Opinión Política
REPORTAJE

Abril Ledesma nueva presidenta del Colegio de Mujeres Profesionales de la Construcción en Jalisco

Plantea una organización interdisciplinaria, crítica e independiente, que deje de limitarse a señalar problemas y participe con propuestas en las decisiones sobre agua, movilidad, infraestructura, territorio y desarrollo urbano.

 

Por Mario Díaz (El Master).-

Casa Zuno fue el escenario idóneo para que la doctora Abril de María Ledesma Zermeño, realizara el acto protocolario donde asumió la presidencia del Colegio de Mujeres Profesionales de la Construcción en Jalisco, para el periodo 2026-2028 con una premisa que busca modificar la manera en que esta organización participa en la vida pública del estado: dejar de ser una agrupación cuya presencia se limite a la representación gremial para convertirse en un referente técnico, interdisciplinario y propositivo en los asuntos que determinan el futuro urbano y territorial de Jalisco.

Columnista de la revista Política, refiere que su apuesta parte de una visión que rebasa los límites de Guadalajara y de su Zona Metropolitana, aunque reconoce el vínculo particular que mantiene con la capital jalisciense y con los problemas que durante años ha analizado desde una perspectiva urbanística. Para Ledesma Zermeño, el reto consiste en aprovechar la experiencia y conocimiento de mujeres de distintas profesiones para construir diagnósticos y propuestas capaces de incidir en las decisiones públicas.

“Somos un colegio que pretende… O sea, que desde nuestro nombre es de Mujeres Profesionales de la Industria de la Construcción de Jalisco, entonces no solo es con el área metropolitana con la que tengo esta relación, amor-odio, que tú conoces muy bien (sus columnas dan testimonio de ello). Y que soy una tapatía de corazón, que amo mi territorio, mi lugar. Pero mi compromiso es realmente tener una visión transversal y creativa e integradora”.

Considera que precisamente esa diversidad debe convertirse en el principal diferenciador del organismo frente a otros colegios profesionales que ya tienen una trayectoria consolidada en Jalisco.

“Yo quisiera llevar este colegio hacia un pensamiento mucho más amplio de cómo se han abordado las problemáticas del Estado. Y es por eso que la relevancia de que sea un colegio que integre interdisciplinas, para mí ese es el diferenciador de todos los demás colegios tan valiosos con los que ya contamos”.

 

Crecer para incidir

La dimensión de su proyecto se encuentra estrechamente relacionada con la necesidad de fortalecer primero al propio Colegio. Actualmente, aclara, la organización cuenta con poco más de 30 integrantes y uno de los objetivos inmediatos de su administración será duplicar esa cantidad para alcanzar el número requerido por Profesiones del Estado y obtener el registro correspondiente que le permita ejercer plenamente como colegio profesional.

“Ahorita estamos… No te puedo dar un número definido, pero el colegio cerró con aproximadamente un poco más de 30 integrantes. Tengo un compromiso de llegar rápido a 60 integrantes, porque es lo que Profesiones del Estado solicita para podernos dar nuestro registro”.

Y precisa:

“Y que sea considerado un colegio realmente. Ya tenemos el registro, o sea, nuestra inscripción en el Registro Público es como colegio, pero para de verdad ejercer como un colegio y que tenga una incidencia, necesito lograr el registro de profesiones”.

La incorporación de nuevas integrantes, sin embargo, no tiene como propósito únicamente alcanzar una cifra administrativa. Para Ledesma Zermeño, una mayor membresía debe traducirse en una mayor capacidad profesional, de colaboración y de incidencia.

Su intención es que la colegiación tenga un beneficio concreto para quienes decidan participar y que el tiempo y los recursos que las profesionales destinan al organismo tengan una contraprestación en términos de capacitación, oportunidades, actualización y vinculación.

“Quiero encabezar un Colegio útil. Un Colegio en el que podamos hacer juntas aquello que difícilmente podríamos hacer por separado”.

En esa lógica, uno de los primeros instrumentos que plantea es un directorio de capacidades profesionales que permita conocer las especialidades de cada integrante y facilitar la colaboración entre ellas.

“Si una colegiada necesita una estructurista, una especialista en instalaciones, una abogada, una valuadora, una supervisora, una especialista ambiental o una administradora de obra, quiero que piense primero en otra colegiada”.

El objetivo es transformar la tradicional solidaridad entre mujeres en una estructura profesional que también produzca oportunidades económicas y laborales, crecimiento.

Abril Ledesma plantea capacitación de alto nivel, actualización tecnológica, mentoría, especialización, vínculos profesionales y mecanismos para identificar las capacidades de las integrantes. Su idea es que la organización pueda funcionar como una red profesional donde el conocimiento de una integrante encuentre complementariedad en el de otra.

