Opinión Política
ANÁLISIS

2024: La oposición en su laberinto

A un año de la elección presidencial, y atenida al resultado electoral en el Estado de México, la coalición Va por México no ha definido aún las reglas del juego para la selección de su candidato. Su futuro aún “pende de un hilo” y está sujeta a diversos factores internos. Uno de ellos, el dirigente del PRI, Alejandro Moreno.

 

Por Julio César Hernández

La oposición en México está atrapada en su propio laberinto con rumbo al 2024, cuando estamos prácticamente a un año de las elecciones federales y a una semana de la elección en Coahuila y el Estado de México, ésta última con mucha referencia para lo que vendrá después con rumbo a la elección presidencial.

En síntesis, la oposición en México está extraviada.

Por un lado, el futuro de la coalición “Va por México” es una incógnita; aún no sabe cómo depurar la enorme lista de 13 aspirantes a la candidatura presidencial; no definen el método de selección de quien será su candidato o candidata; el bosquejo de propuesta que hizo pública el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, generó una gran inconformidad, incluso entre su propia militancia; existe la amenaza de que el presidente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, decida autoproponerse como el candidato presidencial de su partido; el PRD no termina por quedar satisfecho con la mínima participación que le dan en la toma de decisiones; el PAN busca la manera de imponer a Santiago Creel como su candidato, mientras enfrenta la rebelión de quien creyó que podía ser presidenciable, la senadora Lilly Téllez…

Por el otro, el partido Movimiento Ciudadano sigue en su papel de no sumarse a la coalición opositora y su conducta fortalece cada vez más la sospecha de que trabaja para favorecer a Morena, tanto por querer “jugar” en solitario como ahora arremeter en contra del PRI con una campaña emprendida por sus diputados Jorge Álvarez Maynez, secretario general de su comité nacional, y Salomón Chertorivski, aspirante a ser candidato a la jefatura de la Ciudad de México, con el fin de influir en la elección por la gubernatura del Estado de México, en donde no postuló candidato, como tampoco en Coahuila donde inició su campaña de exhortar a votar “por el águila”, que se entiende como querer favorecer a Morena que lleva en su imagen el águila juarista.

Mientras en Morena ya se disputan claramente y sin titubeos desde hace tiempo la candidatura presidencial la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo; el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández; y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón; en la coalición Va por México ninguno de los 13 aspirantes ha tomado una posición preferente que haga suponer que cuenta con amplias posibilidades de ser el candidato y entonces llame la atención de la ciudadanía. Vamos, ni una terna existe hasta el momento.

En Movimiento Ciudadano se mantienen las figuras de los gobernadores Enrique Alfaro y Samuel García, y la del alcalde Luis Donaldo Colosio, como los prospectos a su candidatura presidencial, sin descartar que mantienen cruzados los dedos para que el canciller Ebrard rompa con Morena y lo puedan adoptar como su abanderado. De no ser así, entonces el mejor posicionado para contender por la presidencia, con pocas posibilidades de triunfo, sería el gobernador jalisciense.

PRIISTA. Beatriz Paredes Rangel, adelanta a los priistas.

LA “GUERRA” DE ENCUESTAS

El resultado de las elecciones estatales en Coahuila y el Estado de México es, para muchos, el termómetro final para saber cómo arrancarán los participantes la carrera rumbo a la gran elección del 2024. En este sentido, ya pocos creen que puede modificarse el resultado en Coahuila a favor de la coalición Va por México, frente a una 4T fracturada, en tanto en el Estado de México se da por hecho el triunfo de la profesora Delfina Gómez como lo pronostican la mayoría de las encuestas, aunque en los últimos días se ha emprendido intensamente la narrativa de que la priista Alejandra del Moral logró aumentar la preferencia electoral a su favor y llevó la contienda a un empate técnico.

Sin embargo, ambas encuestas, tanto aquellas que dan un amplio margen de ventaja a la morenista como las que auguran la posibilidad de una “voltereta” electoral a favor de la priista, son muy cuestionadas. Los más prudentes refieren una cómoda ventaja a favor de la profesora Delfina, pero no “cantan victoria”.

De darse el reparto de gubernaturas, el ánimo de los morenistas andará muy arriba por haberle arrebatado al PRI y al histórico Grupo Atlacomulco su principal bastión en el país, y dejará en un momento dado a la coalición Va por México en la disyuntiva de fortalecer la alianza sin descartar que también se presentaría un alto riesgo de fractura y rompimiento si no logran salir con un candidato de consenso que asegure que la militancia de los tres partidos que la componen, así como la sociedad civil, votará por él.

De no ser así, no descartemos el final de la coalición y veamos una nueva alianza entre Acción Nacional y Movimiento Ciudadano, como ya se dio en 2018, y que muchos advierten es el propósito del partido de Dante Delgado.

El panorama lucirá diferente si la coalición “amarra” Coahuila como hasta ahora y da el “campanazo” en el Estado de México. Un escenario así, indudablemente que mandará a la oposición “a las nubes” y obligará a Morena, a la 4T y a Palacio Nacional a modificar su estrategia no sólo para ganar la presidencia de la República sino la mayoría legislativa que tanto le preocupa al presidente López Obrador dejarle a quien lo suceda por su partido.

