gobernadoras Layda Sansores y Evelyn, de Guerrero…

-Es que ese es el problema… ¡Y el hermano del presidente en Tabasco lo están haciendo! Creo que es indebido y no ayuda el que lo gobernadores estén ya actuando a favor de una candidata preferida del presidente. Le hace daño, porque es una traición al legado del presidente López Obrador el que los gobernadores se estén pronunciando anticipadamente. Es una traición porque luchamos contra eso.

“El presidente luchó contra el presidente de la República, contra los gobernadores, contra (el uso de) los recursos públicos… Por eso yo estoy copiando. El que más se parece a la lucha del presidente soy yo, porque estoy batallando con el poder, estoy batallando con los gobernadores y estoy batallando con el partido y las estructuras del poder…

 

-Pero todo eso desde su propio partido…

-Si, dentro del propio partido, pero finalmente la lucha es la misma.

 

-Y con las viejas formas de hacer política…

– ¿Con las viejas formas! ¡Las que él sufrió en carne propia, ahora me las aplican a mí… ¡Ese es el tema!

 

-¿Permitidas por él (López Obrador)?

– ¡O promovidas por él! ¡No sabemos, exacto! Permitidas o al menos toleradas por él.

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