Opinión Política
ANÁLISIS

Un año sin Raúl: Cambio de 180º en la UdeG

A casi una semana de cumplirse el primer aniversario luctuoso del exrector Padilla López, la relación de la Casa de Estudios con el Gobierno de Estado se volvió “tersa” y se logró un presupuesto constitucional. En este marco, el gobernador Enrique Alfaro hizo pública su versión del fuerte desencuentro y enfrentamiento con el expresidente de la FIL.

 

Por Julio César Hernández

En la que es considerada su carta de despedida, Raúl Padilla López escribió en sus dos últimos renglones:

“Ya no soy útil como en otras coyunturas.

“Sirvo más lléndome…”.

El próximo martes dos de abril -martes de Pascua- se cumplirá un año del fallecimiento del ex rector de la Universidad de Guadalajara, ex presidente de la Feria Internacional del Libro y exlíder político del Grupo Universidad, Raúl Padilla López. Su muerte sucedió un Domingo de Ramos, al arranque de la Semana Santa e inicio del período vacacional universitario.

Están por transcurrir 365 días de su muerte y a lo largo de este tiempo han sucedido muchas cosas. Algunas hasta como “por arte de magia”. Sus palabras fueron premonitorias: “Sirvo más lléndome…”. Fue necesario que físicamente no estuviera en este mundo para que ocurriera hasta aquello que nadie se hubiese imaginado. Su muerte reactivó la voluntad política hasta de sus adversarios políticos para la toma de decisiones y cambiar el rumbo y la historia de la Universidad de Guadalajara en su etapa postpadillista.

Y en esto un protagonista central ha sido el rector general Ricardo Villanueva Lomelí, quien no sólo logró tomar el control de la nave universitaria para llevarla a buen puerto, sino que lo hizo en el marco de la institucionalidad con el respaldo de toda la comunidad universitaria y consciente, primero, de la responsabilidad que tenía en sus manos; segundo, del papel que le tocaba jugar en este escenario sin el jefe político; tercero, de que tenía que ver por el interés de la institución antes que los personales o de grupo; y, cuarto, que para ello tenía que estar concentrado al cien por ciento en cada paso que daría enfrentar el futuro de la Universidad en los casi dos años -entrega el último día de marzo del 2025- que le corresponde estar al frente sin la presencia de Raúl Padilla López.

Tuvo que morir Raúl Padilla para que muchas cosas, que no estaban en manos de los universitarios, sucedieran para beneficio de la Benemérita institución: 1. Fin a la persecución; 2. Un mayor apoyo económico de parte del Gobierno del Estado, particularmente en su presupuesto de este año; y 3. La propuesta del Ejecutivo y la aprobación del Legislativo para que se le concediera y se le otorgue el llamado “presupuesto constitucional” que permitirá que la UdeG reciba anualmente el 5% del presupuesto total del Estado.

Para que esto se concretara tuvieron que suceder varias cosas, principalmente retirar todo vestigio de confrontamiento con el Gobierno del Estado: desde borrar bardas y bajar mantas que evidenciaran cualquier reclamo universitario a las autoridades; desaparecer del discurso o la narrativa universitaria cualquier reproche, crítica o réplica que volviera a tensar la relación; dar los pasos necesarios para restablecer una relación civilizada, y qué mejor marco que el evento inaugural de la Feria Internacional del Libro 2023 en la que, a diferencia del año 2022, se hizo presente la representación del Poder Ejecutivo en la persona del secretario general de Gobierno, Enrique Ibarra Pedroza, quien, sin embargo, fue cauto en su discurso; restablecer el diálogo entre el gobernador Enrique Alfaro Ramírez y el rector general Villanueva Lomelí e, incluso, dejar para la historia lo que podemos denominar “Diálogo en el Paraninfo” entre ambos personajes; hasta el reconocimiento, finalmente, de la importancia y trascendencia de Padilla López en la historia moderna de la Universidad, como sucedió durante la ceremonia en la que se firmó el Decreto que cristaliza el presupuesto “constitucional”.