PANISTA. Santiago Creel, el panista mejor posicionado.

LOS 13 DE LA OPOSICIÓN

En la oposición coaligada, de Va por México, existen 13 aspirantes apuntados para contender por la candidatura presidencial, de los cuales una docena son militantes de uno de los tres partidos políticos que la conforman y sólo un representante de la denominada “sociedad civil”.

De estos aspirantes, en el PAN destacan el diputado Santiago Creel Miranda y la senadora Lilly Téllez; del PRI la lista es más larga: Beatriz Paredes, Claudia Ruiz Massieu, Enrique de la Madrid y en una de esas el propio Alejandro Moreno; del PRD sobresalen el ex jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Mancera, y el ex gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles. Y el único que no pertenece a ningún partido político es el ex presidente de la Coparmex, Gustavo de Hoyos Walther.

Si bien de los políticos mencionados todos tienen una larga trayectoria en sus respectivos partidos y en la función pública, ya sea legislativa o administrativa y ejecutiva, a ninguno se le observa como un serio competidor de los prospectos morenistas. Todos tienen un “pero” que puede ser determinante para el momento de la contienda.

Sin embargo, algunos analistas han depurado esta lista y apuntan como finalistas al panista Santiago Creel, a la priista Beatriz Paredes y al perredista Miguel Mancera, sumando a todos ellos a Gustavo de Hoyos. Es probable que de entre ellos surja el candidato de la coalición Va por México, pero la incógnita es que si quien resulte elegido realmente tendrá el apoyo de toda la militancia de los tres partidos, para empezar, y de la sociedad civil que no está de acuerdo con el gobierno de López Obrador y anda en busca una buena alternativa política y de gobierno.

Y es que si bien a ninguno de ellos se les regatea capacidad y experiencia política, la carga negativa de sus partidos podría convertirse en un gran obstáculo para ganar en el 2024, amén de que ninguno de ellos, particularmente el PAN y el PRI, ha sabido ofrecer a los mexicanos un proyecto de gobierno que los haga ser una verdadera y seria opción para derrotar a Morena.

Si alguno de estos aspirantes logra la nominación, indudablemente que competirá contracorriente, no sólo porque representa a la oposición sino porque los apoyos que tiene de arranque no son muy sólidos.

EMPRESARIO. Gustavo de Hoyos, se puso “la soga al cuello”.

CANDIDATOS QUE NO “CALIENTAN”

El gran déficit de la oposición en México es que no cuentan con una figura con liderazgo y mucho menos popularidad. Y eso ha sido motivo de que a la fecha no sepan aún con quién contenderle a Morena, partido que tiene ya muy bien definida su tercia de candidatos. En la coalición Va por México hay 13 aspirantes, en tanto que Movimiento Ciudadano cuenta con tres prospectos, aunque fácilmente pueden definirse por uno de ellos y comenzar su campaña sin mayores complicaciones.

El problema está en la coalición, porque si bien hay inteligencia, capacidad, experiencia y bagaje cultural y preparación intelectual en quienes se mencionan para llegar a la recta final en la definición, ninguno de ellos cuenta con el “feeling”, con el atractivo popular, con el “imán”, para llegarle a la ciudadanía y hacer el “click” que sea la llave para abrir el camino de las simpatías y la empatía con la sociedad.

Ni Beatriz Paredes ni Claudia Ruiz ni Enrique de la Madrid ni Santiago Creel y ni Miguel Mancera son populares entre la población y, particularmente, en las bases de la sociedad, aquella que hoy tiene en su poder el gobierno de la 4T con el apoyo de los programas sociales. Ninguno de ellos hace derroche de simpatía o se “sangre liviana” que venga a complementar el cuadro con su capacidad, experiencia e inteligencia.

Ninguno de ellos es capaz de “calentar” a la sociedad, sin necesidad de que tengan que caer en aquella figura populachera de un Vicente Fox.

Es cierto, del lado de la 4T tampoco hay derroche de popularidad o simpatía, pero el lópezobradorismo y los programas sociales son capaces de hacer hasta “guapos(as)” a cualquiera de ellos, y eso basta para salir con ventaja y lograr la victoria.

El que un candidato logre hacer “click” con la ciudadanía sin necesidad de exponer discurso alguno, tiene mucho que ver en una campaña. Y ninguno de aquellos puede presumir que eso se les da de manera fácil y natural. Ahí está otra desventaja.

PERREDISTA. Miguel Mancera, sin rival en el PRD.

EL CANDIDATO NO POLÍTICO

El único representante de la llamada “sociedad civil” en esta contienda por la candidatura a la presidencia de la República es Gustavo de Hoyos Walther, y está del lado de la coalición Va por México, que él mismo ayudó a conformar cuando dirigía la Coparmex en alianza con Claudio X. González.

