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Consejo Estatal Obrero. Singnificado y retos

Por Alfonso Gómez Godínez

@ponchogomezg

Hace un par de semanas apareció en la escena pública el Consejo Estatal Obrero. Su irrupción en la vida institucional de Jalisco puede marcar un momento fundacional e histórico en la definición de la ruta del devenir económico de nuestra entidad.

El Consejo Estatal Obrero levanta la mano, adquiere visibilidad y se conforma como un espacio poderoso y legitimado de diálogo y de propuesta de la agenda económica local. Su sola presencia advierte que la voz del movimiento obrero debe ser escuchada e incorporada en una nueva gobernanza de gestión de los asuntos económicos.

Su primer aporte es abonar en la creación del llamado capital social que, desde la perspectiva de algunas corrientes del pensamiento económico, es el insumo estratégico de la creación de la riqueza en las sociedades contemporáneas. Capital social que genera confianza y certeza entre los actores económicos, favorece al Estado de Derecho y reduce los llamados costos de transacción en las relaciones obrero-patronales.

Por eso es de resaltar que la aparición del Consejo Estatal Obrero se realiza en el marco de la firma de un acuerdo entre los organismos empresariales, el gobierno estatal y el movimiento obrero que se denominó “Una Visión Compartida para impulsar la Paz Laboral, el Empleo, la Inversión y la Competitividad”.

En segundo lugar, se debe de reconocer su orientación a cambiar con los viejos esquemas verticales, de imposición gubernamental y/o de enfrentamiento y desequilibrio de fuerzas entre empresarios y trabajadores donde se procesaban los proyectos económicos en la historia del país, a abrir paso a un espacio para la generación de iniciativas y propuestas desde la perspectiva de los trabajadores con una vocación de consenso y acuerdo social.

En tercer lugar, el Consejo Estatal Obrero se orienta a conformarse como una institución que condense una sólida y amplia agenda que trascienda el ámbito de la tradicional agenda de negoción sindical y salarial, para abrirse a las nuevas exigencias de los mercados de trabajo en materia de seguridad social, salud, educación, nuevas tecnologías, economía digital, gobernanza económica, derecho laboral, economía del bienestar subjetivo, entre otros elementos.

En cuarto lugar, con un Consejo Estatal Obrero dinámico y proactivo, la agenda económica y social de la entidad se fortalece con la pluralidad de opiniones, evita que sea controlada y monopolizada por algún grupo especifico y desde la diversidad contribuye a una sólida legitimación de las políticas públicas correspondientes.

Desde otras entidades de la República, la creación del Consejo Estatal Obrero en Jalisco ha causado sorpresa y expectativa. Desde los tiempos de Carlos Salinas se han venido impulsando iniciativas para conformar un “nuevo sindicalismo”; sin embargo, han fracaso debido principalmente a que son creadas desde el gobierno, carecen de identidad ideológica y programática y se usaron para abanderar pugnas de poder y de reacomodo entre liderazgos sindicales.

Así, el Consejo Estatal Obrero llama la atención por ser una expresión institucional surgida desde el seno de fuertes liderazgos sindicales y no por consigna de las esferas del poder político o luchas y disputas entre los gremios obreros.

Finalmente, el Consejo Estatal Obrero surgió con una poderosa capacidad de convocatoria. Bajo la firma del acuerdo por una visión compartida, aglutinó a los organismos empresariales y al gobierno del estado. Nuevos retos y tareas habrá de enfrentar.

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