Opinión Política
ENTREVISTA

“Hablar del pasado es una pérdida de tiempo”

El exgobernador Emilio González afirmó que “a la prensa hay que dejarla hacer su trabajo”; destacó que “la libertad de expresión está por encima de la fama pública de la gente”; advirtió que “una universidad que no marcha en las calles, agoniza, y nadie tiene que verlo como una agresión”; y reconoció que Raúl Padilla “es un hombre que ha logrado cosas importantes para Jalisco”.

 

Por Julio César Hernández

El Emilio González Márquez que está sentado hoy frente a mí, es el mismo que en 2003, en un café de la avenida Patria y con Imelda su esposa, me compartió su aspiración de ser candidato del PAN a la presidencia municipal de Guadalajara, y lo fue. Y de ahí llegó a la gubernatura, luego de ser dirigente estatal y nacional del entonces partido del gallito, Demócrata Mexicano (PDM), y presidente estatal de Acción Nacional, además de diputado federal.

Sencillo, con facilidad de palabra, firme en sus principios y creencias, en su paso por Casa Jalisco, González Márquez se convirtió en el gobernador más controvertido y polémico de los últimos sexenios, y quizás de los más criticados. Sus adversarios no perdonan, pero él parece haberse enfundado en un grueso caparazón en el que las críticas -algunas rayando reprobablemente en la ofensa- se le “resbalan” o le “rebotan” sin mella alguna en su persona.

El escenario de esta entrevista con Opinión Política es una agradable, confortable y acogedora casa en la que sobresalen los adornos navideños. El lugar elegido para la charla es un rincón al ingreso, en el que sobresale una enorme imagen de la Virgen de Guadalupe y entre el entrevistador y el entrevistado destaca una bien elaborada imagen dorada de la Virgen de San Juan de Los Lagos. Un café caliente humedece la garganta entre pregunta y respuesta.

Ahí, González Márquez nos habló del pasado, de las críticas en su contra como ex gobernador, de su relación como gobernador con los medios de comunicación, de su relación con Enrique Alfaro cuando era presidente municipal de Tlajomulco, del exrector Raúl Padilla, del Grupo Universidad y de la Universidad de Guadalajara; del finado exrector Carlos Briseño, de su relación actual con el cardenal Juan Sandoval Íñiguez; de su reaparición con el grupo Foro Plural Jalisco; y de su futuro político con miras al 2024.

-Emilio, al paso de los años, después de que dejaste el gobierno, seguro que has hecho muchas reflexiones…

-Del pasado, no-, responde de inmediato.

-¿Ya no…?

-¡Nunca!

-¿Cuál es, entonces, tu reacción cuando se hacen comentarios críticos a lo que hiciste, al recriminarte lo que no hiciste, dejaste de hacer o hiciste mal? ¿Qué reflexiones haces cuando te enteras de todo esto?

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“Yo tengo la vista puesta en el futuro, siempre. Yo no vivo en el pasado, yo no miro para atrás, más que para aprendizaje, si acaso yo buscara algún cargo, pero no lo estoy haciendo. Todos tenemos una agenda en el celular, y yo cuando cumplo un compromiso lo borro porque no me interesa lo que ya hice; me interesa concentrarme en lo que quiero hacer de acuerdo a mis objetivos.

“¿Qué opino de la gente que es crítica? Lo que opino es que la gente juzga de acuerdo a la información que tiene y ya. Si tienen información limitada o información falsa, juzgan con eso y está bien. No está en mi interés el que la gente hable de mí, sino el que la gente hable de ellos, de sus familias y sus futuros. Dónde se ven en cinco o tres años. ¿Sabían que un régimen como el que se está proyectando en México tiene más similitud con Cuba, con Venezuela, que con un país desarrollado? ¡Hombre, eso sí quisiera discutirlo! Porque si estamos siguiendo el modelo de Cuba o Venezuela, no vamos a obtener un resultado diferente al de Cuba y al de Venezuela. ¿Y cuál es ese resultado? Pobreza, pérdida de libertades e inseguridad.

“Entonces, ¡lo del pasado, pasó! No se puede cambiar. Lo bueno que se hizo, qué bueno; lo que se dejó de hacer, qué mal; lo que se hizo mal, qué mal, ¡y ya! ¿Y qué? Hay que hacer bien lo que sigue”.

