Opinión Política
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Crecimiento económico y política electoral en 2023

REFLEXIONES

Por Gonzalo Leaño Reyes

Sería muy lamentable que el desbordamiento de los intereses político-electorales, que ya han subido de tono desde el inicio de este año, interrumpiera el aún débil, pero alentador pronóstico de crecimiento económico de nuestro país.

En efecto, el anuncio que hizo el Fondo Monetario Internacional la semana pasada generó optimismo entre los sectores productivos de México, ya que estimó que la economía del país crecerá en 1.7 por ciento este año. No es para echar las campanas a vuelo, pero sí se trata de una noticia alentadora después de que durante meses hemos tenido cifras negativas.

Pero no hay que olvidar que se trata de estimaciones, cuando mucho de tendencias y no de hechos consumados. Para alcanzar el crecimiento pronosticado hay que producir, es decir, trabajar cada día y es aquí donde surge la duda: ¿La actividad productiva se impondrá a la actividad política?

Este es un año crucial para los partidos políticos, para los gobiernos estatales, lo será para el gobierno de la República, para los empresarios y, por supuesto, para los trabajadores que forman la masa votante de la que se nutren los partidos. Dentro de unos meses se efectuarán elecciones estatales en Coahuila y el Estado de México, y enseguida serán los “destapes” definitivos de los candidatos presidenciales de Morena, de la alianza opositora, si es que ésta decide ir con un candidato de unidad. Pero antes, se discutirá en el Congreso el Plan “B” de reforma electoral, se nombrarán nuevos consejeros del INE, se elegirá al nuevo Rector de la UNAM, y mucho más; es decir, habrá una intensa actividad política en diferentes ámbitos y eso podría entorpecer el trabajo productivo que mueve las cifras del crecimiento y bienestar general.

Nuestra entidad, Jalisco, no se salva de la efervescencia política, pero es claramente menor que en otros estados. Eso da confianza de que, por una parte, el Gobierno seguirá avanzando en sus obras de infraestructura y, por otro, las empresas mantendrán el ritmo productivo.

El clima de trabajo deberá permear en todo el país, tal debe ser el propósito de la nación entera.

La actividad política es inevitable y la polarización es natural, pero por encima de este escenario es importante priorizar el trabajo productivo, sobre todo cuando estamos saliendo de una emergencia sanitaria que paralizó al país y al mundo entero por espacio de dos años. Vamos a hacer que el pronóstico del FMI se cumpla.

 

 

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