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¿Ciudades para Niños?

Por Carlos E. Martínez Gutiérrez

Consultor en Desarrollo Urbano y Vivienda

@carlosemgtz

De los más de dos mil cuatrocientos sesenta municipios y demarcaciones del país, escasos son los que cuentan con equipamientos, instalaciones, infraestructura o espacios públicos adecuados para niños y menos aún para niños con capacidades diferentes o accesibilidad universal.

La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes establece que tienen entre otros derechos a la vida, a la paz, a la supervivencia, al desarrollo, a una vida libre de violencia, a la integridad personal, a la educación, a no ser discriminados y a la participación, las escasas e insuficientes políticas públicas están encaminadas básicamente hacia los aspectos de protección a menores de la violencia, el maltrato o el abandono, algunos aspectos sociales y la educación.

La misma ley establece que “son niñas y niños los menores de doce años, y adolescentes las personas de entre doce años cumplidos y menos de dieciocho años. Para efectos de los tratados internacionales y la mayoría de edad, son niños “los menores de dieciocho años”.

El Censo de Población y Vivienda del 2020 establece que en México hay 38.2 millones de niñas, niños y adolescentes de 0 a 17 años de edad (49% mujeres y 51% hombres), esto representa el 30% de la población total del país, pero si revisamos el comportamiento de estos porcentajes, en los últimos años ha habido un crecimiento constante debido al aumento poblacional del país que año con año se incrementa y será una constante por los próximos años hasta que deje de crecer y se estabilice la población o empiece a decrecer, como sucede en algunos países de Europa.

Por tales motivos, la población infantil será una constante, año con año tendremos más y nuevos niños que obliga a políticas públicas constantes y permanente y no al revés, pocos Estados o Municipios consideran a la ciudad y sus construcciones que sean las adecuadas como parte del espacio vital que coadyuben a tener un desarrollo armónico de la niñez y menos las reglamentaciones, los diseños arquitectónicos o urbanos, así como políticas públicas en ese sentido como una política integral.

Hoy los espacios públicos para la niñez se convierten en espacios estratégicos para ellos, mientras no cambie la trasnochada política de vivienda donde se carece de espacios adecuados para su desarrollo; desgraciadamente obliga a buscarlos lejos de su hábitat natural. Lejos están los tiempos que las viviendas contaban con los espacios adecuados para el desarrollo integral de los niños. Hoy subirse a un árbol o correr en casa resulta un sueño, actualmente un gran porcentaje de la niñez en las ciudades se encuentra secuestrados en cuatro paredes ante una pantalla electrónica.

Ante esta problemática, afortunadamente hay ejemplos relevantes como Zapopan, Jalisco, donde han implementado una política de espacios públicos inclusivos para la niñez, contemplando espacios públicos para niños con alguna discapacidad; además, acertadamente han dado continuidad a políticas públicas en ese sentido, aun con los cambios de administración.

Hoy las ciudades, las viviendas y las construcciones son agresivas, están diseñadas para los adultos y no para el 30% de la población que no tiene ni voz ni voto, que solo es receptora de los aciertos o errores de los adultos. Resulta absurdo que hay hoteles, desarrollos habitacionales, comercios o instalaciones que publiciten más espacios y aceptación para las mascotas y no para niños.

Como sociedad debemos reflexionar seriamente en el tema, preguntarnos qué estamos haciendo por la niñez en nuestro ámbito de competencia: ¿estamos preparando ciudadanos o simplemente dándoles información? Por supuesto que debe de haber un cambio en las políticas públicas de forma integral en todo el territorio nacional y en especial en  las ciudades donde se concentra casi el 70% de la población, diseñar las estrategias, acciones, cambios de paradigmas, para que las ciudades construyan equipamientos para la niñez, se diseñen espacios públicos y construcciones inclusivas, armónicas, agradables y alegres. Si queremos tener una sociedad más justa, armónica, con mejor calidad de vida, busquemos que toda la población se convierta en niños felices.

 

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