Opinión Política
EDUCACIÓN E HISTORIA

Identidad tapatía, a 481 años de fundación

Guadalajara nació como asentamiento de 63 familias españolas y conservó su sabor peninsular durante muchos años.

 

Por Alfredo Arnold

Nuestra ciudad, Guadalajara, acaba de cumplir 481 años de haber sido fundada, por cierto, después de tres intentos fallidos hasta que, de acuerdo a la historia oficial, doña Beatriz Hernández se impuso y nos quedamos junto al río San Juan de Dios, que hoy es la calzada Independencia.

Desde hace muchos años, el Ayuntamiento de Guadalajara celebra popularmente esta fecha, a la que se deberían unir Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco y otros municipios que ya forman una sola mancha urbana, por lo que, más allá de las diferencias políticas, deberían unir sus esfuerzos y recursos para unificar servicios básicos, como la seguridad, el transporte y el desarrollo urbano, tal como ocurre con el agua potable y alcantarillado.

Guadalajara, a pesar de que es la segunda ciudad más importante del país, ha tenido un desarrollo diferente de la Ciudad de México. La capital del país nació en 1521 tras la caída de Tenochtitlan, sobre la cual se fue desarrollando la traza urbana, habiéndose conservado o reconvertido construcciones y calzadas. Guadalajara se fundó 21 años después donde no existía nada.

En México, inmediatamente después de la conquista se dio la fusión étnica del Viejo y el Nuevo Mundo. Guadalajara, en cambio, comenzó como un asentamiento de 63 familias españolas y conservó esa característica hispana por mucho tiempo.

Las diferencias entre Guadalajara y en general entre los tapatíos y los capitalinos, se hicieron más evidentes durante los tres siglos de virreinato y los dos siguientes de vida independiente; los principales movimientos sociales tuvieron características distintas en la Independencia, la Reforma, la Revolución y la Guerra Cristera. Inclusive en la actualidad, Guadalajara y en general todo el estado de Jalisco conserva tintes conservadores mientras que la Ciudad de México es mucho más liberal.

Las características regionales les han dado bien ganada fama a algunas ciudades. Por ejemplo, a la Ciudad de México como centro político, a Guadalajara como centro comercial y a Monterrey, que nació medio siglo después, como centro industrial. No es casual que la primera plaza comercial moderna (Plaza del Sol), la proliferación de estas plazas, la Expo Guadalajara y otras manifestaciones comerciales pioneras surgieran en Guadalajara antes que en el resto del país.

Por otra parte, ocurre que también en este 2023 se cumplirán 200 del nacimiento del Estado Libre y Soberano de Jalisco, ocurrido 16 de junio de 1823, y aunque aún no se dan a conocer los detalles de la celebración, es de suponer que incluirán eventos cívicos, culturales, artísticos y de otra índole, si no todo el año, sí por lo menos hasta el día del bicentenario.

Los 200 años que cumplirá Jalisco parecen estar muy desproporcionados con los 481 años que recién acaba de cumplir Guadalajara. La ciudad precedió al estado, lo que no tiene nada de extraño ya que Jalisco nació como entidad federativa hasta después de la Independencia, producto de la república que sustituyó al breve imperio de Iturbide.

Los orígenes prehispánicos de esta región se remontan a 1,500 años y se han encontrado fósiles de más de diez siglos de antigüedad. Fue en el año 618 cuando se fundó el reino o señorío de Jalisco, era habitado por diversas tribus; su movilidad y las guerras impidieron que alguna ejerciera un claro dominio. Se menciona principalmente a los huachichiles, los caxcanes y los cocas.

Cuando se consumó el triunfo de los conquistadores sobre los mexicas en el Valle de México, expediciones españolas comenzaron a desplazarse hacia el occidente, tanto para ampliar el territorio de la Nueva España como para fundar puertos en la costa del Pacífico a fin de facilitar el comercio con Asia. Fue entonces cuando a esta región se le convirtió en el reino de la Nueva Galicia, con Guadalajara como su principal centro, aunque también había poblaciones importantes cercanas a las lagunas de Zacoalco y Chapala.

La Nueva Galicia consistía en un amplio territorio que luego se fue acotando hasta que con el nacimiento del México independiente se convirtió en estado. Jalisco impulsó el federalismo. Ya habrá tiempo para ir comentando estas historias.

Lo cierto es que mexicanos somos todos, los capitalinos, los tapatíos y regiomontanos; los sureños y norteños, los veracruzanos y tamaulipecos, todos. Nuestro país se formó de un inmenso abanico de culturas, colores y matices que, aún en tiempos actuales, nos siguen dando ciertos rasgos de identidad. Esta diversidad cultural hay que aprovecharla para sumar talentos, avanzar juntos y no para permanecer estancados por la división, los intereses políticos, las ideologías que nos han perseguido desde que somos independientes hasta nuestros días.

 

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