Opinión Política
ANÁLISIS

Urge un nuevo Pacto Fiscal

La forma en la que se recaudan los impuestos y se distribuyen los recursos en nuestro país no únicamente afecta la soberanía de las entidades federativas, también provoca que los estados que captan menos dinero.

 

Por Gilberto Ortega Valdés

Analista

@gilortegavaldes

Desde que Andrés Manuel López Obrador asumió la Presidencia de la República, se agudizaron una serie de tensiones entre las entidades federativas y el gobierno central. Se revivió un conflicto histórico que inició una vez consumada la Independencia de México para instaurar el federalismo o el centralismo como organización política. Finalmente, la Constitución vigente que se creó en el año de 1917 instauró el Federalismo como sistema de gobierno al establecer en su artículo 40: “La voluntad del pueblo mexicano de constituirse en una república federal, compuesta de Estados libres y soberanos”.

Desde una perspectiva tributaria, el modelo que actualmente prevalece por la forma en la que la federación recauda los impuestos que generan los estados y la manera en que la federación entrega recursos a través de las participaciones y aportaciones, es la de un sistema centralista, lo que vulnera y fractura la soberanía de las entidades federativas.

La forma en la que se recaudan los impuestos y se distribuyen los recursos en nuestro país no únicamente afecta la soberanía de las entidades federativas, también provoca que los estados que captan menos dinero y reciben más recursos por parte de la federación, sean las entidades que no han logrado un crecimiento económico, político y social que permita mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Para fortalecer la hipótesis que escribí en los párrafos anteriores del presente análisis, me centraré primero en interpretar la información de las finanzas públicas expuestas por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), a través del Anuario Estadístico y Geográfica por Entidad Federativa de los años 2019, 2020 y 2021.

En dichas publicaciones, me encontré con datos interesantes sobre la manera en que los estados recaudan los impuestos federales (ISR, IVA, IEPS, ISAN y otros), dicha información me llevó a la conclusión de que las entidades que menos aportan son los estados que más recursos reciben de la federación. Como ejemplo tenemos al estado de Guerrero, que en el año 2020 recaudó la cantidad de 6 mil 388 millones de pesos y recibió por parte del gobierno central la cantidad de 57 mil 639 millones de pesos; esto quiere decir que Guerrero recibió 902% más de lo que recaudó.

Otro ejemplo, es el estado de Oaxaca, que recaudó impuestos federales en el año 2020 por 8 mil 916 millones de pesos y recibió por parte de la federación la cantidad de 66 mil 816 millones de pesos; es decir, Oaxaca recibió 749% más de lo que captó. En total, durante el ejercicio fiscal 2020 fueron 17 entidades las que recibieron más recursos de lo que recaudaron.

SE GENERALIZÓ COMO ALGO CORRECTO SOCIAL Y POLÍTICAMENTE UNA ECONOMÍA DE FICCIÓN. LAS AUTORIDADES PATERNALISTAS DISPONIENDO DE LOS RECURSOS PÚBLICOS PARA OFRECERLOS CON LA SUPUESTA, PERO SUMAMENTE ATRACTIVA, ETIQUETA DE BAJOS O CERO COBROS”.

Los estados de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tlaxcala, Tabasco y Zacatecas son las entidades que, en promedio en los años 2018, 2019 y 2020, recaudaron menos impuestos federales y son los que recibieron hasta 806% más recursos de lo que recolectaron. Asimismo, estas entidades resultaron ser las peor evaluadas por el Índice de Competitividad Estatal 2021 (ICE 2021), que realizó el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Dicho estudio mide la capacidad de los estados para generar, atraer y retener talento e inversiones, este Instituto refiere que un estado competitivo es aquel que consistentemente resulta atractivo para el talento y la inversión, lo que se traduce en mayor productividad y bienestar para sus habitantes.

El documento se compone por 72 indicadores que nos indica que a pesar de que el Gobierno Federal entregó recursos de manera abundante, estos no han podido salir del estancamiento en el que se encuentran. Guerrero, por su parte, se ubicó en la posición número 32 en el ICE 2021, Chiapas en el 31, Oaxaca en el 30, Tabasco en el 29, Tlaxcala en el 28 y Zacatecas en el 25.

Por otro lado, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), dio a conocer en 2021 las cifras de la medición multidimensional de la pobreza en México, 2016-2020, demostrando que no ha servido de nada los miles de millones de pesos que la federación entregó a los estados, reflejando su baja competitividad y recaudación, además de concentrar un 66.4% de su población en pobreza, y un 29% en pobreza extrema.

Por último, la manera en la que los estados se hacen de ingresos para resolver las necesidades que tienen en sus entidades es la culpable de que se vulnere su soberanía, derivado del diseño del pacto fiscal que provoca que las entidades no recauden impuestos estatales, provocando una alta dependencia a los recursos que otorga la federación.

El diagnóstico que realizó el IMCO “Hablemos de Ingresos en los Estados” publicado en marzo del 2021, menciona que el 83.1% de los ingresos estatales proviene de transferencias federales, el 11.9% proviene de los impuestos estatales y el 5% restante de la contratación de deuda.

Esta situación no puede seguir así, revive una lucha histórica que vulnera la soberanía de los estados, otorgando más poder al gobierno central y contraviene a ese gran acuerdo que dio vida a la República representativa y democrática conformada por estados libres y unidos por un pacto federal.

A pesar de la problemática, ninguno de los candidatos a la presidencia de la República o alguno a las gubernaturas se ha pronunciado al respecto, nadie ha puesto sobre la mesa una propuesta seria sobre un nuevo pacto que sea justo. La manera en la que se distribuye el recurso público debe de ser prioridad para todas y todos los candidatos, desafortunadamente estamos inmersos en otro proceso superficial, de soluciones cosméticas y discursos huecos.

 

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