Opinión Política
EDUCACIÓN E HISTORIA

Exponen argumentos contra la eutanasia

Desde la posición filosófica, existe una corriente psicológica llamada “Logoterapia” o “Análisis existencial” que reconoce el sentido y mérito del sufrimiento.

 

Por Alfredo Arnold

La eutanasia no es una muerte digna, afirmaron el master Salvador Echeagaray Guerrero, de la Universidad Autónoma de Guadalajara, y el académico Fernando Suárez Alarcón, de la Universidad Autónoma de Occidente, de Cali, Colombia, en la Cátedra Abierta de Bioética que se llevó a cabo mediante un webinar. El tema fue “La eutanasia, ¿muerte digna?”

Mediante diferentes argumentos, ambos expresaron su rechazo a esta práctica.

Colombia es uno de los siete países del mundo donde está despenalizada la eutanasia y es el único de América Latina donde este procedimiento está permitido jurídicamente, afirmó Fernando Suárez. Sin embargo, existen elementos filosóficos, jurídicos y morales que no avalan esta posición de la legislación colombiana.

Desde la posición filosófica, existe una corriente psicológica llamada “Logoterapia” o “Análisis existencial” que reconoce el sentido y mérito del sufrimiento. Decía el médico y psicólogo austríaco Viktor Frankl el siglo pasado, que cuando uno se enfrenta con una situación en la que tiene que enfrentarse a un destino que es imposible cambiar, por ejemplo, una enfermedad incurable, un cáncer que no puede operarse, precisamente entonces se le presenta la oportunidad de darle sentido al sufrimiento. Para este psicólogo humanista, “este sentido último excede y sobrepasa, necesariamente, la capacidad intelectual del hombre; en logoterapia empleamos para este contexto el término suprasentido. Lo que se le pide al hombre no es, como predican muchos filósofos existenciales, que soporte la insensatez de la vida, sino más bien que asuma racionalmente su propia capacidad para aprehender toda la sensatez incondicional de esa vida”.

Desde una perspectiva política, el Derecho a la vida, tomado de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el artículo 3 afirma que “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. Ningún artículo se refiere al “derecho a la muerte”. Por su parte, la Constitución colombiana tiene como una de sus finalidades “asegurar a sus integrantes la vida” y en el artículo 11 promulga que “El derecho a la vida es inviolable”. Por lo tanto, considero que la eutanasia es una violación del derecho a la vida y se podría tipificar como una pena de muerte, así sea por piedad.

Desde el punto de vista religioso ocurre en Colombia una contradicción, ya que mientras el 92.6% de la población profesa alguna religión, el 73% cree que la eutanasia es un mecanismo legal para acabar con el sufrimiento de una persona que padezca enfermedades terminales y que de manera voluntaria quiera acabar con ese dolor.

Y desde la propia perspectiva de Suárez Alarcón, la eutanasia no es una “muerte digna”, ya que el dolor y el sufrimiento son inherentes a la condición humana. Aunque afrontar una enfermedad terminal no es fácil, es posible mantener una actitud individual, familiar y social fundamentada en la razón y en la fe.

Por su parte, Echeagaray Guerrero dijo que en México no está permitida la eutanasia. La Ley General de Salud establece que “Queda prohibida la práctica de la eutanasia, entendida como homicidio por piedad, así como el suicidio asistido”.

Sin embargo, en algunos estados existe la Ley de Voluntad Anticipada, entendida como “la decisión que toma una persona de ser sometida o no, a medios, tratamientos o procedimientos médicos que pretendan prolongar su vida cuando se encuentre en etapa terminal y, por razones médicas, sea imposible mantenerla de forma natural, protegiendo en todo momento la dignidad de la persona”. Las entidades que cuentan con esta regulación son: Ciudad de México, Coahuila, Aguascalientes, San Luis Potosí, Michoacán, Hidalgo, Guanajuato, Guerrero, Nayarit, Estado de México, Colima, Oaxaca, Yucatán y Tlaxcala.

Citó a Sócrates que decía que, necesariamente, todos, algún día vamos a morir. Nadie de nosotros va a escapar de ese trance inherente al hombre. Así como diario estamos preparándonos para la vida, de esa manera debemos alistarnos para morir. Si tuviéramos la certeza de que tendríamos una buena muerte, quizá muchos de nuestros temores desaparecerían.

En la práctica, explicó, se distinguen dos tipos de eutanasia: la activa y la pasiva. La eutanasia activa es la provocación de la muerte al paciente en estado terminal mediante el suministro de substancias que le aceleren su deceso. La eutanasia pasiva, es el privar al paciente en estado terminal de los instrumentos, medicamentos o cuidados que actualmente le estén sosteniendo o prolongando la vida.

Dijo que está en contra de ambas, pues existen los llamados cuidados paliativos, es decir, la atención que se le debe dar al paciente en fase terminal, como una correcta alimentación, aseo, medicamentos que le mitiguen su dolor, así como tratamientos que lo ayuden a tratar de que su propio cuerpo responda y sane. Estos cuidados, también deben estar acompañados, en la medida de lo posible de un trato compasivo, amable y caritativo.

 

 

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