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Por el bien de los pobres, primero la educación

NOTA DEL EDITOR

Por Alfonso Gómez Godínez

Los resultados obtenidos por México en la prueba PISA son alarmantes. Tristemente la respuesta ofrecida por las autoridades es lamentable. Entre la descalificación de la prueba y los tonos de desdén, se actúa como avestruz, esperando que con el paso del tiempo se olvide en el mar de información y desinformación de este mundo de banalidades y de corta memoria.

El dato escalofriante que nos arroja la prueba PISA es que solo 30% de las y los estudiantes de 15 años alcanza al menos el nivel básico de desempeño en matemáticas, frente a 65% en promedio de la OCDE. En lectura y ciencias, solo la mitad alcanza ese nivel, frente a 69% y 74% respectivamente en la OCDE.

En perspectiva, los datos son demoledores. En un comunicado dado a conocer por Mexicanos Primero se señala que “PISA 2025 muestra que las matemáticas son un foco rojo: entre 2015 y 2025 aumentó en 13 puntos porcentuales la proporción de estudiantes que se encuentra por debajo del nivel básico. En lectura, el aumento fue de ocho puntos porcentuales”.

Un gobierno que se define como defensor de los pobres debió de haber reaccionado con un manotazo en la mesa, ordenar una validación de esos resultados, convocar a mesas de trabajo con especialistas y maestros para definir una agenda de política pública en materia educativa reconociendo con altura de miras que no estamos haciendo bien la tarea educativa. Sí la llamada Nueva Escuela Mexicana no está dando los resultados esperados, asumamos con mente abierta, sin prejuicios y fobias, la búsqueda de nuevas alternativas.

No es posible sostener un discurso a favor de los pobres, sino se enfrentan con decisión y profundidad las causas estructurales de la pobreza. Creo que el gobierno de la Cuarta Transformación tiene que ratificar en su enfoque sobre el combate a la pobreza en base exclusivamente a las transferencias en efectivo.

Las transferencias en efectivo como pensiones y becas han sido de gran ayuda para millones de personas que les permite estirar sus ingresos y eso se refleja en la mejora de los indicadores sobre pobreza, sin embargo, no soluciona el fondo del problema y esos apoyos no rompen el círculo de pobreza.

Diversos estudios sobre la pobreza en México señalan que existe una persistente pobreza intergeneracional donde las personas que nacen en hogares con pobreza de ingreso solo son una minoría las que salen de esa situación en el resto de su vida.

El dato relevante es que el grupo de personas que logran salir del quintil de más bajo ingreso, son los que logran adquirir un nivel educativo mayor al que tenían sus padres y resto de esa población.

Apoyar con becas para poder asistir a la escuela es un esfuerzo insuficiente y que se diluye sin resultados cuando la calidad del sistema educativo es deficiente. Las becas son una aspirina, que dará un alivio temporal en el ingreso mientras los niños y jóvenes asisten a las aulas públicas, pero una vez que egresen y busquen un empleo remunerativo, sin los conocimientos y las habilidades exigidas por el mercado laboral, enfrentarán una realidad que los inhabilitarán para aspirar a una mejor condición de vida.

Lo que nos dice PISA es que estamos cancelando las posibilidades de un mejor futuro para millones de niños y jóvenes mexicanos. Sí la consigna es apoyar a los pobres urge transformar la calidad educativa. Con mala educación, la beca es un paliativo temporal y la pobreza seguirá atenazando a millones de mexicanos.

 

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