 

Profesionales de la Construcción

La visión interdisciplinaria también modifica la propia definición de quién puede formar parte del Colegio. Para Ledesma Zermeño, la industria de la construcción y la transformación del entorno urbano no son actividades exclusivas de arquitectas, ingenieras civiles o constructoras.

La cadena de valor incorpora especialistas en urbanismo, proyectistas, supervisoras de obra, instalaciones, costos y presupuestos, protección civil, sustentabilidad, eficiencia energética, topografía, geotecnia, valuación, administración de obra, BIM (Modelo de Información para la Construcción por sus siglas en inglés), materiales, restauración, conservación y desarrollo inmobiliario.

“También contempla a abogadas especializadas en derecho urbano, inmobiliario y de la construcción; contadoras y fiscalistas; especialistas ambientales; diseñadoras industriales vinculadas con sistemas constructivos; especialistas en patrimonio edificado; peritas, valuadoras, académicas e investigadoras. La razón de esta apertura es que los problemas urbanos contemporáneos no pueden resolverse desde una sola disciplina”, destaca.

Y agrega.

“La ciudad no se construye solamente con concreto y acero. Se construye también con normas, contratos, financiamiento, conocimiento, decisiones administrativas, responsabilidad ambiental y política pública”.

Desde esa perspectiva, el Colegio pretende reunir capacidades que permitan analizar un mismo problema desde diferentes ángulos.

“Una arquitecta puede cuestionar un proyecto. Una ingeniera puede advertir una falla. Una abogada puede detectar una irregularidad. Una especialista ambiental puede identificar un impacto. Una valuadora puede determinar sus consecuencias económicas.

“Pero cuando todas ellas trabajan juntas, podemos construir un diagnóstico, emitir una opinión técnica, desarrollar una propuesta normativa, crear un estándar profesional o presentar una alternativa”.

Firme a sus ideales y a su actuar, es tajante al destacar que también busca modificar la percepción social de las organizaciones profesionales integradas exclusivamente por mujeres.

“Sí, no queremos que sea una organización pintada de rosa. Eso es para mí muy importante, a pesar de que yo fui muy insistente, cambiamos la imagen recientemente y quería que quedara sí claro que es una visión femenina, porque sí lo es, pero no es un grupo de mujeres que no tienen nada que hacer, desocupadas. Somos personas que tenemos conocimiento, trayectoria, experiencia y que tenemos que ser escuchadas, porque la visión es muy distinta y generamos dinámicas diferentes”.

La frase sintetiza uno de los objetivos centrales de su gestión: que la presencia de las mujeres en los debates sobre ciudad, territorio y construcción no sea solamente una cuestión de representación.

 

Ser esenciales

Su intención es que la participación femenina tenga como fundamento el conocimiento profesional y la capacidad de generar propuestas.

En lugar de buscar simplemente espacios en las mesas donde se toman decisiones, plantea construir una capacidad técnica que haga necesario consultar a las integrantes del Colegio cuando se discutan asuntos estratégicos para Jalisco.

“No necesitamos demostrar que las mujeres somos mejores profesionistas por ser mujeres. Necesitamos demostrar que cuando organizamos conocimiento, experiencia y talento somos capaces de producir resultados”.

El señalamiento no se limita a las deficiencias de infraestructura. Para la especialista, existe otro problema menos visible pero igualmente relevante: la pérdida de participación ciudadana y la falta de involucramiento de quienes cuentan con conocimientos profesionales para cuestionar, exigir y proponer.

Ledesma Zermeño considera que la recuperación de la capacidad de participación debe pasar por la educación y el conocimiento, áreas en las que tiene una trayectoria como docente.

“Hay manera, yo soy, como tú sabes, yo tengo una trayectoria docente amplia y si sigo apostando por la docencia es porque soy una convencida de que la ignorancia y el ocio es la madre de todos los vicios, de la corrupción. Entonces, en el conocimiento se gesta la creatividad y se gesta la acción, el camino que nos lleva a las posibles soluciones. Conociendo se saben las vías de acción”.

La presidente relaciona además este problema con la crisis que observa en las instituciones de educación superior.

“Desafortunadamente la ignorancia ahorita nos está rebasando a universidades, y eso también es noticia, como las universidades están en crisis por la falta de inscritos. Pero es la desesperanza, es la desesperanza de no saber qué hacer con el conocimiento. Y no se sabe qué hacer cuando desconoces la problemática. Cuando sabes la problemática, sabes que tienes recursos que te da la preparación para enfrentar”.

 

Observar, medir, documentar y proponer

Por ello, plantea que el Colegio construya observatorios, genere indicadores y participe en discusiones normativas, con la intención de crear posicionamientos técnicos interdisciplinarios.