-Pero sabes que también hay opiniones, comentarios y críticas de “mala leche” en tu contra?

-No me afectan. Porque a ti no te ofende quien quiere sino quien puede. Si tú le das a alguien, por la amistad, por el cariño o por el afecto, la capacidad de que te ofenda, te puede ofender. Pero alguien que no está en tus afectos y tú no le das esa facultad, pues no te puede ofender. Y puede decir lo que quiera, pero siempre defenderé yo el derecho de la gente a expresarse, aún con mala leche, aún con mentiras, y es que siempre es preferible, en materia de libertades, el exceso que la represión, porque el exceso tiende al libertinaje y tendrá contrapesos que lo acoten, pero la represión no tiene límite y ahí es la pérdida de todo sentido de humanidad.

-En este sentido, Emilio, ¿cómo evalúas que fue tu relación con los medios de comunicación durante tu gobierno? ¿Cómo te trataron?

-La libertad de expresión es una de las libertades constitutivas de la persona humana y, por lo tanto, toda la vida he respetado esta libertad, nunca he atentado contra ella y he respetado su trabajo. Y pudiendo no estar de acuerdo en algunas cosas, nunca recibieron de mi parte una censura. Porque si yo no me callo, por qué voy a exigir que otros se callen; si yo digo lo que pienso, si yo hasta cuando me equivoco diciendo cosas, por qué voy a pensar que ellos pueden no equivocarse. No, yo creo que la libertad de expresión es uno de los termómetros de una sociedad en desarrollo. ¡Y aguas que estamos empezando a ver ejemplos de represión! ¡Y aguas que el número de periodistas perseguidos y privados de la vida y la libertad es escandalosamente alto, como nunca habíamos estado! Y eso es un termómetro, para mí, de que no vamos por buen camino.

“Así es que a la prensa, ¿qué es lo que se tiene qué hacer? Pues dejarla que haga su trabajo y se acabó. ¿Y si se pasa? ¡Pues que los contrapesos naturales la acoten! ¿Y si no? ¡Pues ni modo! La libertad de expresión está por encima de la fama pública de la gente. Y hablando en primera persona, la libertad de expresión, como concepto, está por encima de mi fama pública. Por lo tanto, soy fuerte cuando hablo, soy claro cuando hablo, pero permito y acepto, y sé que los otros tienen derecho a decir lo que quieran, con razón o sin ella”.

-¿Hubo medios de comunicación, periodistas, columnistas, que quisieron chantajearte?

-No, no los percibí si los hubo…

-¿Nadie te condicionó algo a cambio de algo?

-No, no, no. Fue una relación abierta, dura, o sea crítica. Yo siempre he alentado eso. O sea, una prensa que no critica a un gobierno, que no encuentra posibilidades de mejora; una prensa que no puede descubrir errores o conductas inadecuadas, pues ¡no es prensa! ¡Ahí no hay periodismo! Llámales como quieras, pero esas plumas no ejercen periodismo… No, ni lo percibí ni lo perseguí. Yo respeto mucho el trabajo de los periodistas, no es fácil. Yo creo que su chamba es no quedar bien, siempre, con los poderosos, ¡y está bien! Porque son los contrapesos reales. Tú ves que en los países donde hay más libertad, la prensa es más crítica y es más dura con todos. Entonces, esa es parte del camino que hay que seguir.

-En tu reciente plática con panistas de Guadalajara dijiste que Movimiento Ciudadano es alfil de Morena y López Obrador, que trabajaban para ellos, pero de inmediato te criticaron que fuiste tú quien promovió y fortaleció desde el gobierno estatal a Enrique Alfaro, a su grupo y su proyecto político.

-No es así. Enrique Alfaro trabajó muy bien en Tlajomulco, y nos tocó trabajar juntos, y los proyectos que tenía para llevarse a cabo en Tlajomulco, encontré siempre en Alfaro un gran apoyo, una gran disposición, una gran capacidad de ejecución y esos grupos lucieron.

