El gasto federalizado toca la economía estatal por tres vías. La primera es el consumo de los hogares que viven de una nómina pública: maestros del FONE, personal de salud del FASSA, trabajadores de la Universidad de Guadalajara. Ese peso se gasta en la tienda, el transporte y la renta. Estabiliza la demanda, no la transforma.
Por Eduardo Gómez de la O
Presidente de la Asociación Mexicana de Gasto Público A.C.
El malentendido de partida
Cada septiembre, cuando aparece el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, la conversación estatal se reduce a una pregunta pobre: si Jalisco “ganó” o “perdió” recursos. Esa pregunta sirve para el titular. No sirve para la política económica. El gasto federalizado no es un plan de desarrollo. Es una transferencia, en su mayor parte rígida, diseñada para pagar maestros, clínicas, un piso municipal y la caja cotidiana del gobierno. Pretender que 167 mil millones de pesos vayan a “prender” el crecimiento de Jalisco es confundir el sueldo de la casa con el plan de negocio.
La distinción importa porque Jalisco no está en un año cualquiera. En 2025 la actividad económica estatal creció 1.2% según el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal. En el primer trimestre de 2026 se contrajo 1.1% anual. Entre el segundo trimestre de 2025 y el de 2026 se perdieron 76 mil ocupaciones formales. En los primeros siete meses de 2026 el IMSS apenas registró 4,703 puestos netos, el peor arranque desde la pandemia. Al mismo tiempo, la entidad captó 1,406 millones de dólares de inversión extranjera directa en el primer semestre de 2026, con un alza de 25% en nuevas inversiones. Hay, pues, dos Jaliscos en la misma cifra: uno que todavía atrae capital y otro que ya no está creando empleo al ritmo de su tamaño.
El federalizado 2027 llega a ese tablero. La pregunta correcta no es si el monto sube. Es por cuáles canales llega al producto, al empleo y a la productividad —y por cuáles no llega.
Tres canales, no uno
El gasto federalizado toca la economía estatal por tres vías. La primera es el consumo de los hogares que viven de una nómina pública: maestros del FONE, personal de salud del FASSA, trabajadores de la Universidad de Guadalajara. Ese peso se gasta en la tienda, el transporte y la renta. Estabiliza la demanda, no la transforma.
La segunda es la inversión pública chica y mediana que sí llega al territorio: el FAIS municipal, el FORTAMUN, el FAM de asistencia social, a veces una obra de infraestructura educativa. Ese peso puede pavimentar, alumbrar o construir un aula. Rara vez construye una planta de tratamiento, un acueducto o un parque industrial.
La tercera es el margen fiscal del Gobierno del Estado. Las participaciones del Ramo 28 son el único bloque con libertad relativa. Con ellas se paga deuda, nómina propia, organismos y, si sobra, obra. En 2027 ese margen crece 1.8% real. No es un fondo de desarrollo. Es el colchón de tesorería.
Lo que no aparece en ninguna de las tres vías es, precisamente, lo que Jalisco necesita para crecer por encima de 2%: agua segura para la Zona Metropolitana, energía y logística para el nearshoring, transición de la jornada de 40 horas, y un sistema de pensiones estatales que no se coma el presupuesto futuro.
