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Una agenda muy complicada espera al Congreso de la Unión

REFLEXIONES

Por Gonzalo Leaño Reyes

El próximo jueves, día primero de septiembre inicia un nuevo periodo ordinario para la LXV Legislatura del Congreso de la Unión. Finaliza el segundo receso del primer año legislativo durante el cual actuó la Comisión Permanente bajo la presidencia de la senadora Olga Sánchez Cordero.

Hasta el día de hoy, esta legislatura ha estado trabajando sumida en una profunda división que en nada beneficia a los mexicanos; por el contrario, alimenta el antagonismo entre el oficialismo que representa el partido Morena y su oposición representada por la coalición “Va por México” del PAN, PRI y PRD. En los grandes temas nacionales no se han puesto de acuerdo y por eso tienen que acudir frecuentemente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que dirima cuestiones controversiales ya que los diputados o los senadores no se ponen de acuerdo. En realidad, con estas controversias prácticamente le dejan la función legislativa al Poder Judicial.

Una agenda abundante y variada espera a los 500 diputados federales y 128 senadores a partir del momento en que ocupen sus curules y escaños, respectivamente. Hay dos iniciativas de reformas constitucionales que requieren mayoría calificada. Una es la adscripción de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional y la otra es una reforma política que modificaría las instituciones y procesos electorales. Ambas han sido descalificadas previamente por la oposición y por lo tanto es previsible que ninguna de ellas pase, tal como le ocurrió a la pretendida Reforma Eléctrica que no alcanzó los votos necesarios para sumar dos terceras partes del total.

Realmente es lamentable que Morena no quiera negociar y que la oposición vote todo en contra, ya que si existiera diálogo entre ellos es probable que hubieran encontrado algunas áreas mejorables en el sistema electoral, en el INE y los tribunales electorales, en el financiamiento de los partidos, la elección de consejeros, etcétera.

Otro tema importante son los Presupuestos de Ingresos y Egresos para 2023, asunto que dividió radicalmente a los diputados el año pasado y que hoy pudiera tener la misma suerte, aunque en este caso no se necesita mayoría calificada para su aprobación.

Dicen que en política no hay nada escrito y por lo tanto podríamos llevarnos sorpresas con la actuación del Congreso ya que la alianza “Va por México” no está tan sólida como lo estaba hace unos meses. Hoy, el PRI sufre fisuras a causa de los señalamientos contra su dirigente Alejandro Moreno y hay muchos legisladores de todos los partidos que tienen la mirada puesta en las elecciones estatales de Coahuila y Estado de México en 2023 y las generales de 2024.

La población mientras tanto, ajena a la política está tratando de salir adelante en su lucha diaria contra la inflación y éste debería ser el principal foco de atención de todo el aparato de gobierno.

Por lo pronto, el Congreso de la Unión regresa a la actividad ordinaria. Esperemos que se comporte a la altura de lo que México necesita.

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