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Curar no solo es asunto de medicinas

Por Carlos E. Martínez Gutiérrez

Consultor en Desarrollo Urbano y Vivienda

@carlosemgtz

Hablar del actual sistema de salud es hablar de grandes rezagos en atención, cobertura y calidad actualmente en nuestro país, pero nos pone a reflexionar si solo es un tema de hospitales, médicos y medicinas.

Desgraciadamente, al hacer el análisis nos damos cuenta de que se combaten en muchas enfermedades los efectos más no las causas. Solo en el tema del COVID, por lo delicado del tema, se ha realizado una campaña permanente de información y medidas, pero el resto de las enfermedades ha pasado a un segundo o tercer plano y se han olvidado las causas.

Pocas veces se analiza porqué hay lugares insalubres y solo se fumiga; porqué tenemos un alto índice de obesidad y más alarmante aun, los primeros lugares en obesidad infantil; porqué se están presentando epidemias de gripe o de conjuntivitis, entre otras enfermedades virales, por nombrar solo algunas.

Muchos de los problemas de salud tienen que ver con lo que respiramos, oímos, la calidad del agua que nos tomamos o con la que nos bañamos, con la calidad del medio ambiente en que nos desarrollamos, los hábitos cotidianos, como la falta de ejercicio; en suma, con la calidad de vida.

El sector Salud, difícilmente interviene en otras áreas que no son las tradicionales, atacando las causas y no los efectos; su intervención en la planeación de las ciudades y el desarrollo urbano debería de ser de suma importancia en las estrategias de la ciudad, dando lineamientos y vigilando que se cumplan las normas y estándares que inciden directamente en la salud de la población.

Tomar acciones por los altos grados de contaminación de los ríos, por falta de plantas de tratamiento o mantenimiento de las mismas; verificar a los organismos operadores del agua en cuanto a la calidad del agua, obligar que se cumplan las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud de 9.00 m2 de áreas verde por habitante debieran ser tareas permanentes de la Secretaría de Salud.

Pero desgraciadamente está ausente en las recomendaciones y la participación de confección de leyes y reglamentos relacionados con las construcciones y el desarrollo urbano, donde el diseño de la ciudad y sus construcciones no son las más adecuadas para prevenir enfermedades, se permiten vivienda que provoca el hacinamiento, no guardan  los espacios y dimensiones requeridos para desarrollar las actividades básicas de accesibilidad universal, espacios mal iluminados, pésimamente ventilados, a veces anti higiénicos, diseños basados en aspectos eminentemente financieros. Conjuntos habitacionales sin los espacios destinados a los servicios de salud, acrecentando aún más la problemática

La construcción de parques, unidades deportivas, el mantenimiento y conservación de banquetas, entre otras muchas instalaciones, permite el ejercicio cotidiano de la población y en mucho contribuyen a una política de salud pública.

Por supuesto que mientras no se atiendan las causas y se combatan solo los efectos, difícilmente habrá recursos económicos suficientes para atender a la población de todas las enfermedades que se generan por la falta de políticas públicas transversales en materia de salud pública, y que muchas de sus causas se derivan de la falta de planeación urbana, respeto al medio ambiente y construcciones mal hechas permitidas por los municipios. Es el momento de poner como eje rector la salud pública como parte integral del desarrollo de una comunidad en su hábitat y esperemos que la Secretaría de Salud participe de manera más decidida en el diseño de nuestras ciudades.

 

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