Opinión Política
REPORTAJE

Las razones de Raúl Padilla López

Tres meses después de dejar la rectoría de la UdeG, decidió involucrarse en política partidista, y dos años después ya era diputado integrante de la LV Legislatura, en la segunda mitad del primer gobierno panista en Jalisco. Veintisiete años después de dar ese paso, funda su partido político: Hagamos.

 

Por Julio César Hernández

Fotos: Rodrigo Martínez

Habían transcurrido apenas cuatro meses de las elecciones locales de 1995 -12 de febrero- en las que el Partido Acción Nacional (PAN) dio el “campanazo” al ganar la gubernatura con un novel político, Alberto Cárdenas Jiménez -acabando así con más de siete décadas de gobiernos priistas-, cuando Raúl Padilla López decidió participar en política partidista, tres meses después de haber dejado la rectoría general de la Universidad de Guadalajara (1/abril/1989 al 31/marzo/1995).

Decidido a iniciar una nueva etapa de su vida, luego de ser presidente de la entonces Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) y rector de la Universidad de Guadalajara UdeG), Padilla López se adentró en la política sin pertenecer a ningún partido político al formar parte del Grupo San Ángel, en tiempos de Carlos Salinas de Gortari; posteriormente aspiró a ser candidato a la gubernatura, lo que no pudo concretar; y fue en 1997 cuando bajo las siglas del Partido de la Revolución Democrática (PRD) formó parte de la LV Legislatura del Congreso del Estado en el segundo trienio de Alberto Cárdenas, etapa en la que se dio un empate en el número de diputados del PAN y de la oposición -20 y 20-, y que dio al traste con el famoso y polémico crédito japonés que no le fue aprobado al Mandatario estatal al quedar empatada la votación en tres ocasiones.

Padilla López tuvo una participación crucial en esta votación que tuvo momentos álgidos, y en las que no sólo hubo enfrentamientos verbales sino incluso cuerpo a cuerpo con empujones con el diputado Manuel Verdín Díaz. Pero esto fue sólo un capítulo del único cargo que tuvo de elección popular.

El ocho de junio de 1995, Raúl Padilla López decidió hacer pública las razones que lo llevaron a involucrarse en el mundo de la política partidista, a través de un comunicado “A la opinión pública” que a continuación reproducimos en el marco del homenaje que se le rendirá en la edición 37 de la Feria Internacional del Libro (FIL), a siete meses de su fallecimiento.

CAMPAÑA. Fue candidato a diputado local en 1997. Llegó por la vía plurinominal.

LAS RAZONES DE PADILLA

“Cumpliendo con un compromiso que establecí con la opinión pública y con el deseo de contribuir a la discusión sobre el momento que vive Jalisco, quiero dar a conocer mi voluntad de incorporarme activamente a la política y las razones que dan fundamento a esta decisión.

“Comparto el juicio de muchos mexicanos de que el principal problema de nuestro país en estos momentos es de naturaleza política, y de que la mejor manera de resolverlo es realizando profundos cambios en nuestro actual sistema político.

“Hoy en día existe mayor consenso de que no obstante la recesión económica y sus nocivos efectos en el bienestar social, nuestro país tiene que efectuar un tránsito pacífico y ordenado hacia un régimen de plenas libertades políticas. Ello contribuiría a restablecer el clima de concordia nacional, a conferir nueva legitimidad a las instituciones de gobierno y a crear un marco de estabilidad duradera para la prosperidad económica.

“Ciertamente, las posibilidades de lograr esta transición se han hecho cada vez más difíciles y complejas. El desenlace electoral del 21 de agosto pasado aceleró el deterioro de algunas de las principales fuerzas políticas del país y, lamentablemente, dividió más a la oposición partidista. Naturalmente, esto parece haber minado la capacidad de interlocución de los ciudadanos frente al gobierno y también le ha restado fuerza y dirección a sus demandas.

“En Jalisco, el arribo de un nuevo partido al poder ha generado un panorama peculiar en muchos sentidos. A diferencia de lo que sucede en el país, la alternancia ha puesto fin al régimen de partido hegemónico y ha ocasionado una mayor erosión de las estructuras y mecanismos de representación corporativa. El debilitamiento de nuestro sistema de partidos, notable a nivel nacional, se ha hecho aquí más evidente y agudo. Para la mayoría de los institutos políticos, los comicios de este año significaron, más que una derrota electoral, el cuestionamiento de sus formas de hacer y de entender la política.

PARTIDO. Padilla López fue integrante perredista que terminó marcando el rumbo del partido.

“Sin embargo, es preciso señalar que la alternancia en el poder aún no se ha traducido en beneficios tangibles para la entidad. Merece reconocimiento la voluntad del gobierno de moralizar la función pública y de restituirle su sentido original de servicio a la sociedad. No obstante, esto sólo resuelve un problema de la administración pública y deja intactos los problemas de gestión de los asuntos de gobierno. En mi opinión, es en este y en otros ámbitos donde los jaliscienses siguen a la espera de respuestas más claras y eficaces.

“A la fecha, no se ha podido formular un proyecto político viable y convincente que ofrezca al estado una clara visión de futuro y soluciones reales a sus múltiples problemas. Esta ausencia ha dificultado el establecimiento de la agenda pública que requiere la entidad, en la cual se defina el rumbo y las prioridades del desarrollo de Jalisco.