La matriz: beneficia, perjudica, mantiene
| Ámbito | Efecto 2027 | Por qué |
| Demanda de hogares (nóminas FONE, FASSA, UdeG) | Beneficia, en el margen | Más de 3,300 mdp nuevos se van a sueldos educativos y al convenio universitario. Evitan un recorte de consumo en 125 mil hogares, no crean un sector nuevo. |
| Empleo formal privado | Mantiene / no empuja | El federalizado no financia proveeduría, clusters ni capacitación dual. El IMSS de Jalisco ya viene plano. Esta asignación no lo corrige. |
| Capital humano (escuela y universidad) | Mantiene la plantilla; no la calidad | El FONE crece por servicios personales (+6.5% real). El gasto de operación queda plano. El FAETA pierde poder de compra. Hay más sueldo y el mismo gis. |
| Salud como soporte productivo | Beneficia levemente | FASSA +3.2% real. Evita un hueco hospitalario. No resuelve la red de Hospitales Civiles ni la presión de la metrópoli. |
| Inversión municipal / obra local | Mantiene el piso | FORTAMUN + FISM + Fomento Municipal = 15,668 mdp, +1.7% real. Alcanza para no apagar alumbrado. No alcanza para agua ni movilidad. |
| Infraestructura educativa | Incierta | 1,053 mdp del FAM-infra no están etiquetados a Jalisco en el PPEF. Hasta el Acuerdo, no son inversión. |
| Caja y deuda del Estado | Beneficia la tesorería; no el desarrollo | El Fondo General aporta 5,144 mdp. Profundiza la dependencia de la recaudación federal. Si el ISR nacional falla, Jalisco siente el golpe a los 15 días. |
| Incentivos al consumo gravado | Perjudica el margen | IEPS, ISAN y otros incentivos restan 547 mdp. Menos recurso ligado a gasolina, autos y comercio. |
| Agricultura y medio ambiente | Perjudica | SADER −21.6% real, SEMARNAT −22.7% real. Convenios que sí tocaban el sector primario y el territorio se apagan. |
| Universidad pública / I+D local | Beneficia la continuidad; no la expansión | UdeG 8,239 mdp, +3.3% real. Sale del pozo de 2026. No recupera la proporción 52/48 del convenio ni financia centros nuevos. |
| Agua, nearshoring, jornada de 40 horas | Ni beneficia ni mantiene: está fuera | Ningún fondo del federalizado está diseñado para esos cuellos de botella. Si Jalisco los atiende, será con recurso propio o deuda. |
| Seguridad como costo de hacer negocios | Incierta | El FASP (412 mdp estimados) no está etiquetado a la entidad. El costo de la inseguridad sobre la inversión sigue sin un ancla presupuestal clara. |
Cuadro 1. Matriz de implicaciones del gasto federalizado 2027 sobre el crecimiento y el desarrollo de Jalisco.
LO QUÉ SI BENEFICIA, Y HASTA DÓNDE
Un piso de demanda que Jalisco no puede darse el lujo de perder
En un año en que la ocupación formal retrocede, el federalizado opera como estabilizador automático de la demanda interna. El FONE de Jalisco llega a 29,821 millones; el FASSA a 7,109; el convenio de la UdeG a 8,239. Juntos superan 45 mil millones de pesos, casi 27% del federalizado. Ese dinero se gasta, mes a mes, en Guadalajara, Zapopan, Lagos, Autlán y Puerto Vallarta. Si se recortara, el comercio local lo sentiría antes que cualquier estadística de ITAEE.
El beneficio es real y, al mismo tiempo, de corto radio. Estabilizar el consumo de los hogares que viven del Estado no sustituye al empleo que debería crear la manufactura, la logística y los servicios profesionales. Jalisco ya aprendió esa lección en 2026: se puede atraer inversión extranjera y, a la vez, destruir puestos formales. El federalizado no cierra esa brecha. Solo evita que se abra una tercera, la del consumo público.
La tesorería estatal deja de perder contra los precios
Después de tres años con crecimiento real del federalizado entre 0.1% y 0.5%, el 2.7% de 2027 es el primer respiro desde 2023. Para Hacienda estatal eso significa menos presión para endeudarse solo a fin de cubrir la operación. El Fondo General, que aporta 5,144 de los 5,597 millones nuevos de participaciones, es el que hace ese trabajo. Beneficia la liquidez. No beneficia, por sí solo, un proyecto de desarrollo. Un peso de participaciones puede ir a obra, a nómina o a servicio de deuda. La asignación federal no decide. El presupuesto estatal sí.
La universidad pública no se cae
El rebote del convenio de la UdeG —de 7,676 a 8,239 millones— importa porque la universidad es, a un tiempo, empleador, formador de capital humano y ancla de los Hospitales Civiles. En 2026 el Proyecto de Presupuesto federal la había dejado en 3,305 millones. Un segundo año así habría sido un choque de oferta de profesionales y de servicios de salud. 2027 evita ese choque. No financia, con claridad, la expansión de centros universitarios ni la investigación aplicada que el nearshoring reclama.