De Hoyos Walther se ha lanzado a la contienda con una atrevida campaña en contra de los políticos. Sí, aquellos que definirán si él puede o no ser el candidato de la coalición, quizás apostándole a que por no ser militante partidista, el PAN, PRI y PRD no tengan otra opción que postularlo a él ante la supuesta demanda ciudadana de que ya no quiere a los partidos políticos.

“¡Estamos hasta la madre de los políticos!”, es la frase con la que Gustavo de Hoyos pretende posicionarse ante la sociedad para ganarse la candidatura, pero ha perdido de vista que si bien esto le suma simpatías afuera, entre la ciudadanía, hacia el interior de los partidos políticos, comenzando por sus cúpulas, es su primer obstáculo para obtener esa candidatura. No es posible que creas que te van a premiar cuando vas de invitado a una casa y lo primero que haces es insultar a sus propietarios.

En la entrevista que Gustavo de Hoyos concedió a Opinión Política, declaró que había advertido a las cúpulas partidistas que él era la voz de la sociedad -otro punto en contra como argumento- y que, por lo tanto, él tenía que hablar como lo estaba haciendo, y que, por lo tanto, ellos tenían que “aguantar vara”. Y en este sentido, ha exigido a los dirigentes de los partidos políticos que salgan y le pidan perdón a los mexicanos por todo lo que sus representantes en el gobierno -Ejecutivo y Legislativo- habían hecho mal en detrimento de la sociedad.

Para muchos analistas queda claro que el primer descartado en esta contienda por la candidatura presidencial de la coalición opositora es Gustavo de Hoyos, pues si esto les dice a los propios políticos en su cara, cuando espera que lo hagan candidato, qué no será capaz de hacer y decir cuando ya ande en campaña, con todo el riesgo que tiene de que terminen dejándolo solo.

Y otro punto más en su contra: los partidos políticos jamás le entregarán el poder y el país a un empresario con el perfil de De Hoyos. Por eso, para después no arrepentirse y decir que se equivocaron, de entrada, dan por excluido al ex presidente de la Coparmex.

CANDIDATO. Alejandro “Alito” Moreno, se apunta para ir de candidato presidencial.

EL FACTOR “ALITO”

Si algo también levanta expectativa en torno a la coalición Va por México y la selección de su candidato, es conocer la postura que asumirá el dirigente nacional del Revolucionario Institucional, Alejandro “Alito” Moreno, sobre el que no pocos consideran que está decidido a postularse como candidato de su partido para pelear la postulación presidencial.

Nadie ignora que desde que llegó a la dirigencia nacional del PRI, “Alito” Moreno dio señales de que iba por la candidatura presidencial con o sin alianza partidista. Advirtieron en él la segunda versión de Roberto Madrazo.

Y apenas la semana pasada, cuando el dirigente del PAN, Marko Cortés, deslizó que uno de los requisitos para los aspirantes que quieran contender era reunir un millón de firmas, el priista inmediatamente respondió y aseguró que él ya tiene dos millones de firmas a su favor, refiriéndose a las que obtuvo entre la militancia para obtener la presidencia de su partido.

Si bien alguien puede creer que lo dijo en son de broma, la verdad es que esa idea permanece en la mente del dirigente priista, de ahí que, incluso, haya quien apueste a que su aspiración a la candidatura presidencial hará “naufragar” la coalición opositora. O al menos con una decisión así, existe un enorme riesgo de que eso suceda. Y es que Moreno Cárdenas ha labrado su camino al frente del partido con ese objetivo, sabedor que controla al partido y que la poca oposición que existía, con el senador Miguel Ángel Osorio Chong, a la cabeza, terminó por derrotarla. Hoy es dueño y señor del PRI, como en su momento lo fue Madrazo Pintado, con el catastrófico resultado del que hasta la fecha no se han podido reponer.

LA OPOSICIÓN EN SU LABERINTO

Este es el escenario con el que la oposición coaligada -sin considerar, por supuesto, a Movimiento Ciudadano-, arrancará la carrera presidencial, luego de los comicios en Coahuila y el Estado de México.

Esta oposición se haya atrapada en su propio laberinto del que no sabe cómo salir y se ignora si logrará hacerlo unida y compacta. O cada uno de sus integrantes terminará yéndose por su propio camino, con lo que le facilitará a la 4T y su partido Morena ganar una vez más la presidencia de la República e, incluso, recuperar una mayoría calificada de poner en marcha lo que desde Palacio Nacional han denominado el “Plan C”, que es ganar las diputaciones y senadurías que les permita tener el control del Poder Legislativo para llevar a cabo reformas constitucionales.

Asimismo, se advierte difícil que en el camino al 2024, el partido Movimiento Ciudadano se sume a la coalición Va por México, así como está conformada actualmente, pues hay quien no descarta que de “fracturarse” ésta, decida entonces ir de la mano del PAN, como lo hicieron en el 2018. Sin embargo, todo indica que llegarán solos a las elecciones presidenciales, por responder así al proyecto político que se han marcado, así como a sus intereses en un eventual acuerdo con la 4T.

 

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