“No quiero un Colegio que solamente proteste. Quiero un Colegio que estudie, mida, documente y proponga”.

El objetivo de fondo es construir una memoria técnica de Jalisco que permita dar continuidad a los grandes problemas urbanos y territoriales más allá de los cambios políticos.

“Los gobiernos cambian. Los funcionarios cambian. Las administraciones cambian. Pero el agua, la movilidad, la infraestructura, el patrimonio, el territorio y los problemas de nuestras ciudades permanecen. Algunos durante décadas”.

La idea es que el Colegio pueda documentar de dónde parten los proyectos, qué se promete, qué se ejecuta, cuánto se invierte y cuáles son sus resultados. De esa manera, el conocimiento generado no dependería exclusivamente de una administración ni desaparecería con el cambio de funcionarios.

La misma lógica pretende aplicarse al papel de las mujeres dentro de la industria. Ledesma Zermeño considera necesario conocer cuántas mujeres egresan de las carreras vinculadas con la construcción, cuántas permanecen en el sector, cuántas dirigen obras, cuántas son propietarias de empresas, cuántas obtienen contratos y cuántas llegan a posiciones de decisión.

También busca conocer cuántas abandonan la industria y cuáles son las causas.

“Solamente aquello que conocemos podemos comenzar a transformarlo”.

En otro punto, destaca que tampoco aspiran de ninguna manera a que se les concedan asientos en las mesas donde se decide el futuro de las zonas urbanas, por el simple hecho de ser un colegio de mujeres profesionales de la construcción.

“Nuestra aspiración es mucho mayor, vamos a construir tal nivel de conocimiento, rigor, independencia y capacidad técnica que resulte difícil tomar decisiones importantes sobre el futuro construido de Jalisco sin escuchar lo que sus mujeres profesionales tienen que decir”.

En este planteamiento, el Colegio no busca convertirse en oposición sistemática de los gobiernos, pero tampoco pretende asumir una posición de acompañamiento automático.

“Cuando una decisión pública sea adecuada, tendremos que reconocerlo. Cuando sea técnicamente cuestionable, tendremos que decirlo. Pero cuando señalemos un problema tendremos también la responsabilidad de estudiar alternativas y proponer soluciones”.

Su obligación, sostiene, estará por encima de intereses partidistas o coyunturales.

“Nuestra obligación será con el conocimiento, con nuestra ética profesional y con Jalisco”.

La meta es que el Colegio pueda construir una voz colectiva sustentada en la experiencia de sus integrantes y que esa voz tenga utilidad concreta para el estado.

“Individualmente, cada una de nosotras tiene una profesión, una especialidad y una trayectoria, como colegiadas podemos tener esta incidencia y fuerza para ser tomadas en cuenta”.

Con esta visión, la presidencia de Abril Ledesma Zermeño pretende colocar al Colegio de Mujeres Profesionales de la Construcción en Jalisco frente a uno de los desafíos centrales del desarrollo urbano contemporáneo: pasar de la opinión aislada a la construcción colectiva de conocimiento y de la denuncia de los problemas a la generación de alternativas.

La agenda que plantea combina la profesionalización de sus integrantes con una intervención más activa en asuntos públicos. Agua, movilidad, infraestructura, territorio, patrimonio, arbolado, calidad ambiental y desarrollo urbano forman parte de un mismo sistema que, desde su perspectiva, requiere decisiones sustentadas en conocimiento especializado y no únicamente en coyunturas políticas.

Su diagnóstico es crítico, pero su propuesta busca ser propositiva. La apuesta de Ledesma es que una organización interdisciplinaria, integrada por mujeres con conocimiento, trayectoria y experiencia, pueda contribuir a revisar las decisiones que afectan a las ciudades de Jalisco, documentar sus resultados y plantear alternativas.

Así, el objetivo de su administración no sería simplemente incrementar la membresía de un colegio profesional, sino construir una comunidad capaz de transformar el conocimiento individual en capacidad colectiva de incidencia. Una organización que, frente a los problemas urbanos acumulados, pueda mirar más allá del “maquillaje” de las ciudades y colocar sobre la mesa diagnósticos, evidencia, responsabilidad técnica y propuestas.

Ese es, finalmente, el modelo de Colegio que Abril Ledesma Zermeño busca construir durante los próximos dos años: una organización femenina, sí, pero sobre todo profesional; crítica, pero no meramente contestataria; independiente, pero abierta al diálogo; interdisciplinaria y, sobre todo, con la capacidad de hacer que la voz de las mujeres profesionales de la construcción sea tomada en cuenta cuando se discuta el presente y el futuro urbano de Jalisco.

 

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