Opinión Política
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Construyendo el futuro de Guadalajara

Por Gilberto Ortega Valdés

Analista Político

Cuidar el empleo y promover nuevas oportunidades debe ser una política fundamental para construir el futuro de Guadalajara. Detrás de cada negocio hay una historia de esfuerzo: una familia que arriesga sus ahorros, una persona que decide emprender y trabajadores que encuentran ahí el sustento de su hogar. Cuando un negocio prospera, sus beneficios alcanzan también a la comunidad.

Según el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas del INEGI, Guadalajara contaba con 96,174 unidades económicas en mayo de 2025. Esta cifra permite dimensionar la importancia de cuidar a los establecimientos que sostienen la actividad económica de nuestra ciudad.

Por eso, el desarrollo económico debe ocupar un lugar central en la agenda municipal. Necesitamos una visión que avance en dos sentidos: incentivar la creación de nuevos negocios y fortalecer los que ya existen. Ambos propósitos requieren un gobierno cercano, capaz de escuchar y resolver los obstáculos que enfrentan quienes generan empleo.

Abrir una tienda, una cafetería o un taller implica asumir riesgos, conseguir recursos y dedicar muchas horas de trabajo. A ese esfuerzo pueden sumarse trámites confusos, tiempos inciertos y dificultades para acceder a herramientas o asesoría. El municipio tiene la oportunidad de facilitar ese camino y acompañar a quienes apuestan por nuestra ciudad.

 

Propongo cinco acciones para convertir esa visión en una política pública concreta:

Primera: incentivar el empleo formal. Crear un fondo municipal que subsidie el equivalente a un salario mínimo por nueva plaza formal en micro, pequeñas y medianas empresas durante tres meses, condicionado a mantener el puesto al menos un año desde la contratación.

Segunda: facilitar la apertura. Simplificar trámites mediante una ventanilla única y digital, con requisitos claros, criterios transparentes y plazos definidos de resolución.

Tercera: modernizar y equipar. Otorgar apoyos para adquirir herramientas y tecnología que eleven la productividad de los pequeños negocios y ayuden a conservar los puestos de trabajo.

Cuarta: acompañar el crecimiento. Ofrecer asesoría técnica y mentoría gratuita en administración, finanzas, costos y ventas, en alianza con universidades y organismos empresariales.

Quinta: abrir mercados y fortalecer la proveeduría. Vincular a productores y comerciantes locales con grandes compradores y facilitar su participación en las compras públicas municipales mediante reglas claras y procesos transparentes.

Estas acciones requieren presupuesto, reglas claras y evaluación constante. Debemos medir cuántos negocios permanecen abiertos, cuántos empleos se sostienen y cómo mejoran los ingresos de las personas. También escuchar con atención a quienes reciben los apoyos para corregir a tiempo lo que no funcione.

Guadalajara se construye todos los días desde sus mercados, talleres, comercios y empresas. En esos espacios se aprende un oficio, se dinamiza la economía y se crean vínculos entre vecinos. Su actividad también puede contribuir a mantener calles vivas y fortalecer el tejido social de nuestros barrios.

Cuidar a quienes emprenden y trabajan es cuidar a Guadalajara. Un gobierno que acompaña ese esfuerzo con herramientas útiles y cercanía puede transformar la iniciativa de miles de personas en bienestar compartido para las familias tapatías.

 

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