Opinión Política
ANÁLISIS

Morena, sin pies ni cabeza como partido franquicia

Para el académico Andrea Bussoletti, el partido de la 4T perdió terreno frente a MC y los conflictos internos se los están acabando, mientras que para el analista Carlos Anguiano Morena no tiene ni base militante y ganan terreno los que “importa” de otros partidos políticos.

 

Por Mario Díaz

Para el Dr. Andrea Bussoletti, profesor del Departamento de Estudios Políticos del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) Jalisco, se encuentra con cierta desventaja que a nivel nacional no tiene, como ser la única oferta electoral con un discurso antisistema y en contra de los partidos tradicionales; Enrique Alfaro y Movimiento Ciudadano se le adelantaron.

Otra de las desventajas que ha padecido es la ausencia de una dirigencia estatal fuerte, que unifique intereses de las diferentes expresiones internas, que obedezca a los intereses del proyecto de la 4T y no a propósitos de grupos específicos o personales.

Para el investigador, Morena Jalisco cuenta con varios liderazgos, tanto de los llamados fundadores como de los que han arribado con cada proceso electoral, pero permanece siempre la figura de Carlos Lomelí Bolaños quien, a su juicio, es el que de alguna manera ha intentado llenar el espacio de esta dirigencia estatal que, como lo refiere el mismo Lomelí Bolaños, ha dejado mucho que desear.

Bussoletti explica que “mientras en el resto del país Morena llenó un vacío, un espacio de una oposición crítica, antisistema en contra del estatus quo y en contra de los partidos tradicionales, lo que le implicó hasta una relativa facilidad el ganar la presidencia de México en el 2018, en Jalisco este mismo espacio anteriormente fue ocupado por Enrique Alfaro y Movimiento Ciudadano y, por lo tanto, los dos contendían por el mismo espacio, pero ya no son los únicos. Aunque no hayan tenido un resultado positivo en el proceso electoral del 2018 y haya recuperado un poco siendo fuerza minoritaria (en el 2021), tenemos al partido estatal Futuro que intenta llenar este espacio de protesta antisistema.

“Por otro lado, hay muchas figuras que quieren controlar el partido y eso se tradujo en los últimos tres años, se pudo ver en varios momentos, en un fuerte conflicto real interno en el momento de la renovación de los cargos estatales para el 2019 y en la necesidad del 2021″. ANDREA BUSSELOTTI / PROFESOR DEL DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS POLÍTICOS DEL CENTRO UNIVERSITARIO DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES.

Que para guiar al partido en el estado, recurrieron a una figura externa como Yeidckol Polevnsky, quien estuvo por algunos meses de hace dos años. Todo esto revela una situación más complicada para ese partido en Jalisco si la comparamos con el resto del país”.

 

Conflictos internos, su desgaste

Andrea Bussoletti considera que Morena en Jalisco puede ser una opción rumbo a las elecciones del 2024, ya que puede ser esa fuerza electoral que atraiga los votos de un electorado que quiera distanciarse de los llamados partidos tradicionales o el voto antisistema, aunque se tiene que considerar también que parte de estos votos se vayan al partido Futuro; una tercera posibilidad es que quienes votaron tanto por MC como por Morena se regresen al PAN o al PRI; y en un cuarto escenario se considere que ningún partido representa los intereses de los ciudadanos y simplemente no salgan a votar.

“Morena puede, tiene un margen puntual de crecimiento electoral en virtud de esta razón, de atraer algunos votos que antes eran de MC, pero esto puede ser como algo que sirva todavía para mantener latente y para mantener oculto sus conflictos internos que se ven. Nosotros (investigadores) los podemos documentar en varios momentos de la vida del partido, pero la expectativa de seguir creciendo va a ser a lo mejor que el conflicto se pueda mantener, pero bajo control. Por otro lado, se convierte en un problema serio para la vida del partido si empieza a perder votos, porque ahí ya las divisiones, las rivalidades internas, se convierten búsqueda de responsables, los argumentos y señalamientos son muchos; por ejemplo, porqué perdimos votos, porqué eres diputado, porqué creció tu grupo, nos sabotearon”.

