Opinión Política
ENTREVISTA

“Hay que volver a ‘empanizar’ al PAN”

El nuevo dirigente de Acción Nacional en Guadalajara, Rodolfo Ocampo, destaca que su partido debe reubicarse como partido de derecha. A los ex panistas que se fueron a MC, les dice que espera que se den cuenta del error que cometieron y que las puertas de AN están abiertas para que regresen.

 

Por Julio César Hernández

Lo que pocos creían que fuera posible, sucedió entre el panismo de Guadalajara que hizo a un lado la moda de buscar “caras nuevas” para su dirigencia y se decidió por una figura hecha, con amplia experiencia política, con capacidad de diálogo y negociación, y quien anteriormente había conducido las riendas del panismo tapatío: Rodolfo Ocampo Velázquez.

Esta es la charla del nuevo dirigente panista tapatío con Opinión Política:

-Rodolfo, nuevamente regresas a la actividad política partidista.

-Si, el cuatro de septiembre nos reunimos los panistas de Guadalajara y se tomó la decisión de apoyar una planilla de unidad que me tocó encabezar. Fue un esfuerzo que realizamos un par de meses de ir incorporando las diferentes expresiones del partido y haciéndoles ver que era fundamental que si queremos ser competitivos en la elección del 24, lo primero que teníamos que hacer era mostrar esa unidad interna y poner los talentos de cada uno dentro del partido al servicio de un solo proyecto, y ese proyecto es el regreso del PAN a Guadalajara, y por eso los panistas de Guadalajara decidieron ratificar a esta planilla de unidad.

 

-¿Fueron las circunstancias las que los obligaron a sacar una planilla de unidad?

-Sí, es correcto. Están todas las expresiones y las circunstancias que nos orilló a tomar estas acciones es precisamente el darnos cuenta que el PAN tiene una responsabilidad histórica en este momento de convertirse en ese partido que pueda competir y que se pueda distinguir de lo que hoy es el gobierno de la cuarta transformación. Y tenemos claro que hoy, a nivel nacional, si alguien puede competir a Morena es precisamente el PAN. Entonces, bajo esa lógica, lo que pusimos sobre la mesa es que había que sumarnos todos para que esa fuera la plataforma de partida para poder ir después con los ciudadanos y distinguirnos sobre la cuarta transformación; poder ser ese contraste entre lo que representa el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y lo que ha representado históricamente el PAN en México.

 

-En esta decisión de ir en unidad, me llama la atención la figura de quien encabeza esta planilla: un panista con larga trayectoria, experiencia política y con presencia dentro y fuera del PAN, y no le apostaron ya a las nuevas generaciones, a las caras nuevas. ¿Por qué?

-En principio, lo que abrió esta posibilidad fue que en la campaña del 21, siendo Fernando Garza el candidato a la presidencia municipal, me invitó a coordinar la campaña. Desde esa coordinación tuve la oportunidad de tener una comunicación permanente con todas esas expresiones del partido para invitarlos a que se sumaran al trabajo en la elección, y desde ahí se empezaron a tender los puentes; entonces, cuando se vieron los tiempos para empezar a definir quién podría encabezar una gran alianza panista de esta naturaleza, creo que de forma natural se comenzó a perfilar mi nombre.

 

-¿Cuáles fueron las causas internas en el PAN que frenaron la racha ganadora, a partir de 1995?

-Fue una serie de circunstancias que se conjuntaron y que terminaron por sacarnos de la preferencia de los electores. Uno, que el ejercicio mismo del gobierno nos fue desgastando, fuimos cometiendo errores que provocaron desencanto en algunos sectores de la sociedad, y hoy toca identificar en qué partes nos equivocarnos y corregirlo. Pero también la vida interna del partido se vino trastocando poco a poco, y terminó sucediendo lo que en alguna ocasión dijo Carlos Castillo Peraza: Que teníamos que ganar el gobierno sin perder el partido. Pero hicimos lo contrario: ganamos el gobierno y fuimos descuidando el espíritu y la esencia del partido.

DERECHA. Reubicar al PAN en la derecha, el propósito de su gestión.

“Nos empezaron a ganar los pleitos internos, nos empezó a ganar el deseo de quedar bien con todo mundo y entonces desdibujamos lo que le da identidad al partido, que son sus principios de doctrina, su vida democrática interna, y empezaron a venir designaciones que agraviaban a algunos panistas, dejamos de defender las causas sociales y dejamos de defender los valores y principios del partido.

“Había valores que nos distinguían: la defensa de la lucha por la vida desde el momento de la concepción, la defensa de la familia como la célula básica de la sociedad, la defensa de la propiedad privada como la forma de darle un patrimonio a las familias, y que a partir de ahí pudieran tener una aspiración de crecimiento. Y dejamos de defender eso, buscando otro mercado electoral que no era el nuestro.