LO QUE PERJUDICA
La rigidez se come el crecimiento potencial
De cada 100 pesos nuevos del Ramo 33, 63 se van a la nómina del FONE. De cada 100 pesos nuevos de participaciones, 92 los pone el Fondo General. Esa geometría tiene un costo de oportunidad. El gasto de operación educativo queda +0.4% real. El FAETA, que financia Conalep e INEA —justo la educación media técnica que una planta de autopartes o de electrónicos necesita— pierde 0.1% real. Jalisco paga más al maestro y no mejora el taller. En política de crecimiento, eso no es neutral: es una apuesta implícita por sostener el empleo público educativo y no por levantar la productividad de quienes van a entrar al mercado.
Se apagan los convenios que sí tocaban el territorio productivo
SADER baja 21.6% real. SEMARNAT, 22.7%. Cultura y el ramo de Mujeres desaparecen del renglón de convenios. El sector primario de Jalisco —el que en 2025 todavía arrastraba una caída de 4.3% en el acumulado anual— pierde el ancla federal que le quedaba por esta vía. Quien vea solo el total de convenios (+6.3%) celebrará a la universidad y no verá que el campo y el medio ambiente salen del capítulo. En un Estado con presión hídrica y con una agricultura que alimenta al Occidente, esa resta no es cosmética.
Los incentivos ligados al mercado interno se encogen
IEPS específico, ISAN y otros incentivos restan 547 millones a las participaciones. Diesel y gasolina se congelan y pierden 4% de poder de compra. Esos renglones se mueven con el consumo gravado: gasolina, autos nuevos, comercio. Cuando se contraen, el mensaje no es solo presupuestal. Es que la estimación nacional ya no espera el mismo empuje del mercado interno. Jalisco, cuya economía de servicios y comercio es densa, lo siente dos veces: menos transferencia y un supuesto más flojo sobre la demanda privada.
La incertidumbre de lo no etiquetado
1,461 millones —infraestructura educativa del FAM y FASP— existen en el ramo nacional y no tienen nombre de Jalisco en el tomo del PPEF. Tratarlos como inversión estatal es adelantar una negociación. Si no llegan, el “buen año” de aportaciones se desinfla a 1.6% real. Un gobierno que construya su Ley de Egresos como si esos recursos ya estuvieran en caja comete un error de política: gasta un ingreso contingente.
LO QUE APENAS SE MANTIENE
El piso municipal, no la ciudad que Jalisco dice querer
FORTAMUN, FISM y Fondo de Fomento Municipal suman 15,668 millones, 9.4% del federalizado, +1.7% real. Mantienen el alumbrado, el basurero y la calle que ya se venía pavimentando. No financian la reingeniería de SIAPA, ni el Plan Hídrico, ni la movilidad de una metrópoli que acaba de salir de un Mundial y vuelve a su cuello de botella cotidiano: agua, transporte y suelo. Guadalajara 2050, si se toma en serio, no cabe en 849 millones adicionales repartidos entre 125 ayuntamientos.
Hay, además, una asimetría política. El gobernador puede anunciar “más recurso federal”. El presidente municipal de un municipio medio verá 1.7% real y dirá que no le alcanza. Los dos estarán leyendo el mismo presupuesto por tuberías distintas. El federalizado 2027 no resuelve esa conversación; la deja igual.
Un modelo de crecimiento transferido, no productivo
Entre 2022 y 2027 las participaciones pasaron de 58.8% a 61.1% del federalizado. Jalisco se volvió un poco más dependiente de la Recaudación Federal Participable y un poco menos de convenios sectoriales. Eso mantiene el modelo de las últimas dos décadas: el Estado crece cuando la Federación recauda, y se estanca cuando no. No es un modelo de desarrollo. Es un modelo de caja compartida. El PPEF 2027 no lo reforma. Lo consolida.