“Pero eran obras del gobierno; si el ahora gobernador lo hizo bien y le lució, pues allá él. Pero te diría que el mismo apoyo tuve para los presidentes municipales de todos los partidos. Y para mí nunca fue un obstáculo trabajar con nadie, y yo no le veía la credencial del partido en el que militaba (el alcalde); yo le veía la disposición de trabajar por su municipio y yo le ayudaba. A todos”.

-¿No hubo un acuerdo con Enrique para ayudarle en su proyecto político?

-No, no lo hubo. Siempre, mientras estuvimos los dos en política de partido, fuimos personas que contendieron de manera leal, fuerte, de frente, y cuando nos tocó trabajar por el pueblo, supimos hacerlo bien. Es todo lo que puedo decir; lo demás, me divierte que le siga dando chamba a algunas personas.

-¿A personas que estuvieron contigo?

-Jajajaja, no, que le siga dando chamba a personas que opinan de esto…

-Pero es cierto que personas que estaban en tu gabinete o que eran de tu grupo, se fueron con él…

-¡Uno! ¡Uno, ¿verdad?! ¡Uno!

-En este caso Diego (Monraz)…

-¡Nada más…!

-¿Y los demás?

-Los ubico en otros grupos que ni me acuerdo de quiénes. Diego es mi amigo, le estoy muy agradecido por todo lo que me ha ayudado. Me parece que es un acierto de Alfaro tenerlo ahí, porque Diego sabe y es muy trabajador… y es un tipo decente.

-Otro tema que viene a cuento por lo que sucede hoy: tu relación con la Universidad de Guadalajara, con el Grupo Universidad y su líder Raúl Padilla López. ¿Cómo fue?

-¡Bien! Con los rectores yo hablé de tres objetivos que tenía el gobierno del Estado con la Universidad de Guadalajara, y los tres se cumplieron: Uno, aumentar la cobertura y trabajamos juntos para construir prepas y Centros Universitarios; dos, aumentar los programas de calidad con reconocimiento, con evaluaciones externas, y se logró; y tres, aumentar la transparencia, y se logró. Yo no tuve problemas de fondo con la Universidad de Guadalajara, trabajamos siempre muy bien con estos objetivos en común en beneficio de los jóvenes, de las familias y de todos nosotros.

“Ahora, no hay universidad pública que no sea un ente político; sería una contradicción ser una universidad pública y no levantar la voz y no criticar y no cuestionar, porque si una universidad busca la verdad tiene que señalar en donde crea que hay error. En ese camino, tuvimos diferencias y lo celebro. Y me hicieron marchas y lo celebro. Quiere decir que estábamos trabajando bien. Una universidad que no marche en la calle es una universidad que agoniza. Y nadie tiene que verlo como agresión, es parte de una expresión democrática plural.

“Nunca les llevé la cuenta, pero recuerdo una vez que decían: es que Emilio no nos da dinero, porque se hacía a través de transferencia, y entonces dije: Vamos a demostrar que sí estamos dando dinero. Fue una bronca el poder cambiar en el banco una transferencia electrónica por un cheque de los de antes. Entonces llegué al Paraninfo y entregué el cheque, y se acabó la discusión. Sí se apoyaba a la universidad, sólo había que visibilizarlo nada más”.

UNIVERSIDAD. El día que acudió a la UdeG a entregar el cheque con
los recursos del Estado.

-Esa fue la relación institucional Gobierno del Estado con la Universidad de Guadalajara, pero ¿con el grupo político, con el Grupo Universidad, con Raúl Padilla?

-Buscando no meterme en sus lógicas internas, porque no soy parte de ese grupo, teniendo muchos amigos en las fronteras y entendiendo que eran, que son, una realidad en la universidad. Finalmente llegamos a los tres acuerdos que te comento y pudimos transitar muy bien.

-¿Hablabas con Raúl sobre el trato a la Universidad, tomando en cuenta valores entendidos?

-Yo veía a Raúl para temas de la Feria Internacional del Libro, del Conjunto de Artes Escénicas, para el Festival Internacional del Cine, que recuerde ahorita. Cuando menos esos tres temas nos había, tal vez, casi un par de reuniones al año. Sí tenía relación, una muy buena comunicación y no tuve problemas para trabajar en la parte importante. En la grilla, hubo desencuentros que, te digo, yo los celebro.

-¿Qué opinión tienes de Raúl Padilla López?