“Entonces, los que históricamente votaban por el PAN, dejaron de verse reflejados en esta nueva forma de presentarse ante el electorado y pasamos a ser lo mismo que cualquier otro partido político. Por eso creo que lo que le da identidad al partido son precisamente sus ideales, sus principios, sus valores, y eso es algo que tenemos que retomar. Y tenemos que hacer que aquellos que piensan como nosotros vuelvan a confiar en nosotros como una opción de gobierno.

“Tenemos que trabajar en la unidad interna del partido para lo que ya dimos un buen avance en este proceso, para que no sean los pleitos entre nosotros la primera piedra de tropiezo que encontremos cuando lleguemos a la definición de las candidaturas.

“Y tercero, tenemos que volver a darle una vida institucional al partido, tiene que regresar la estructura de los subcomités a Guadalajara que siempre fue el pilar para que el PAN regrese a las colonias; trabajar en la capacitación interna de los panistas en dos vías: la de los principios de doctrina para que se vuelva a empanizar el PAN, y en la vía de la formación para la administración pública”.

 

-Una de las causas de la descomposición del PAN fue, cuando llegó al gobierno, la ambición por la nómina. ¿Coincides con esto?

-¡Por supuesto! Comenzó a crecer el PAN y creció de forma desordenada. Cuando yo entré al PAN, hace ya más de 30 años, para ser miembro tenías que cumplir una serie de requisitos: primero, que otro panista te avalara; segundo, tomar un curso inicial en el que te presentaban qué era el PAN: principios, plataforma y estatutos, y decidieras si era la opción que buscabas. Pero eso se fue perdiendo, y entonces los procesos de afiliación se masificaron. No digo que esté mal que muchos entren al PAN, siempre y cuando se cuide esa parte, que tengan la formación y la información necesaria y digan si es lo que quieren para México.

“Entonces empezó a crecer la militancia del partido y llegó gente que lo único que le interesaba era tener chamba, y que cuando llegaron los momentos de ‘vacas flacas’ y se puso en riesgo que el PAN siguiera en el gobierno, muchos corrieron a otra opción que les garantizara lo que ellos buscaban: trabajo en el gobierno. Eso también fue desvirtuando al PAN como opción de gobierno y eso se reflejó en los procesos electorales. Perdimos no sólo intención de voto sino esa identidad de partido”.

 

-¿Cómo calificas a esas figuras del panismo que fueron funcionarios públicos o dirigentes del partido y que le dieron la espalda para irse a Movimiento Ciudadano al verlo como opción de gobierno, y que lo que son fue gracias al PAN?

-Yo distingo dos tipos de miembros del partido que se fueron a otras expresiones como Movimiento Ciudadano. Unos fueron los que mencioné, los chambistas, los que veían al PAN como una agencia de colocaciones. Pero hay otros sectores que son los que llegaron a tener cargos relevantes dentro del partido, pero que en las pugnas internas, cruentas como nunca, dejaron de encontrar un canal de participación política dentro del PAN y buscaron otra opción, y la encontraron en Movimiento Ciudadano.

“Hay otros que coincidieron en algún momento con Enrique Alfaro, ya sea en el Ayuntamiento o en el Congreso del Estado y construyeron una relación de amistad, y cuando fue la elección del 2018 Enrique los convenció hábilmente de apoyarlo, y encontramos casos como el de Alejandro Madrigal, Juan Carlos Márquez o Manuel Romo. Con ellos fue más un trabajo de Enrique Alfaro de buscar y convencerlos. Pero no todos los que se fueron a Movimiento Ciudadano creo que se fueron en busca de una chamba; unos se fueron convencidos de que Enrique Alfaro era una buena opción, y espero que hoy se hayan dado cuenta que se equivocaron. Y otros se fueron pensando que ya no había nada qué hacer dentro del PAN, y que si querían seguir participando de la vida política, tenían que buscar otros horizontes. Y los terceros son los que se fueron buscando una chamba.

“Y hay otro sector que dejaron de ser miembros del partido, pero que no se fueron a ninguna otra opción política, y son los que inmediatamente tenemos que buscar como nueva dirigencia del PAN en Guadalajara; a los que son panistas de convicción y corazón, aunque no lo son de padrón. Es una tarea que tenemos que tomar desde ya, para invitarlos a que regresen nuevamente a ser miembros militantes activos y nos ayuden a sacar a la cuarta transformación que le hace mucho daño a México.

“Y quizás los que se fueron, se convenzan de que la única forma de sacar a Morena del gobierno es el PAN, porque Movimiento Ciudadano a nivel nacional no ‘pinta’, representa sólo entre el seis y el siete por ciento de la intención de voto, y con el PAN y la alianza opositora pueden ayudarnos a sacar ese cáncer para México, que es la cuarta transformación”.

EXPANISTAS. “Hay puertas abiertas para regresen quienes se fueron”.

-¿En qué parte de estos grupos estarían los expanistas como Diego Monraz, Alberto Esquer, Ricardo y Gerardo Rodríguez, que hoy son funcionarios de gobierno de MC?

