Opinión Política
EDUCACIÓN E HISTORIA

Anacleto González Flores, un jalisciense en la historia

Hace 96 años fue fusilado el jefe intelectual de la resistencia católica en Guadalajara

Por Alfredo Arnold

La persecución religiosa que sufrió el catolicismo mexicano durante el gobierno de Calles no es un tema que se enseñe en las escuelas, pero es un hecho absolutamente real al que se debe la existencia de muchas libertades de las que hoy gozamos.

La persecución produjo una gran cantidad mártires –algunos ya están en los altares–, entre ellos Anacleto González Flores, quien fue beatificado junto con otros mártires mexicanos el 20 de noviembre de 2005 en una ceremonia realizada en el estadio Jalisco.

El entonces arzobispo de Guadalajara, cardenal Juan Sandoval Íñiguez, acomodó los dosieres de causas pendientes de beatificación o canonización que estaban sobre el escritorio del Papa Benedicto XVI, para que el de Anacleto quedara arriba y Su Santidad lo leyera y decretara su aprobación en ese momento.

Pero aún antes de la beatificación oficial, “la fama de santidad de Anacleto González Flores comenzó el mismo día de su martirio, ocurrido el 1 de abril de 1927: Cuando era velado en su modesta vivienda después de haber sido torturado y fusilado por órdenes del gobierno, la gente comenzó a tocar con pañuelos su cuerpo aún ensangrentado para conservarlos como reliquias”, comentó en cierta ocasión el padre Tomás de Híjar Ornelas.

PERSECUCIÓN: ANTECEDENTES Y HECHOS

Los orígenes del rompimiento entre el Estado y la Iglesia fueron las Leyes de Reforma que incluso produjeron una guerra civil entre 1855 y 1857, episodio que facilitó la invasión francesa y el establecimiento del Imperio de Maximiliano.

Restituida la república y durante el Porfiriato, las relaciones entre el gobierno y la Iglesia mantuvieron un clima frío y distante; fue hasta que surgió la lucha maderista y el “sufragio efectivo” cuando el catolicismo regresó a la vida pública con la creación del Partido Católico Nacional que consiguió éxitos en sus candidaturas de diputados locales, federales y gobernadores.

Pero el gobierno no dejaba de ver con recelo el resurgimiento cívico de los católicos que se habían identificado con Bernardo Reyes y buscaban derogar algunos artículos de la Constitución de 1917 que limitaba el ejercicio de la religión.

El conflicto fue escalando y propició que los jóvenes católicos se interesaran y se volvieran actores directos en la defensa de sus libertades. Un sacerdote jesuita venido de Francia, Bernardo Bergoend, creó la ACJM (Acción Católica de la Juventud Mexicana) y a partir de ahí se formarían diversas organizaciones, algunas ciudadanas, otras políticas y otras decididamente bélicas, que enfrentaron al Gobierno en la lucha cristera.

Este era el escenario en el que se desenvolvería Anacleto.

González Flores nació en Tepatitlán el 13 de julio de 1888. Desempeñó varios oficios antes de estudiar la carrera de abogado en la Escuela Libre de Derecho. Contrajo matrimonio en 1922 con Concepción Guerrero.

EL “MAISTRO CLETO”

González Flores nació en Tepatitlán el 13 de julio de 1888. Desempeñó varios oficios antes de estudiar la carrera de abogado en la Escuela Libre de Derecho. Contrajo matrimonio en 1922 con Concepción Guerrero.

Estuvo cerca de morir en 1915 cuando se enroló en las huestes villistas cuyos miembros fueron capturados y fusilados; él se salvó porque en ese momento impartía clases a unos niños.

Desde su llegada a Guadalajara destacó como periodista y orador. En 1916 dirigía a un grupo de jóvenes que se reunían en la casa que llamaron la “Gironda”. En 1917 fundó el semanario “La Palabra” y publicó su libro “Ensayos”. En 1918 publicó “Gladium” y organizó en el estado un boicot económico contra el gobierno. Anacleto tenía una sólida relación con el arzobispo Francisco Orozco y Jiménez, y era reconocido como el líder moral de la resistencia católica en Guadalajara.

En 1926 se promulgó la “ley Calles”, cuyos 33 artículos atentaban flagrantemente contra la Iglesia. Los templos cerraron sus puertas, se suspendió el culto, y se desató la guerra. En el anexo del templo de Santa Mónica, en Guadalajara, tuvo lugar la asamblea de la Unión Popular, en la que Anacleto fue electo jefe.

Anacleto fue capturado en la madrugada del 1 de abril de 1927 y fusilado en el Cuartel Colorado unas horas más tarde sin juicio previo, junto con otros tres defensores del catolicismo: Luis Padilla Gómez, presidente de la ACJM en aquel momento y los hermanos Jorge y Ramón Vargas González en cuya casa había sido encontrado Anacleto. Tenía 38 años.

Antes de que lo pusieran frente al pelotón de fusilamiento, fue torturado para que diera detalles de la insurrección. No le sacaron ni una palabra, pero antes de morir mostró su generosidad cristiana: “General –le dijo a Jesús Ferreira– perdono a usted de corazón, muy pronto nos veremos ante el tribunal divino; el mismo Juez que me va a juzgar, será su juez, y entonces tendrá usted en mí, un intercesor con Dios”.

Los restos del beato Anacleto González Flores están depositados en el Santuario de la Virgen de Guadalupe.

PATRONO DE LA UAG Y DE LAICOS

En 2005, durante un congreso estudiantil, Anacleto González Flores fue declarado Patrono de los Estudiantes de la UAG, y en una jardinera situada a la entrada del edificio de Rectoría se encuentra una estatua suya que recuerda constantemente el valor de las virtudes que impregnaron su vida.

“Fue un maestro que entregó su vida por la libertad religiosa y puso la semilla que fructificó años más tarde en la defensa de la libertad de educación que enarbolaron los fundadores de esta universidad”, comentó el Lic. Antonio Leaño Reyes, Rector de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

El beato Anacleto González Flores también fue declarado “Patrono de los Laicos Mexicanos”, mediante decreto de la Conferencia del Episcopado Mexicano dado en la 103 Asamblea Plenaria de la CEM.

Anacleto González Flores, una vida para los altares y para la historia.

 

 

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