-Que es una persona capaz, una persona inteligente, que tiene visión y que ha logrado cosas importantes para el Estado.

-¿Es para ti un cacique?

-Eso lo tienen que decir los alumnos, eso lo tienen que decir las instituciones; no me toca. Como universitario, como rector, eso tendría que decirlo la Universidad.

-¿Crees que Raúl hace negocios personales o para su grupo con las empresas de la Universidad o con la Universidad misma?

-Es un tema que no es de creencias, es de evidencias. Y yo no las tengo.

-¿Nunca? Nada de: ¡ah, ahí con eso se están haciendo ricos!

-Yo nunca tuve evidencias para poder decirlo.

-Raúl es un hombre controvertido, ¿no?

-Es una figura, sin duda.

-En este sentido, Emilio, existe el señalamiento de que tú impulsaste o “cucaste” a Carlos Briseño (exrector) para que se revelara…

-No…

-Que tú le manifestaste tu apoyo para hacerlo y que luego lo dejaste solo…

-Él llegó como rector por la voluntad del Consejo General Universitario y él salió por la voluntad del Consejo General Universitario. ¿Quién lo movió? Eso y no lo sé, no me tocaba, no me toca. Yo siempre fui respetuoso de la autonomía de la Universidad, no participé en ninguno de sus procesos y siempre fui cercano con el rector en turno.

-Como gobernador, ¿nunca supiste por qué se rebeló? ¡Qué lo motivó?

-No me tocaba preguntarle…

-Pero era un hombre muy cercano a ti, tenían una muy buena relación, al menos pública…

-Como con todos los rectores que me tocó convivir: una buena relación constructiva en favor de la Universidad, siempre. No sólo con Carlos, también con Carlos.

-¿Te deslindas, entonces, de este señalamiento?

-¿De cuál? ¡No hay señalamiento…!

-Que tú lo impulsaste, que tú lo “cucaste”…

-Esos son rumores que no se sostienen con nada.

-¿Estás tranquilo, entonces, con tu relación que como gobernador tuviste con el Grupo Universidad y la Universidad de Guadalajara?

-No es un tema para mí. O sea, no estoy tranquilo con la situación de México; no estoy tranquilo con enterarme de lo que pasa a mi alrededor; no estoy tranquilo porque veo que hoy sube el precio del pan, de la tortilla. No, no estoy tranquilo… Oye, ¿qué opinas del pasado? Cada vez menos. Y me gustaría no opinar del pasado porque es una pérdida de tiempo. ¡Opinemos del hoy que estamos viviendo! ¿Y qué estamos haciendo para que mañana sea mejor que hoy? Porque si no, nos va a ir muy mal, Julio.

“Oye, ¿qué evalúas? Es que no me la paso en eso. El pasado ya se fue. El único tiempo que tienes para actuar es el presente. Entonces, esa es mi forma de ser siempre. Por lo tanto, no conservo del pasado grandes cosas. Las amistades. Pero si alguien no me cae bien y quiso hacer algo, ¡se me olvida! No tengo gigas para eso, más bien tengo un procesador Intel que trata de ver hacia el futuro y actuar en el presente”.

-¿No guardas rencores?

-No, no, no…

-Nada de aquello de: “me la debe” o…

-No, no tengo enemigos, no tengo gente a la que le desee el mal. Y ahora de viejo, pues, con la madurez que te dan los años, la experiencia, la vida vivida, veo que se tienen que hacer cosas diferentes en el futuro a como las hacíamos antes, porque las circunstancias cambian.

-¿Cómo quedó tu relación con el cardenal Juan Sandoval Íñiguez?

-Fíjate que nos hemos visto poco y extraño esa relación. Y tengo un gran afecto por don Juan. Pues yo terminé mi trabajo y me dediqué a mi nuevo trabajo y me queda poco tiempo para frecuentar ciertas amistades, entre ellas a don Juan. Me gustaría verlo.

-¿Se “enfrió” la relación?

-No. Yo no le he perdido el afecto y estoy seguro de que él también me guarda afecto; simplemente no he podido verlo, no lo he buscado. Te puedo pretextar lo que sea. Me gustaría verlo, le tengo mucho aprecio a don Juan.

