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La crisis de agua, ¿amenaza u oportunidad?

TRIADA

Por Jorge Jaime Hernández

El argumento político y motivo de descontento popular denominado la crisis del Agua Contaminada en Guadalajara, que se extendió a todo Jalisco y provocó que algunas personas estuvieran gritando consignas de “Fuera Lemus” y recesión de mandato, se tambalea ahora, gracias a la respuesta a esta caótica situación del vital líquido que han venido realizando en el gobierno del estado y, que incluyen acciones muy rápidas y puntuales, al grado tal que ya se privilegió el dialogo y se consiguió un gran acuerdo para la participación del gobierno federal en la solución integral de este problema.

Ahora las redes manejan menos puntos de descontento ante la aparición de agua sucia, sólo en días pasados volvió a salir agua de color azul en alguna zona, sin motivo alguno, que algunos señalaron como sabotaje, pero lo real que la contingencia, el problema agudo se ha venido debilitando, con la inmediata cancelación del uso del agua de la planta potabilizadora No. 1 y, ahora van por el tiempo en que va a aplicar la estrategia planteada de hacer una nueva planta, mientras se rehabilita la actual.

Aún queda abierto el proceso de la culpabilidad y responsabilidad de los policías y mandos que operaron el uso de cañón de agua para dispersar manifestantes agresivos, así como las bombas de humo que afectaron a personas que estuvieron cerca y les tocó también estas malas acciones de respuesta de los antimotines contra una minoría violenta que desvirtuó la marcha pacífica que justamente la ciudadanía convocó para verdaderos afectados y desesperados por la situación.

Ahora vemos que el pacto que ha sido presumido por la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Pablo Lemus destacando los 25 mil millones de pesos que, entre los dos gobiernos darán por fin esperanza de tener agua de calidad para las actuales y próximas generaciones del pueblo de Jalisco. Pero realmente este acuerdo salió espontáneo, como resultado de las presiones políticas, sociales, económicas y de salud de la población; ante una situación a todas luces dramática, por la magnitud del problema.

De esta manera, podemos hacer el recuento de las cosas que se vivieron y que fueron detonando las acciones que ahora podemos platicar; Por principio de cuentas, nombramos el problema que provocó el malestar a los ciudadanos, empresas, negocios y sociedad en general, por no contar con agua de calidad en varias colonias de Guadalajara, recordando que la respuesta fue siempre que el SIAPA era responsable.

Recordamos muchos comentarios que se dieron antes sobre el agua, se decía que las tuberías estaban viejas, oxidadas y que tenían muchas fugas, lo que representaba un desperdicio del vital líquido en todos los traslados, incluyendo las malas condiciones del acueducto que traslada el agua de Chapala hasta las plantas potabilizadoras y siempre pusieron como solución el cambio de este acueducto.

Y de ahí no pasaba porque se hicieron muchas declaraciones, como la de tener muchas cuentas de deudores que no se cobraban, de mala administración y hasta de corrupción… Se cambiaron funcionarios y… estalló la crisis, llegaron las lluvias abundantes y el agua ya no se alcanzó a filtrar adecuadamente, revolviéndose los sedimentos contaminados y los lodos con el agua que se enviaría a Guadalajara de la planta No. 1 que recibe agua de Las Pintas.

Todos sabemos lo que se vivió en el 42 % de las colonias que recibían el líquido contaminado, con la desesperación total; sin saber que estaba ocurriendo… Sólo ver como el agua hedionda, a veces de color chocolate y contaminada a todas luces provocaron que un problema de salud, de derechos humanos y de carácter económico se convirtiera una verdadera arma política, con declaraciones, marchas, héroes dispuestos a ayudar y, como siempre, el ala violenta, con objetivos de fomentar el descontento entre los ya de por sí agobiados usuarios, para sacar raja partidista.

De esa manera, el gobernador Pablo Lemus lanzó una convocatoria para que un grupo de notables integraran la mesa hídrica, que está integrada por diferentes actores que tienen injerencia en el problema, desde expertos en el tema, empresarios, sindicatos, academia y, claro está gobierno; para hacer una ruta crítica y, de manera inmediata frenar esta situación… en la mayor parte de la zona metropolitana y, cuya primera acción fue cerrar la fuente de contaminación y proponer los tandeos a las colonia para alcanzar a satisfacer la demanda.

Hasta ahí, con esas propuestas, haciendo la analogía como el uso del curita que se le pone a la herida, que necesita cirugía, para ganar tiempo y resolver de manera inmediata el problema. Se especificó que habría que tener inversiones multimillonarias para resolver la contingencia hídrica, pero se necesitaba la participación federal… Y, ¿Qué crees? El gobierno de Sheinbaum contestó que no había un solo centavo para este tema para el 2027, por lo que se tuvo que hacer un cabildeo de los Jaliscienses implicados, para exponer la necesidad urgente de resolver este tema y buscar una partida que pudiera resolver, sobre todo, el cambio del acuaférico de Chapala a Guadalajara y la continuación de la habilitación de la presa El Zapotillo, que hasta ahora es subutilizada.

Asimismo, las presiones de la prensa, la imagen política, los argumentos del gobierno de Jalisco y la buena voluntad, jugaron un gran papel, para que por fin, cada parte pusiera lo propio y se pudiera ver una solución viable a esta crisis.

El pacto fue firmado entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Pablo Lemus, quienes coincidieron en que la crisis hídrica no puede resolverse con medidas aisladas. El acuerdo establece varias cosas, que ya están en marcha, por ejemplo, la suspensión inmediata de fuentes contaminadas como la presa Las Pintas y el sistema antiguo de Chapala, como grandes capítulos.

Acerca de la Inversión conjunta, se dice que es superior a los 25 mil millones de pesos, con aportaciones federales y estatales, una gran suma que deberá redituar soluciones de esas que no son de relumbrón, que no se ven, pero que se sienten y se recuerdan a la hora de ir a votar.

Seguramente la construcción del nuevo Acueducto Sustituto Chapala‑Guadalajara, avalado por Conagua, es la obra más cara y de que desde hace años se había planteado, pero que hora surge como algo urgente y necesario.

Por parte del gobierno federal, el Saneamiento de ríos Lerma y Santiago, principales afluentes del Lago de Chapala, debe ser también una prioridad para el traslado de agua no contaminada y, claro, lo que se ha venido diciendo de que no habrá privatización del servicio, ni incremento en tarifas del SIAPA. Quedando pendiente la promesa que hizo también Pablo Lemus de otorgar descuentos del 80 por ciento a los usuarios.

Por parte del gobierno de Jalisco hará la Inversión complementaria y aportará cerca de 10 mil millones de pesos para modernizar plantas potabilizadoras y colectores metropolitanos. Además de que tendrá que coordinar las acciones del SIAPA para la administración y buena aplicación de los cortes programados y suministro alternativo en colonias afectadas.

Se habla también de la creación de comités vecinales de vigilancia para supervisar la ejecución de proyectos.

El Calendario en conjunto incluye plazos definidos en tres fases, desde este 2026 y hasta el 2030 con metas cuantificables y verificables.

En resumen, la Federación aporta la columna vertebral financiera y técnica del proyecto, mientras que Jalisco se encarga de la ejecución local y la atención inmediata a los afectados. El pacto busca equilibrar recursos nacionales con gestión estatal para garantizar agua limpia y segura en Guadalajara, que es la aspiración en conjunto de una correcta gobernanza donde los niveles de gobierno se coordinen en beneficio del pueblo… ¡Chulada!, ¿O no? Medítalo.

 

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