“Por otro parte, no se han generado nuevos equilibrios de gobierno que permitan un ejercicio gubernamental más responsable y, hasta el momento, se ha postergado la convocatoria para la reforma del poder público, pero sobre todo para configurar un nuevo tipo de relaciones entre la sociedad jalisciense y el gobierno.

“El deterioro de los marcos corporativos y la crisis de representación partidista, han hecho evidente la necesidad de propiciar espacios distintos para la expresión y participación ciudadanas que, entre otros propósitos, contribuyan a renovar y a fortalecer las instituciones políticas.

“Se requiere de nuevos canales de interlocución, a través de los cuales la sociedad jalisciense establezca nuevas relaciones con el poder público, vigile su ejercicio y participe en la conformación de la agenda de gobierno. De otro modo, la proliferación y diversificación de las demandas, normal en todo proceso de liberalización del espacio público, pueden paralizar la acción gubernamental y ser un factor de inestabilidad política para el estado.

“En este contexto, y tal como lo había anunciado con anterioridad, he decidido incorporarme plenamente al quehacer político de la entidad. Me anima la convicción de que Jalisco necesita, hoy más que nunca, reivindicar el valor de la política y reconocer la utilidad social de su ejercicio. Creo que el desarrollo de Jalisco presupone renovar la capacidad para construir consensos, conciliar intereses y unir voluntades en torno a objetivos de beneficio colectivo. Al mismo tiempo, comparto la exigencia social de dignificar la actividad política, de restituirle su dimensión ética y de dotarla de un firme sentido de responsabilidad.

“Me anima también la convicción de que Jalisco puede y debe definir, frente a la República, el sendero de su propio desarrollo. Hoy, la mejor forma de contribuir a la fortaleza y equilibrio de la nación es promoviendo el mejoramiento de las regiones, de los estados y municipios. La inédita situación política que vive la entidad constituye una oportunidad para que Jalisco se convierta en protagonista de esta tarea y en ejemplo de transformación en los distintos ámbitos de la vida nacional.

“Al igual que muchos jaliscienses, considero que el panorama actual de la entidad demanda el surgimiento de nuevas opciones políticas. En razón de ello, en los próximos meses me dedicaré, junto con otros actores políticos y ciudadanos, a impulsar la conformación de una nueva expresión política local, cuyo propósito fundamental sea contribuir al diálogo de la sociedad consigo misma y con el gobierno en torno a las necesidades de nuestro estado.

“La intención es conformar una asociación política, integrada por diversos actores políticos y sociales, líderes de opinión y ciudadanos de la más diversa índole, que buscaría constituirse en una opción de centro político, de verdadero centro democrático».

 

Esta asociación trataría de ofrecer a los jaliscienses y a sus diversos sectores un espacio abierto y plural para la confluencia de sus intereses e iniciativas. Buscaría, además, ampliar la interlocución entre gobernantes y gobernados, y fortalecer la discusión colectiva sobre los asuntos de interés general.

raúl padilla lópez / exrector de la udg.

“El eje de su quehacer sería la búsqueda común de soluciones a los problemas de la entidad, así como de nuevas perspectivas para su futuro. En síntesis, trataría de contribuir de manera propositiva, y mediante el diálogo y la conjunción de esfuerzos, a que Jalisco sea un estado más unido, fuerte y equilibrado.

“A la consecución de esta iniciativa orientaré los principios que han dado sentido a mi trayectoria pública y la voluntad de participar en las mejores causas de la sociedad. Creo que Jalisco requiere hoy de la mayor disposición ciudadana y de un claro espíritu democrático. Considero que es necesario propiciar un diálogo abierto y tolerante que involucre a los diversos sectores de la entidad, y con el cual podamos cultivar nuestras coincidencias y acordar juntos los propósitos que más nos convengan.

“Espero que esta opinión sea compartida por más ciudadanos. En lo personal, pondré mi mayor esfuerzo y mi modesta contribución para que ello sea posible. Mi interés sigue siendo servir a Jalisco”.

 

ORADOR. En el PRD, Raúl Padilla López decidió hacer política partidista. Después fue el jefe político del partido.

“HAGAMOS JALISCO”, SU LEGADO

Cuando en 1995 Padilla López refirió en este texto que “en los próximos meses me dedicaré, junto con otros actores políticos y ciudadanos, a impulsar la conformación de una nueva expresión política local, cuyo propósito fundamental sea contribuir al diálogo de la sociedad consigo misma y con el gobierno en torno a las necesidades de nuestro estado” y argumentar que “la intención es conformar una asociación política, integrada por diversos actores políticos y sociales, líderes de opinión y ciudadanos de la más diversa índole, que buscaría constituirse en una opción de centro político, de verdadero centro democrático”, quizás estaba dando los primeros trazos de lo que 27 años después se concretaría en el partido político estatal “Hagamos Jalisco”, instituto que quedó muy lejos de lo que fue su idea original.

Sin embargo, Raúl Padilla López logró su sueño de fundar su propio partido político, como representante del Grupo Universidad; verlo obtener su registro y refrendarlo en la primera elección en la que participó, en 2021, y tener representación en alcaldías y diputaciones, que buscará no sólo refrendar en el 2024 sino incrementarlo en ausencia de su jefe político.

¿Qué sucederá después del 2024? Es una incógnita, pero se augura que quizás este sea el último proceso electoral en el que participe el partido del Grupo Universidad.

 

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