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Dos problemas que siguen en el limbo

REFLEXIONES

Por Gonzalo Leaño Reyes

El día 7 de marzo de 2022, el nivel del lago de Chapala estaba al 70.18 por ciento de su capacidad, y el 7 de marzo de 2023, es decir, exactamente un año después, registraba 62.1 por ciento. Es decir, hoy tiene menos agua que en estas mismas fechas del año pasado.

Dentro de unos días entrará la primavera, el nivel del lago seguirá descendiendo durante todo el estío y habrá que esperar hasta la temporada de lluvias para que el principal abastecedor hídrico de la Zona Metropolitana de Guadalajara, vuelva a garantizarnos sustentabilidad.

Chapala aporta el cincuenta por ciento del agua que consume la Zona Metropolitana, y casi la mitad de ese abasto se pierde en el camino, ya sea por el mal estado de las tuberías, por deficiencia de las plantas de bombeo o porque la extraen legal o ilegalmente en el trayecto. El otro cincuenta por ciento lo aportan los pozos y mantos freáticos que aún existen en la ciudad.

El año pasado, aun con mejores niveles que los de ahora en Chapala, la escasez de agua se convirtió en un problema serio para cientos de colonias de los municipios conurbados. Los cortes de agua se convirtieron en algo muy frecuente, así como ver las pipas abasteciendo de agua a negocios y casas particulares. La Conagua pronostica problemas para varios estados.

Todavía no estamos en crisis, pero para allá vamos. Nada importante se ha hecho para prevenir el desabasto. Las presas comienzan al descender, las plantas de bombeo siguen sin utilizarse (probablemente ya ni siquiera existan) y la gran obra que solucionaría el problema, la presa de El Zapotillo, sigue siendo una promesa incumplida a pesar de las constantes visitas que realizan las autoridades federales y estatales.

Otro problema al que no se le da solución es el congestionamiento vehicular. De muy poco han servido las adecuaciones viales y el mejoramiento del transporte público para disminuir la saturación de automotores en las calles. La avenida López Mateos sur es un claro ejemplo: muchas palabras, muchos planes y cero acciones.

No podemos negar que en muchos aspectos se ha avanzado, pero eso no justifica que otras necesidades urgentes para que ésta sea una ciudad sustentable, han sido relegadas por los responsables de los tres niveles de Gobierno. Guadalajara crece a pasos agigantados y necesita una gran obra que le garantice el abasto de agua y muchas otras que agilicen la movilidad. No podemos permitir que la ciudad colapse.

 

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