Expone que bajo este último escenario Morena tendría que mantener una dirigencia que logre apaciguar estos conflictos internos para que, de presentarse, no lleguen al punto de desarticular la unidad del partido.

Señala el investigador que lo que ocurra a nivel nacional con el proceso de su candidato para la presidencia de la República, tendrá repercusiones en Morena Jalisco, dado que si Morena federal designa la sucesión a la candidatura presidencial sin tenciones visibles, “si ese proceso se va hacer ordenado, sin rupturas, probablemente Morena se va a mantener, aunque con sus conflictos de baja intensidad, pero será sólido en la entidad. Por otro lado, si a nivel federal los conflictos truenan, probablemente tengan una repercusión en la vida de Morena Jalisco”.

 

Partido franquicia

El catedrático de la Universidad de Guadalajara explica que Morena se comporta como en la academia se le conoce como un modelo de partido franquicia, en donde se tiene una marca y el interesado en vender esa marca lo puede hacer, hace circular sus productos, pero cada personaje que tiene este negocio lo lleva a cabo según su voluntad con tal de difundir la marca.

“Morena parece encajar en este modelo de franquicias; es decir, la marca es Andrés Manuel, el liderazgo personal carismático, todos se pelean con todos, pero ninguno llega al punto de cuestionar la política federal. Esta es la marca que se tiene que salvaguardar y que si alguno intentará cuestionarla no habría futuro para él.

“Es como el que vende una marca de zapatos, no puede hablar mal de su marca, entonces dentro de este modelo la manera de hacer política es de la más variada por los conflictos que tienen. En algunos estados del país hay diputados o congresistas, sobre todo las mujeres de Morena, que presionan por despenalizar el aborto, por ampliar los derechos de la mujer, luego ves a otros con mensajes que se pueden interpretar completamente de tinte misógino, el caso de Guerrero no se diga”.

Andrea Busselotti puntualiza que todas estas acciones solo indican que el factor que unifica a este partido es la figura y el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, a quien nadie lo cuestiona porque son conscientes que de ello se deriva la posibilidad de ser candidatos, ganar elecciones y de tener cargos públicos.

“Hay liderazgos que interpretan ser parte de Morena de las más diferentes formas posibles; claro que esto da una percepción exterior de una falta de disciplina interna, de una falta de orden y reitero que este desorden cuánto puede durar; conforme el partido crezca puede que este desorden se mantenga, puede que haya esa pluralidad de voces.

“Muchos dicen que hace falta diálogo en estos personajes, otros piensan que hay demasiado verbo porque se pelean mucho. Esta pluralidad de voces, hasta que Morena siga siendo una fuerza como una posibilidad de marca de crecimiento, lo seguiremos viendo, pero cuando se empiece a ver señales de que se detiene el crecimiento electoral, que empiezan a perder votos, perder algunos gobiernos, ahí esa falta de orden revelará una debilidad y probablemente se intervenga con más firmeza para ordenar la vida interna”.

De ahí se explica que se vean ataques internos entre integrantes de un mismo Cabildo como en Puerto Vallarta, en donde el presidente municipal Luis Michel Rodríguez, recibe las duras críticas y señalamientos de la regidora Karla Esparza, quien en un momento del proceso electoral se convirtió en la candidata; o en San Pedro Tlaquepaque, en donde Alberto Maldonado, coordinador de la fracción de Morena, ya ha perdido a dos integrantes de la misma, incluso Ángeles Arredondo quien era principal promotora de Maldonado Chavarín dejó este partido para coordinar los trabajos del Partido Verde Ecologista en dicho municipio, quitándole uno de estos regidores a Maldonado.

Otro punto rojo son los ataques que recibe el coordinador de la bandada morenista en el Congreso del Estado, José María Martínez, por parte de Hiram Torres, personaje muy cercano a Carlos Lomelí.

