Opinión Política
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Políticas de Maquillaje

Por Carlos E. Martínez Gutiérrez

Consultor en Desarrollo urbano y Vivienda

@carlosemgtz

Cincuenta años cumplió la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, el cual pasó sin pena ni gloria. Algunas referencias en las redes sociales y medios de comunicación; en nuestro país, contados gobiernos hicieron referencia al tema en sus diversas redes de comunicación, pero más como un tema de conmemoración que como un tema de fondo y menos de reflexión de las políticas públicas de lo que se ha realizado y falta por hacer.

Las Naciones Unidas estableció el 5 de junio como Día Mundial del Medio Ambiente para enfatizar que la protección al medio ambiente impacta directamente en el bienestar de los habitantes y el desarrollo económico, por eso, en la agenda 2030 y los objetivos del desarrollo sustentable, mejor conocidos como ODS, se establece en diferentes rubros la atención al medio ambiente, recomendando su incorporación a las políticas públicas de los diferentes niveles de gobierno de los países miembros, que por supuesto nuestro país, por ser miembro, los suscribió.

Según la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en su página oficial, establece que actualmente; “En México se ha reducido hasta en un 62% la cobertura de los ecosistemas naturales; el país emite más de 40.5 millones de toneladas de contaminantes a la atmósfera; el 73% de los cuerpos de agua se encuentran contaminados y el 80% de las descargas se vierten directamente sin tratamiento previo.”

Los cambios en el clima, las temperaturas extremas, las altas temperaturas que se han estado dando en todo el territorio nacional, así como los fuertes chubascos que empiezan a presentarse en algunas regiones del país, nos hablan de un desequilibrio medioambiental que tienen su origen, la mayoría de ellos, en la acumulación y constantes agresiones al medio ambiente, En el campo, la tala inmoderada e incendios de bosques, los cambios de uso del suelo y cultivos tradicionales, sobrexplotación de cuerpos de agua y mantos acuíferos, entre otros muchos factores, contribuyen a estos cambios.

Pero en las ciudades, aparentemente, son las fuentes con mayor impacto al medio ambiente la contaminación ambiental de diversos tipos, la falta de una planeación urbana equilibrada, las excesivas urbanizaciones, las escasas zonas de infiltración, modificación de la topografía natural de los terrenos, la falta de suficientes áreas verdes, así como el desvío o relleno de causes de arroyos o causes de ríos por mencionar solo algunos aspectos.

Gobiernos que aparentemente cumplen en base de medidas burocráticas y administrativas, que poco o nada contribuyen al cuidado del medio ambiente o cambio climático, leyes y reglamentos que no se cumplen o se violan constantemente, acciones y políticas de maquillaje, por un lado, y por el otro, las mismas instancias de gobierno en sus proyectos y obras poco o nada tienen que ver con construcciones sustentables y el respeto al medio ambiente y sus leyes.

Los riesgos y consecuencias de los descuidos y agresiones al medio ambiente están a la vista de todos, nos quedamos esperando que a manera de conmemoración hubiera una reflexión profunda del tema del medio ambiente, su problemática y sus estrategias para resolverla, pero tristemente nos damos cuenta de que el medio ambiente y calidad de vida no son prioridad para muchos gobiernos, porque sus resultados no son mediáticos y, por supuesto, no dan votos.

La serie de errores acumulados nos obliga a rediseñar las políticas públicas de forma integral y eficiente, debemos de declarar la emergencia ambiental de forma permanente, imprimir el sentido de urgencia en acciones efectivas desde la escala nacional hasta el nivel barrial, que incluya el campo, las ciudades de diferentes tamaños y cualquier asentamiento humano, ahí si se requiere una política de Estado con toda su fuerza y decisión.

Es una prioridad educar y concientizar a la población del momento histórico que estamos viviendo, establecer una calidad de vida incluyendo el medio ambiente, una política integral de Estado, no debemos olvidar que será el legado para nuestros hijos, quizás vamos tarde pero todavía a tiempo de retomar el rumbo, rediseñar las ciudades y las políticas públicas con acciones efectivas se vuelve una prioridad en nuestra forma de vida y sobrevivencia de las futuras generaciones.

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