Opinión Política
ANÁLISIS

Ebrard: ¿busca descarrilar a Sheinbaum o a la 4T?

El ex canciller ha generado inquietud, preocupación e incertidumbre dentro y fuera de Morena. La gran incógnita es saber cuál es su objetivo final al denunciar presuntos delitos electorales de los claudistas, y cuál será la reacción política del presidente López Obrador.

 

Por Julio César Hernández

Con dos interrogantes se cerró la semana pasada, las mismas con las que se abre esta que inicia: ¿Qué pretende lograr Marcelo Ebrard Casaubon al denunciar públicamente una serie de presuntos delitos electorales en los que habría incurrido su correligionaria, y su equipo, Claudia Sheinbaum Pardo? y ¿Qué pensará de esta denuncia y cómo reaccionará, en el fondo, el presidente Andrés Manuel López Obrador?

Marcelo Ebrard fue muy claro en su denuncia: Se utilizó a la Secretaría de Bienestar y sus delegaciones para promover y apoyar a Claudia Sheinbaum; se destinaron recursos del gobierno de la Ciudad de México en beneficio de la imagen de la ex gobernante de la capital, costeando además pinta de bardas y colocación de espectaculares a lo largo y ancho del país; se acarreó burdamente a cientos de personas a las asambleas informativas de la aspirante.

Además, su equipo de colaboradores reveló que también la subsecretaría de Educación y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), incurrieron en dichos presuntos delitos electorales, todos para favorecer a Sheinbaum Pardo.

Expertos y analistas, concluyeron que ante estas denuncias, de acuerdo a la Constitución federal y la legislación en la materia, la Fiscalía para Delitos Electorales debe de actuar de inmediato en la investigación por oficio, pues no se requiere de una denuncia de por medio. Sin embargo, hasta el momento nadie de la Fiscalía ha declarado al respecto ni se conoce de actuación alguna sobre el tema.

La interpretación de la denuncia hecha por Ebrard tuvo diversas visiones: Que fue la manera de justificar una derrota segura; que busca presionar para “vender cara” su derrota y negociar con mayores beneficios; que fue la manera de recriminarle al presidente López Obrador el incumplimiento de un presunto acuerdo para que fuera él el candidato de Morena para sucederlo; que realmente quiere “reventar” el proceso como protesta del “juego sucio” ignorado por Morena y con la complacencia de Palacio Nacional… y así, muchas lecturas más, según el color de los lectores.

AQUÍ NO HAY INTERÉS PERSONAL O DE GRUPO QUE ESTÉ POR ENCIMA DEL INTERÉS DEL PUEBLO. NO HAY CABIDA PARA AMBICIOSOS VULGARES, AQUÍ SE LUCHA POR IDEALES, POR PRINCIPIOS”. 

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR/ PRESIDENTE DE MÉXICO.

Sin embargo, lo que todos esperan es conocer la reacción de López Obrador más allá de lo dicho en la “mañanera” del viernes pasado en la que se deslindó de cualquier responsabilidad, pero no argumentó en favor de las dependencias federales señaladas por Ebrard de estar detrás del apoyo a Sheinbaum. Incluso, calificó la denuncia del ex Canciller como una “duda razonable”, con lo que, de entrada, no lo descalificó. Pero en la clase política se espera una “dura” respuesta del presidente hacia Marcelo Ebrard, aunque hay quienes se inclinan por creer que le dejará el manejo de esta crisis a Mario Delgado, dirigente nacional de Morena, y continuará el proceso tal y como lo tenía previsto, hasta concluir con la designación de Claudia Sheinbaum como la coordinadora de los Comités para la Defensa de la Cuarta Transformación y, en automático, convertirse en la candidata morenista a la presidencia de la República.

NADA CON MOVIMIENTO CIUDADANO

¿Es cierto -se preguntan otros-, que el “golpe” dado por Marcelo Ebrard es parte de una estrategia para “romper” con Morena y ser adoptado por Movimiento Ciudadano como su candidato presidencial? Incluso, hay quienes mencionan que en este juego estaría el senador con licencia y contendiente también, Ricardo Monreal Ávila, quien sería postulado como candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad de México por el partido de Dante Delgado Rannauro.