LA VERSIÓN DEL GOBERNADOR

En agosto del 2021, luego de las elecciones de ese año en las que por primera vez contendió el partido Hagamos Jalisco -identificado con la Universidad de Guadalajara-, el gobernador Enrique Alfaro Ramírez rompió su relación con el Grupo Universidad y con su líder Raúl Padilla López. Desde entonces, y hasta el fallecimiento de este último, el enfrentamiento entre ambas partes no cesó y vivió momentos álgidos que se representaron con marchas y manifestaciones universitarias contra el gobierno estatal, y la respuesta del Ejecutivo con fuertes descalificaciones hacia el grupo y su líder.

Aquel dos de abril del año pasado, Alfaro Ramírez confirmó el fallecimiento de Padilla López a través de un mensaje en sus redes sociales y lamentó su muerte. Desde entonces, no se había referido al exrector, sino hasta el pasado jueves 14 durante la ceremonia en la que firmó el Decreto del presupuesto constitucional a la UdeG para su publicación en el Periódico Oficial del Estado de Jalisco.

En un discurso que extrañamente no tuvo mayor difusión en los medios de comunicación, el gobernador se refirió ampliamente a Padilla López, a quien le reconoció su capacidad política e inteligencia, y explicó el porqué del distanciamiento entre ambos, tras ser aliados políticos en las elecciones del 2018 cuando ganó la gubernatura. Enrique Alfaro dio su versión de los hechos. Hoy ya no está Raúl Padilla para conocer la suya.

Esta es la parte en la que concretamente el Mandatario estatal se refirió a Padilla López, su relación y el distanciamiento entre ambos:

“Con el paso del tiempo, el concepto de la Universidad como caja de resonancia política fue tomando otro significado. Nuestra casa de estudios se fue convirtiendo, por decisiones en las que todos tenemos una parte de responsabilidad, ya sea por acción o por omisión, en un mecanismo institucional de presión política sobre los poderes constitucionales y sobre el sistema de partidos.

“La búsqueda de espacios de poder en la arena política, a nombre de la institución, generó paulatinamente un desdibujamiento de su esencia y comprometió en muchos momentos el cumplimiento de su función sustantiva: formar a la nueva generación de jaliscienses.

“Durante distintos momentos de mi carrera política sostuve esta idea y lo hice de frente. No fue fácil hacerlo y hubo episodios en los que mi convicción estuvo a punto de costarme mi futuro. Tenía enfrente, tengo que mencionarlo, a un personaje de enorme capacidad política, una inteligencia aguda y una determinación a prueba de todo.

NARANJA. Jesús Pablo Lemus anunció Verificación sin costo y provocó que el gobernador Alfaro reaccionara en contra.

“Raúl Padilla fue, sin duda, uno de los políticos más completos que ha tenido Jalisco, y que hayamos sido adversarios no me impide reconocerlo. Entiendo el papel tan relevante que él tuvo en la construcción de un nuevo modelo universitario que es hoy la base de la universidad que necesitamos para el futuro, pero también tengo que decirlo en un día como hoy, teníamos una profunda diferencia sobre el papel que la universidad debería tener en la arena política.

Enrique Alfaro / gobernador de jalisco.

“Hubo también momentos y circunstancias en las que pudimos generar diálogo y una mayor cercanía, pero, a decir verdad, la tensión y la desconfianza siempre prevaleció; simplemente porque en el fondo defendíamos condiciones diferentes. Los dos queríamos a la universidad, estoy seguro, pero cuando asumí la responsabilidad de ser gobernador pude confirmar que el modelo de articulación institucional y política que se había creado durante 30 años estaba agotado y comprometía la gobernabilidad de Jalisco.

“NO PODÍA DOBLEGARME…”

“Por eso, en agosto de 2021 tomé la decisión de iniciar el camino que nos permitiera reconstruir la relación de la universidad con los poderes públicos del Estado.

