Opinión Política
OPINIÓN

Celebración en el Senado

Charlas en la Cafetería del Barrio

Por Alberto Mora

@alberto_mora

-Una vez más los “representantes populares” -diputados y senadores de la República-, tiraron por la borda una oportunidad para dar a los mexicanos un país seguro. Tenemos una clase política que es incapaz de encontrar mecanismos de solución. Por eso seguimos teniendo fuerzas policiacas disfuncionales en el ámbito civil y organizaciones criminales muy poderosas.

“Todas las mañanas, desde el púlpito del poder, se habla de los grandes vicios del pasado y de un futuro prometedor. Pero también todos los días se incumplen las responsabilidades del presente en las tres instancias de gobierno y con eso perdemos la oportunidad de ver resuelta la necesidad de paz pública que añoramos los mexicanos para el sereno desenvolvimiento de la vida en familia”.

Así inicia Anna la charla en la cafetería del barrio. Ella es profesora, madre de familia, cafetera de afición. Una de esas ciudadanas responsables, siempre al corriente de sus obligaciones; de esas especies raras que predican con el ejemplo. Pero, al mismo tiempo, es vigilante del desempeño de los funcionarios públicos, reconoce aciertos y critica severamente en redes sociales a quienes incumplen con las obligaciones que les manda la Constitución, Leyes y Reglamentos.

Anna continúa su charla afirmando:

-Hace unos días los senadores celebraron un atorón legislativo como si hubiera sido un gran triunfo o un producto de grandes habilidades parlamentarias. En realidad, los miembros de la Cámara Alta. divididos en dos grandes grupos, desplegaron argumentos de muy bajo calado, unos intentando imponer una iniciativa del gobierno frente a los otros que intentaron bloquear la imposición.

-¡Madre! -responde Ivanna, la hija mayor de Anna-, al final de la jornada la realidad es que perdió la fracción que representa al gobierno porque no pudo imponer su dictamen. Perdieron los opositores porque otorgaron una prórroga de diez días durante los cuales, seguramente, van a recibir la embestida del aparato de gobierno para persuadir a un número suficiente de su grupo que permita cumplir con su deseo de prolongar el tiempo de la intervención militar en tareas de seguridad ciudadana. Y, por último, los grandes perdedores somos las personas que sufrimos de intranquilidad por la inseguridad y violencia constante, creciente y sin solución a la vista.

“Se dieron un margen de 10 días para discutir y tratar de lograr mayorías. Nadie está planteando una alternativa de solución al problema de paz pública, de seguridad ciudadana. En los dos bandos hay quienes creen que ganaron, pero en realidad seguimos empantanados en un debate que viene desde los ochentas cuando se acusaba a la policía de llevar a cabo tareas de persecución política. Hoy se está llevando una narrativa que debate si las Fuerzas Armadas deben o no participar en tareas de seguridad pública. Las Fuerzas Armadas son un orgullo en las tareas que la Constitución ordena y que les toca hacer”.

Anna hace una pausa y responde a manera de conclusión:

-Sin duda sí hay posibilidad de desarrollar capacidades para que mujeres y hombres, desde el ámbito civil, se hagan responsables de la seguridad pública. Pero para eso se debe evitar esquivar ese tremendo reduccionismo político y argumentativo que predomina entre diputados y senadores.

“Nadie está discutiendo en serio los temas centrales. ¿Con qué marco jurídico está operando la Guardia Nacional? ¿Con qué marco jurídico operan las Fuerzas Armadas en las calles? Al final del día, tenemos aproximadamente 16 años con el ejército en las calles, en los aeropuertos, en las entradas y salidas de las áreas metropolitanas, en las carreteras.

“Y si esto sigue así en 6 años, el próximo presidente o la próxima presidenta va decir: “Como no hemos hecho nada para crear una policía civil eficiente, vamos ampliando el plazo de la participación del Ejército en las tareas de seguridad ciudadana.

“El anhelo de paz y tranquilidad social no es de izquierdas o de derechas. Que exista protección ciudadana no es un tema de neoliberales o conservadores. Es una función técnica del Estado, de la Federación, de los Estados, de los Municipios. Ojalá se den cuenta que no es un asunto político sino para gente que de verdad sepa hacer bien su trabajo. Hay cosas que los humanos sí podemos hacer cuando nos lo proponemos. Ojalá en algún momento los valores humanos trasciendan y hagan sentido en la lógica de representación de nuestros diputados y senadores”.

 

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