 

Nuevo bipartidismo

Para el investigador del CUCSH, en Jalisco podríamos estar observando la consolidación de un cambio de generación de partidos dominantes en Jalisco.

“Lo que sucedió en los últimos años, entre el 2015 y el 2018, en Jalisco, parece ahora haberse dado un cambio del sistema de partidos; es decir, antes había un sistema bipartidista donde los dos que contendían por el gobierno, los cargos públicos, las decisiones, los cotos de poder, eran el PRI y el PAN. Pero en los últimos tres procesos electorales 2015, 2018 y 2021 la situación ha cambiado en parte, donde el PRI y el PAN son más como fuerzas que están ahí como un valor testimonial, fuerzas minoritarias, que necesitan unirse para tener más posibilidades de tener efectos.

“En Jalisco se reemplazó este viejo bipartidismo por otro, en donde por un lado está Movimiento Ciudadano y por el otro está Movimiento Regeneración Nacional, y de hecho esto lo vemos también en el caso de esos candidatos, líderes y políticos que migran de un partido a otro. Vemos priístas que migran a MC, a Morena; panistas que van a MC en menor medida, pero también van a Morena como el caso de Chema Martínez y Manuel Espino. Parece que han cambiado los dos grandes partidos, pero sigue siendo una lógica bipartidista donde dos partidos contienden por la entidad”.

 

Sin base militante

Por otro lado, para el analista político Carlos Anguiano Zamudio, Morena Jalisco enfrentará a las dos figuras que tiene en la actualidad, por un lado, Favio Castellanos Polanco, el delegado enviado por el Comité Ejecutivo Nacional de Morena, en funciones de dirigente estatal, y por el otro lado el sempiterno candidato, fundador y patrocinador de este partido en Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños.

Recuerda que es un partido de tan solo ocho años de vida institucional y, por lo tanto, en Jalisco no ha generado las condiciones para construir una estructura sólida que le de identidad como partido político.

“Vaya, ni siquiera se puede decir que tienen una base de militantes. De hecho, como lo saben, la afiliación de la militancia se cerró y a la gente que se acercó al partido, que participó en las campañas, que hizo ronda en los distritos, ni siquiera les abrieron la oportunidad de participar y les metieron candidatos externos en su gran mayoría, como en el caso de Guadalajara que metieron a la expriísta Mariana Fernández en la lista de regidores; o en Tonalá que se fueron con Sergio Chávez también expriísta y ex emecista, por nombrar algunos casos.

“En el área metropolitana los candidatos del 2021 fueron por encuesta, pero no era de posicionamiento sino una serie de reactivos en las cuales medían el potencial económico, la capacidad de relacionarse con el estado, con la Federación, con el presidente y el nivel de lealtad. No fue una encuesta para ver si votaban por los perfiles”, destaca el analista.

A su consideración, la militancia de Morena en Jalisco, la gran mayoría, no es de convicción sino de oportunidad, en donde tratan de sacar un beneficio inmediato y explica:

“Aquí, la verdad, la persona que puede satisfacer una demanda de resultado inmediato es Carlos Lomelí, no es descubrir el hilo negro, es una persona con muchos recursos financieros que le apuesta a hacer política, servicio comunitario, le apuesta trabajar defendiendo la 4T y tiene ganas de seguir en la contienda política, tiene muchas ganas de seguir jugando a pesar de que ha sido ya candidato a senador, gobernador y presidente municipal”.

Anguiano Zamudio destaca que esta condición de estar permanente en el juego electoral se le da porque a su entender no hay un voto convencido, sino que es un voto de beneficio patrimonial, oportunista, ciego, irreflexivo y que solo dice si a todo lo que sea guinda.

“Creo que es muy difícil en Jalisco para alguien poder ligar actividad de tres o cuatro sexenios consecutivos de jugar, participar, estar firme, de no separarse, claudicar en el intento y solo Lomelí puede hacer esto.

SIN MILITANCIA. Carlos Anguiano destaca la falta de base militante.