“Tú imagínate a don Juan. Matan al cardenal Posadas, nadie se la creyó lo del fuego cruzado. Por ahí hay un libro de un periodista tapatío que dice que una parte del gobierno lo mató. ¿A quién querían que la Iglesia pusiera de Cardenal? Pues aun tipo inteligente y duro, y don Juan era los dos, aparte muy generoso y bondadoso. Le tengo mucho cariño a don Juan”.

-Tu decisión de reaparecer…

-Nunca me he ido…

-Pero ya con una actividad definida como parte del Foro Plural Jalisco.

-Porque no lo está haciendo la gente, porque con los que yo hablo que lo tienen que hacer, no lo hacen.

-Llamó mucho la atención tu reaparición en este grupo. Generó inquietud, críticas por lo que hiciste y no hiciste en tu gobierno. Sin duda valoraste las consecuencias de tu reaparición.

-Mira, Julio, esto obedece a que me parece es el momento crítico de México para actuar ahorita que todavía podemos. Me parece que en México hay un grupo interesado en construir una dictadura personal alrededor del presidente, y eso no termina bien. Las dictaduras son empobrecedoras de la gente y generar inseguridad y pérdida de libertades.

“Tienes razón. Yo seguía participando, pero con un perfil diferente. Motivando a jóvenes a la participación; asesorando, acompañando a quien quiera participar no sólo en el PAN, en la vida pública de diferentes organizaciones. Pero creo que este es el momento en el que nadie puede quedarse al margen, que el riesgo que corre el país de que se consolide un sistema antidemocrático es grande, y eso no le conviene a nadie.

“Por eso creo que yo también debo de aportar algo, y no soy ajeno a que mi persona es ‘ave de tempestades’, me gusta polemizar, me gusta mover conciencias, me gusta hablar con claridad para que la gente responda. Esa es la intención: el tratar de darnos cuenta de que si vamos bien, ¡hombre! Pues no hagamos nada o apoyemos a Morena, pero si vamos mal, hagamos algo.

“Luego algunos piensan: ‘Este quiere algo, este va por un hueso’. Bueno, yo lo digo muy claro: No está en mi interés. Yo hice lo que pud cuando pude, ahora le toca a otros y me toca a mi motivarles a que gente mejor que nosotros llegue a los cargos públicos. Por eso decidí participar en el Foro Plural Jalisco, que es un espacio de construcción de propuestas, no de candidaturas; es de análisis, es de estudio, es de reflexión. No es un movimiento masivo, busca ayudar a clarificar el rumbo. Punto”.

-Pero sin duda algunos de los integrantes de este Foro están viendo hacia el 2024. ¿Tú definitivamente descartas buscar algún cargo?

-¿De candidato? ¡No, no! Totalmente descartado. De lo que no me descarto es de levantar la voz para decirle a la gente amodorrada, conformista, que no reacciona ni ante el incremento de los precios, del incremento de la inseguridad, y que se refugia atemorizada, pero no exige un cambio, no trabaja, no se compromete. A eso no renuncio, a decirle a la gente: ¡despierta, no vamos bien!

-¿No aspiras a ningún cargo de elección popular?

-¡No, no, no! Yo ya cumplí lo mejor que pude, que hagan más los que más puedan. Mi trabajo es que gente mejor que nosotros llegue a cargos de responsabilidad y que hagan bien las cosas.

-¿Entonces en el 2024 no vamos a ver a Emilio González en la boleta?

¡Nunca! ¡Nunca más! En esta vida, nunca… pero sí en la política.

-¿Seguirás siendo, entonces, protagonista de la política?

-No quiero ser protagonista. En la medida en que la sociedad entienda lo que tengamos qué hacer; en la medida en que la sociedad se politice; en la medida en que la sociedad vea que la democracia no se come, pero sin democracia no hay comida, y empiece a participar, tomaré mi lugar en un crucero repartiendo volantes. Mientras eso pasa, levantaré la voz sabiendo que el 45 por ciento de la gente votó por mé y el 55 por ciento no.

“O sea, no aspiro a que todos hablen bien de mi ni mucho menos. No estoy buscando a que volteen hacia atrás a ver cómo fue mi gobierno. Estoy buscando que vean lo que está sucediendo y proyecten que el futuro que se nos viene no es bueno, y hagamos algo ahorita que podemos”.

 

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