La fórmula del FAIS no premia a quien produce
Jalisco recibe 2.0% del FAIS nacional. La fórmula mira carencia extrema, no producto ni población ocupada. Un Estado industrial que concentra pobreza en bolsillos metropolitanos y en municipios del norte recibe menos de lo que su tamaño sugeriría y más de lo que recibiría si solo se midiera el centro de Guadalajara. El FAIS 2027 mantiene esa geografía: 2,546 millones al FISM y 351 al FISE. Útiles para el rezago. Irrelevantes para el producto.
Lo que el federalizado no toca —y decide el crecimiento
Cuatro cuellos de botella de Jalisco quedan fuera del mapa federalizado. El primero es el agua. Sin abastecimiento confiable en la Zona Metropolitana, la inversión que sí está llegando —1,406 millones de dólares en el primer semestre— topará con un límite físico. El federalizado no trae un fondo hídrico de tamaño suficiente. El segundo es la energía y la logística del nearshoring: parques, aduanas interiores, transmisión eléctrica. Tampoco están. El tercero es la jornada de 40 horas, que se despliega entre 2026 y 2030 y encarecerá, en el margen, la nómina privada justo cuando el empleo formal ya se enfría. El cuarto es IPEJAL: el déficit actuarial del sistema de pensiones estatal es un impuesto diferido sobre el crecimiento futuro. Ningún ramo de esta asignación lo cubre.
La conclusión de política es seca. El PEF 2027 no es hostil a Jalisco. Es indiferente a su agenda de desarrollo. Beneficia la continuidad de lo que ya opera. Mantiene el piso municipal y la plantilla educativa. Perjudica, por omisión y por recorte de convenios, al campo, al ambiente y a cualquier pretensión de que el recurso federal sustituya una estrategia estatal.
Qué sí se puede hacer con este paquete
Primero, no gastar el ingreso contingente. La Ley de Egresos 2027 del Estado debería presupuestar el Ramo 33 en 55,304 millones —lo etiquetado— y dejar FAM-infra y FASP como renglones condicionados. Presentar 56,765 como ingreso cierto es una política de riesgo.
Segundo, tratar el +1.8% real de participaciones como margen escaso y etiquetarlo, en el debate local, a agua y a operación educativa. Si el Fondo General es el 92% del aumento del Ramo 28, el Congreso del Estado puede preguntar, con número en la mano, qué fracción de esos 5,144 millones se irá a SIAPA, a organismos operadores o a servicio de deuda.
Tercero, no confundir el rebote de la UdeG con una política de capital humano. El Estado puede exigir, como contraparte de los 8,239 millones federales, metas de vinculación con manufactura avanzada y con la red hospitalaria, no solo la reposición de la nómina.
Cuarto, compensar en el presupuesto estatal lo que el federal apaga: SADER y SEMARNAT. Si el campo perdió 4.3% en 2025 y el convenio federal se contrae 22% real, la omisión local duplicaría el daño.
Quinto, medir el federalizado por su efecto en el ITAEE y en el IMSS, no por el tamaño del cheque. Un año en que el federalizado crece 2.7% real y el empleo formal sigue plano sería, otra vez, la prueba de que la transferencia sostiene hogares y no mueve la frontera productiva.
Cierre
El gasto federalizado de 2027 le hace un favor a Jalisco y le niega otro. El favor es no recortar lo que ya está: la escuela, la clínica, la universidad, la caja municipal. La negativa es no financiar lo que tiene que nacer: agua, energía, empleo privado y una tesorería menos rehén de la recaudación nacional. Beneficia la estabilidad. Perjudica la ilusión de que el PEF es política industrial. Mantiene, con pulso corto, el modelo de un Estado que crece cuando la Federación cobra —y que en 2026 ya vio que se puede cobrar inversión extranjera y, al mismo tiempo, perder el empleo de 76 mil personas.
Quien lleve este análisis a una mesa legislativa puede resumirlo en una frase: el federalizado 2027 no va a hacer crecer a Jalisco; va a impedir que se contraiga por el lado del gasto público. El crecimiento, si vuelve, tendrá que salir de otro lado.