Las especulaciones se desataron, pero el propio Marcelo se encargó de aclararlas. Declaró que no rompería con Morena, que se mantendría en la contienda y que es falso que haya dialogado con Dante sobre la posibilidad de ser su candidato presidencial.

Pero, por otro lado, apenas a mediados del mes pasado Delgado Rannauro también rechazó cualquier posibilidad de que Ebrard fuera candidato de MC. El 11 de julio, el veracruzano afirmó que Marcelo no sería aceptado en su partido “porque está participando en un proceso en Morena; él tomó la decisión de hacerlo”.

Quienes ventilan la versión de que Ebrard será el candidato de MC si se desprende de Morena, olvidan la declaración que Dante hizo no el mes pasado sino desde diciembre del 2021. En aquella ocasión descartó también a Monreal como probable candidato. A pregunta expresa de la periodista Azuzena Uresti, señaló:

MARCELOFEST. El fin de semana, el ex Canciller estuvo en Puerto Vallarta, en una reunión con jóvenes jaliscienses.

“Nosotros no vamos a estar esperando desechos de otros partidos, para que quede claro…”

Dante Delgado/ Presidente de MC.

Atenidos a las declaraciones anteriores, a la negativa de Ebrard y al rechazo de Dante, quedaría descartada cualquier posibilidad de que Marcelo sea candidato presidencial de Movimiento Ciudadano, considerando además de que el dirigente nacional del partido naranja ha reiterado que es el momento de un “relevo generacional”, lo que por supuesto no sería con el ex secretario de Relaciones Exteriores.

EBRARDO, UNA INCÓGNITA

¿Cuál es, entonces, el juego de Marcelo Ebrard?”, se preguntan en los corrillos políticos, pero nadie sabe ni logra descifrar la incógnita. ¿Acaso está forzando un encuentro con el presidente López Obrador? ¿Está forzando una negociación ventajosa para él y su grupo, más allá de lo establecido en el acuerdo de Morena para quienes no ganen la candidatura? ¿Pretenderá condicionar su continuidad en el proceso? ¿O, acaso, estará en posibilidades de “acorralar” al presidente Andrés Manuel y advertirle que si él no es candidato tampoco lo debería de ser Claudia Sheinbaum, luego de todo el “cochinero” que denunció se ha efectuado para presentarla como “la favorita” de Palacio Nacional?

¿Que si condiciona su conducta a que si él no es candidato tampoco Sheinbaum? ¿Querrá, en este sentido, abrirle la “puerta” para que llegue entonces Adán Augusto López Hernández, aún cuando el ex secretario de Gobernación no es descartable y ha registrado un crecimiento sostenido en las preferencias ciudadanas, además de estar demostrando que tiene la maquinaria de la estructura morenista en los estados bien “aceitada”?

O se plantea una pregunta básica después de su denuncia: “Apuesta a que sea la autoridad electoral inhabilite a Claudia Sheinbaum como candidata? Ahí puede estar la clave.

Pero no hay muchas “rendijas” por donde encontrar las razones que llevaron a Marcelo Ebrard a revelar la denuncia que hizo ni mucho menos su objetivo real, por eso las especulaciones se desataron de inmediato y las interrogantes continúan rondando en el aire sin encontrar aún respuesta.

Se presume que en esta semana, antes de que comience a aplicarse la encuesta que arrojará al candidato o candidata de Morena a la presidencia, y que se iniciará el próximo 28, muchas cosas irán quedando claras en torno a Marcelo Ebrard, pero hasta ahora las dos preguntas planteadas al inicio del texto siguen vigentes: ¿Qué pretende lograr Marcelo Ebrard Casaubon al denunciar públicamente una serie de presuntos delitos electorales en los que habría incurrido su correligionaria, y su equipo, Claudia Sheinbaum Pardo? y ¿Qué pensará de esta denuncia y cómo reaccionará, en el fondo, el presidente Andrés Manuel López Obrador?

 

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