“El discurso de Lomelí es contundente, él es Morena Jalisco, él fundó Morena, compró las oficinas de Morena, compró la camioneta con la que Humberto Ortiz (primer y único dirigente estatal electo) recorrió todo el estado; el hijo de Humberto Ortiz siguió trabajando para Lomelí, él pagaba las visitas del candidato a la presidencia de la República, pagaba las comidas de los equipos de logística en Jalisco, en realidad Morena Jalisco era Carlos Lomelí”. CARLOS ANGUIANO ZAMUDIO / ANALISTA POLÍTICO

Reconoce que ahora están haciendo el esfuerzo por hacer otro tipo de estructuras, buscando lo que aparentemente puede ser darle forma a una vida institucional, en donde Lomelí tendría que entender que ya no es el poder absoluto del morenismo jalisciense, como lo llegó a ser.

“Hay un gran desgaste del lomelisismo; entre las piezas claves que lo acompañaron a lo largo de los años, hay novedades, nuevos aliados que se incorporan y la salida de varios fundadores. Es un asunto muy complicado porque cómo seguir con el mismo equipo que te ha hecho perder cuatro veces, es una pregunta muy dura, qué equipo técnico puede superar la prueba del ácido: será muy amigo mío, muy leal, convincente, pero no das resultados, no funcionaste. Él tiene la capacidad económica para formar este equipo las veces que sean necesarias, tal vez hasta que por fin le den resultados.

Recuerda que la dirigencia en Jalisco siempre fue concebida como parcela política para Yeidckol Polevnsky y, por ende, a Carlos Lomelí, aunque al final el desgaste de una candidatura perdida de rasgos comunes a ambos los debilitó y provocó cierta tensión y una separación real de los afectos.

 

Neo morenistas

Carlos Anguiano puntualiza que dentro de los cambios que existen en Morena Jalisco es la integración de personajes externos que han desplazado a los miembros fundadores, pero en el caso de Mariana Fernández que fue señalada como la candidata en Zapopan para el 2021 y que finalmente terminó en el segundo lugar de la planilla de Carlos Lomelí en Guadalajara, es un caso particular.

“En su partido original, el PRI, ya no existía una posibilidad real de nada, así que tuvo que brincar a otro partido con verdaderas posibilidades, tenía que emigrar a otro; segundo factor para haberla considerado como posible candidata para una ciudad metropolitana como Zapopan, tenía el potencial económico para pagar la campaña, lo cual la mayoría de los morenistas fundadores, de los doctrinarios, los que vienen de las corrientes viejas del PARM, del PSUM, el PPT no podían pagar ni siquiera todos juntos”.

Aclara que no considera a Mariana Fernández, ex secretaria general del PRI Jalisco, como que realmente esté en Morena, asegurando que ni ella ni los propios morensitas la visualizan como alguien activo en este partido, lo mismo ocurre con Claudia Delgadillo y con Rocío Corona Nakamura, ellas están aparentemente en el Partido Verde Ecologista.

PARCELA POLÍTICA. Carlos Lomelí y Yeidckol Polevnsky, aquellos tiempos.

Jalisco, difícil aduana

Finalmente detalla que Jalisco es una aduana muy difícil para Morena a nivel nacional, considerándola una plaza perdida y dan por sentado que es mejor negociar con Movimiento Ciudadano que intentar empujar a un personaje.

“Además no tienen cuadros preparados o en formación, no tienen a nadie colocado en la tercera base para nada más empujarlo y decir que de aquí arrancamos y construimos, alguien que se diga es la piedra fundamental de un proyecto de futuro, no lo hay.

“Ni el profe Michel en Puerto Vallarta ni Sergio Chávez en Tonalá podrían ser referentes; el Profe Michel es un referente solo en Vallarta, pero que no trasciende en nada fuera de esta ciudad; por su parte, Sergio Chávez dejó de ser priísta un minuto antes de que le dieran la candidatura como simpatizante ciudadano no como activo de Morena, no es miembro del partido, antes hizo lo mismo en MC, y estos son los personajes más aventajados que tienen en la actualidad, complicada situación”, finaliza vaticinando Carlos Anguiano.

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