Opinión Política
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Elección de Consejeros del INE

Por José Antonio Elvira de la Torre

Prof. del Departamento de Estudios Políticos del CUCSH de la UdeG

La Cámara de Diputados del Congreso de la Unión aprobó en días recientes la nueva convocatoria para la elección de cuatro nuevos consejeros electorales del INE, en sustitución de quienes terminan su encargo (incluido el presidente del organismo). Dada la sentencia emitida por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el nuevo procedimiento debió: a) Diferenciar las convocatorias para consejeros y Presidencia, así como b) Considerar el principio de paridad de género, tanto en las quintetas de aspirantes a ambos cargos. De la misma forma, se clarificó la posibilidad de que si no se presenta un acuerdo entre fracciones parlamentarias para elegir a los nuevos consejeros por mayoría calificada de dos terceras partes de integrantes de la Cámara, se lleve a cabo por insaculación.

Dada la importancia del procedimiento y las implicaciones que tiene para la integración del Consejo General, el funcionamiento del Instituto y la organización de los comicios, se ha observado un escenario de confrontación entre los integrantes de la coalición congresional mayoritaria (MORENA, PVEM, PT) y los partido de oposición (PAN, PRI, PRD, MC), que hacen poco probable y complicada la construcción de acuerdos, dado que para los primeros los incentivos para la cooperación no son suficientes, ya que el resultado favorable que el mecanismo de la insaculación les puede generar es mayor. Me explico.

El proceso para integrar las quintetas de aspirantes recae en el Comité Técnico de Evaluación, a través de varias etapas que incluyen el listado de quienes cumplen los requisitos, la realización de un examen, la integración de un listado de finalistas y las respectivas entrevistas, para dar paso a 20 candidatos que integrarán cuatro quintetas (las primeras tres para elegir consejeros, reservando una de ellas para aspirantes mujeres y, la final, para elegir Presidencia donde estarán máximo tres candidatos de un mismo género).

El primer paso de un posible juego de cooperación radica en la integración del Comité, para que sea imparcial, plural e incluyente, para generar confianza y proponer perfiles consistentes técnicamente, que no sean agentes de los actores políticos. Aunque ya se resolvieron los primeros integrantes (dos propuestos por el INAI y dos por la CNDH), no sin algunos tropiezos, aún falta la pieza clave: tres perfiles designados por la JUCOPO de la Cámara (aún no definidos al día de redactar estas líneas).

Lograr que los jugadores abandonen posiciones maximalistas y acuerden los consejeros a elegir, es más difícil, ya que los incentivos y recompensas calculadas dificultan una estrategia cooperativa. Si la mayoría en el Congreso considera que la integración de las quintetas puede serle favorable, no tiene incentivos para construir acuerdos y preferirá la insaculación. El costo para la autoridad electoral sería muy alto, no contar con aceptación ni respaldo de la oposición, pues puede significar un proceso electoral complicado, cuestionado y de extrema judicialización.

Una decisión cooperativa puede resultar en una autoridad con credibilidad y respaldo, con una actuación que produzca resultados electorales legítimos y aceptados.

 

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