“La historia todos la conocemos. Fue una etapa dura y difícil para Jalisco y la universidad. Cualquier cambio de esta magnitud tenía que serlo.

“Desde el primer momento comprendí las implicaciones de mis decisiones y lo asumí con seriedad y firmeza. Me costaba aceptar, lo reconozco, que el debate público parecía reducirse a una cuestión presupuestal; incluso, a la realización o no de un museo. Si acaso se profundizaba un poco, se discutía sobre los conceptos de autonomía universitaria y soberanía de los poderes públicos, pero a partir siempre de posturas intransigentes de las dos partes, incluyéndonos.  Y si se trasladaba el debate a la calle, las marchas y manifestaciones de un lado y del otro, la simplificación del problema se hacía más grave.

“Lo dio ahora a ‘toro pasado’: claro que ver mi nombre señalado en mantas y pancartas como alguien que pudiera lastimar a mi universidad, puso a prueba mi entereza en más de una ocasión. Y también lo digo hoy: que sirva esta ocasión, para expresarles a todos aquellos dirigentes universitarios que en medio de esta circunstancia pudieron sentirse ofendidos por mis palabras o por mis hechos, quiero expresarles hoy mi respeto y pongo sobre la mesa toda mi voluntad para reconstruir nuestra relación de cara al futuro.

“Lo que yo espero, es que hoy se entienda con claridad que contrario a lo que se veía en la superficie del conflicto, lo que nosotros hicimos fue una puesta de fondo que no era negociable: había que cerrar un ciclo e iniciar uno nuevo basado en el respeto, la solidaridad y el diálogo entre las instituciones de Jalisco. Por eso no podía doblegarme; era mucho lo que estaba en juego.

“Y fue así que a partir de circunstancias que nadie hubiéramos imaginado, se abrió una oportunidad para lograr poner fin al conflicto y decidimos no desaprovechar.

“Por eso, hoy puedo decir con orgullo que hicimos lo correcto, y que aún sin imaginar el camino que nos tocaría transitar estos años, con plena conciencia de todo lo que sucedió para llegar hasta aquí. Lo que vamos a hacer hoy (firma del Decreto para el presupuesto constitucional a la UdeG), hace que todo haya valido la pena…”.

A días, pues, de cumplir un año de la muerte de Raúl Padilla López y aprovechando la firma del Decreto, el gobernador Enrique Alfaro reveló su versión sobre cuándo y por qué se dio ese distanciamiento con el ex presidente de la FIL, aunque nunca conoceremos la versión del hoy fallecido exrector.

ANIVERSARIO. A un año de su fallecimiento, vienen los homenajes.

CAMBIO DE 180 GRADOS EN LA UDEG

Si a partir de aquel agosto del 2021 hasta finales de marzo del 2023 alguien hubiese apostado porque el gobernador Enrique Alfaro incrementaría el presupuesto de la Universidad de Guadalajara este año y le propondría al Congreso del Estado la aprobación de un presupuesto constitucional para la Casa de Estudios, todos hubieran dicho que estaba loco y que no sabía de lo que hablaba o desconocía las condiciones que guardaba la relación del Mandatario estatal con Raúl Padilla López y el Grupo Universidad.

Pero a partir de la muerte de Padilla López, el escenario para la UdeG comenzó a dar un giro hasta alcanzar los 180 grados en su relación con el gobierno del Estado, demostrado no sólo en la apertura del diálogo entre el gobernador y el rector general, sino particularmente en el otorgamiento de mayores recursos económicos del gobierno a la universidad hasta el propio presupuesto constitucional.

HOMENAJES A PADILLA LÓPEZ

Si bien aún no se ha notificado de la organización de homenajes en honor de Padilla López con motivo de su primer aniversario luctuoso, lo que ya se anunció tiempo atrás fue que se colocará una escultura de él en la explanada del Edificio Administrativo, además de que la última cátedra que diseñó y que denominó “Cátedra del Futuro”, llevará su nombre.

 

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