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La estrategia política y la soberbia no se llevan bien

TRIADA

Por Jorge Jaime Hernández

Periodista y Master en Administración

jorgejaimeh@hotmail.com

Dentro del ajedrez político que nos toca vivir, podemos establecer varios puntos que se deben tomar en cuenta para identificar a los protagonistas en el tablero; sabemos que las piezas principales, el rey, la reina, los alfiles, las torres y los caballos (que son los tácticos en esta guerra) todos tienen su importancia para el triunfo en este juego de estrategia, peeeroooo… de las primeras jugadas se desprende el resultado final.

Hay varias incógnitas que se deben esclarecer y mostrar para entender cuáles son las canicas, corcholatas o tapados que tendrán una actividad preponderante en estos próximos meses cuando se estará buscando prácticamente la sucesión presidencial, estatal y de los 125 municipios de Jalisco, así como senadores y los diputados de nuestro estado y federales.

La historia nos confirma que la soberbia ha terminado con muchas aspiraciones y proyectos que hubieran podido seguir o, por lo menos afianzarse, en el candelero político. Me refiero específicamente a los candidatos y su estrategia; son muchos los que han alzado la mano para contender en estas próximas elecciones -con y sin posibilidades-.

Identificamos a personajes nacionales y locales que se han adelantado, otros que han seguido de manera lógica su destape, pero hay que definir la estrategia en base a las decisiones macro. Todo apunta a que los próximos comicios tendrán a dos mujeres en la recta final y la pregunta es quien será la tercera o cuarta gran opción que restará o sumará a estas propuestas, que se resumen en Claudia Sheinbaum Pardo con la continuidad o Bertha Xóchitl Gálvez Ruiz por un cambio.

Lo cierto es que, a manera de ejemplo, hacer una candidatura única sería muestra de una gran soberbia o una estrategia coludida para restar votos. El ejemplo está en Marcelo Luis Ebrard Casaubón, que a la fecha ha mostrado que no se quiere bajar de la pelea, pero de sus decisiones se pueden ir haciendo cuentas de porcentajes para este 2024, Movimiento Ciudadano o partido nuevo.

En su momento, en el 2018 con la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT y PES), Andrés Manuel López Obrador obtuvo el 53.19% de los votos, que equivale a 30 millones 113 mil 483; Ricardo Anaya Cortés, candidato de la coalición Por México al Frente (PAN, PRD Y MC) logró 12 millones 610 mil 120 votos, que representan el 22.27%, y el candidato José Antonio Meade Kuribreña, de la coalición Todos por México (PRI, PVM y Nueva Alianza), tuvo 9 millones 289 mil 853 votos, cifra que representa el 16.40%; finalmente, el candidato independiente, Jaime Rodríguez Calderón obtuvo 2 millones 961 mil 732 votos, lo que representa el 5.23%. Cada partido sumó.

El sector productivo, las empresas y trabajadores de nuestro estado, al igual que toda la ciudadanía están a la expectativa sobre quiénes encabezan las propuestas para saber qué proyecto apoyarán. Continuidad o cambio.

Por lo general, a los empresarios siempre se les había visto como entes económicos que tenían como única función el apoyo económico en las campañas y en los programas donde se necesitan financiamiento; sin embargo, no debemos olvidar que también ya se gestó un grupo, sobre todo en nuestro estado que son los político-empresarios que han mostrado sus dotes de administradores, pero también han logrado tener éxitos y seguidores.

Por otra parte, el sector sindical siempre ha participado en elecciones, mostrando músculo a la hora de ser llamado a la acción. La movilización de trabajadores con convicción es un gran activo que los políticos aprecian mucho, por eso los sindicatos son dentro de este tablero de ajedrez ese caballo táctico que podría hacer la diferencia en las campañas y el resultado final en una elección. Medítalo.

 

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