-En el caso de Gerardo y Ricardo Rodríguez, Juan Carlos Márquez, Manuel Romo, son los que en algún tiempo coincidieron con Enrique Alfaro en algún espacio como el Ayuntamiento o el Congreso, y él (Alfaro) hizo su chamba que le tocaba hacer como candidato, de buscarlos y convencerlos de que él podía ser una buena opción. Respeto su decisión, pero no la comparto.

“El caso de Diego Monraz, desde la elección de anterior del 2012, siendo coordinador de la campaña de Josefina Vázquez Mota, se hablaba mucho de que él ya estaba apoyando a Enrique Alfaro. Yo nunca tuve una evidencia de eso, pero al final, siendo del equipo de Emilio González Márquez y de lo que en ese tiempo conocíamos como el grupo del Comité Estatal, decidió pasarse a las filas del alfarismo y les dan una responsabilidad importante. Sin embargo, para todos ellos están las puertas abiertas para que regresen al PAN y nos ayuden a combatir a la cuarta transformación, pues todos ellos son cuadros importantes formados en el PAN, y que lo que saben de política lo aprendieron en el PAN. De mi parte, serían bienvenidos”.

 

-De un tiempo para acá, los partidos políticos se olvidaron de su doctrina, no se ubicaron en un espectro de la geografía política y se volvieron pragmáticos. Por todo lo que me has dicho sobre el PAN Guadalajara bajo tu gestión, ¿lo que entiendo es que el partido volverá a mostrarse ante la sociedad como un partido de derecha?

-Con toda claridad es eso lo que pretendo. Yo quiero que los que piensan como nosotros, los que se identifican con los principios de doctrina del PAN, puedan, con toda tranquilidad, saber que si depositan su voto a favor del PAN, su posición política, su ideología, estará siendo defendida desde el Congreso, desde el Ejecutivo, desde los ayuntamientos. No debemos tener miedo de identificarnos en un espectro político.

“Ese ánimo de tratar de correr al PAN hacia el centro, fue cuando la gente dijo: todos los partidos políticos son lo mismo. Y yo creo que nosotros tenemos que distinguirnos, por eso mi insistencia de decir que nosotros como partido representamos a una parte de la sociedad, y esa parte es a la que le quiero hablar yo, a la parte que se identifica con esos principios, con estos valores, y que se dan cuenta que el PAN es otra vez un partido confiable”.

 

-En esa idea de regresar al PAN en Guadalajara como partido de derecha, ¿cómo hacerle para que no se le vuelva a ver como un partido ‘mocho’, pro empresarial, como se le veía antes?

-El PAN Guadalajara va a tener que trabajar en generar estos vínculos con estos sectores intermedios de la sociedad, identificando claramente qué le corresponde hacer a cada uno. Los gobiernos emanados del PAN deben de intervenir en los asuntos que le competen a la sociedad civil lo menos posible, y de esa manera que cada quien asuma lo que le toca hacer: al partido, ser el vehículo electoral de los ciudadanos tapatíos, a los gobiernos emanados del PAN, reflejar en sus acciones de gobierno la identidad del PAN; y a la sociedad civil hacer lo que le toca hacer, sin revolver las funciones que le toca hacer a cada quien.

“En la parte de que el PAN sea un partido ‘mocho’, la prueba más clara de que no será un partido confesional o entregado a una religión es que yo no soy católico, soy cristiano evangélico y así soy presidente del PAN. Y tengo una relación respetuosa y con muchas coincidencias con la jerarquía católica, pero entendiendo que cada quien tiene su propia área de responsabilidad, no entregados el uno al otro”.

 

-Rodolfo, tomar las riendas del PAN Guadalajara, ¿es una reivindicación a tu persona?

-Pasé momentos difíciles, tres años y medio en prisión que me ayudaron a darle sentido y prioridad a muchas cosas de mi vida. Primero, en mi relación con Dios. Me ayudó a restaurar mi relación con Dios, porque cuando andas en esta vorágine de la política tienes tiempo para todo, menos para las cosas de Dios. Y no quiero escucharme confesional, pero sí quiero plantearlo como una realidad de lo que me tocó vivir en estos tres años y medio de prisión.

“Segundo, priorizar mi relación con la familia porque igual, en esta vorágine de actividades que tienes en la política, muchas veces quien se tiene que sacrificar es la familia. Hoy tengo claro que mi familia es lo primero por la que tengo que velar. Tercero, me ayudó a conocer a mis amigos de verdad y mis amigos estuvieron ahí todo ese tiempo.

“Fue una gran experiencia, desde el punto de vista personal, haber pasado por ahí y ahora desde la actividad política y la función pública, también me da la oportunidad de hacer muchas cosas distintas a como lo pude haber hecho en alguna otra ocasión. Lo veo como una oportunidad de demostrarme a mí mismo que se pueden hacer las cosas diferentes”.

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