Opinión Política
REPORTAJE

Asamblea de la SIP escuchó la voz de los periodistas en exilio

Por cada golpe a la libertad de prensa, un nuevo defensor fue el nombre del panel organizado conjuntamente con Reporteros Sin Fronteras.

 

Por Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)

Durante la segunda jornada de la 78 Asamblea General de la SIP, cuatro periodistas del Programa de Acogida de Reporteros Sin Fronteras denunciaron la crítica situación del periodismo y la libertad de prensa en sus respectivos países.

 

Desde 2007, luego del regreso de Daniel Ortega al poder, Nicaragua ha sufrido un deterioro en la libertad de prensa. Según el Índice Chapultepec 2022, se produjeron más de 300 agresiones contra periodistas y más de 700 ataques a medios de comunicación. Actualmente, es el único país del hemisferio sin un periodico impreso.

Nestor Arce, periodista de Divergentes, tuvo que marcharse de Nicaragua para poder seguir ejerciendo la profesión. Arce denunció que desde que asumió la presidencia Ortega, no se han realizado conferencias de prensa y nunca se ha podido entrevistar a un funcionario público.

El periodismo nicaragüense se ha vuelto muy costoso debido a las medidas de seguridad que han tenido que adoptar los periodistas: dejar sus casas, trasladarse en vehículos seguros y exiliarse, entre otras. Uno de los desafíos al que deben enfrentarse es que las fuentes muchas veces no quieren dar su testimonio ya que el régimen va en contra de ellos y sus familiares.

Sin embargo, a pesar de todo, los periodistas nicaragüenses no se han dado por vencidos. «El periodismo en Nicaragua resiste, se reinventa, cuesta el triple, pero lo seguimos haciendo y no lo vamos a dejar de hacer», aseguró Arce.

Cuba es otro de los países en donde el periodismo y la libertad de prensa se encuentran bajo riesgo. Yadiris Luis Fuentes, periodista de Eltoque.com y ADN Cuba, también se vio obligada a dejar su país debido a las amenazas y persecuciones que sufría.

«La mayor parte del periodismo independiente cubano está exiliado», afirmó Luis Fuentes. Además, señaló que una de las principales características del totalitarismo es que te amordaza. «Sales tan traumado de ahí que es casi imposible que puedas hablar de lo que te ha pasado, salimos de Cuba y no nos animamos a contar nuestras historias. Es imposible hacer periodismo hoy desde mi país», sentenció.

Por otro lado, Gabriela Cáceres habló sobre la situación de El Salvador. «Yo creía que nuestra democracia era fuerte, pero asumió el presidente Bukele y en cuestión de 3 años la desbarató de un solo plumazo», dijo.

Cáceres es periodista en El Faro y el gobierno comenzó una persecución directa contra el periodico luego de que el medio diera a conocer una investigación sobre negociaciones secretas de Bukele con tres pandillas.

«En El Faro hubo 22 intervenciones del virus espía Pegasus. Captaron información, fotografías y videos. En mi caso fue durante 7 meses, mientras estábamos investigando la trama de corrupción de Bukele. Esto en una democracia no sucede», contó Cáceres.

En Venezuela, la situación también es muy compleja. Un importante número de periodistas están en el exilio y llegó a haber más de 900 presos políticos. Las televisoras han perdido muchísima influencia en la discusión nacional. La radiodifusión ha tenido que migrar masivamente a las zonas del entretenimiento y de la música, han renunciado a tener un espacio de opinión.

No obstante, el periodista Alonso Moleiro aseguró que muchos periodistas venezolanos todavía se encuentran haciendo su trabajo y ejerciendo su deber cívico. «Incluso en zonas de radio o televisión en donde la censura es más que manifiesta, podemos encontrar a periodistas que están haciendo lo posible para informar».

A Néstor Arce, Gabriela Cáceres, Yakidirs Luis Fuentes y Alfonso Moleiro los une la excelencia y el rigor en el trabajo, no son solo víctimas de la persecución. El Programa de Acogida de Reporteros Sin Fronteras busca acoger temporalmente a periodistas para darles un espacio de formación, crecimiento profesional y, también, para que puedan alejarse de las amenazas para brindarles apoyo psicológico.

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