Opinión Política
ANÁLISIS

Segundo informe, entre las cifras del gobierno y los indicadores que matizan el balance

A lo largo de su mensaje, la mandataria destacó la reducción de homicidios, el incremento de los salarios, la expansión de los programas sociales, la estabilidad macroeconómica y el fortalecimiento de la inversión pública como algunos de los principales logros de su gobierno.


Por Ángel Nakamura

El Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tuvo un objetivo claro: demostrar que la llamada Cuarta Transformación no sólo mantiene el rumbo iniciado en 2018, sino que ha logrado consolidar avances en materia económica, social, laboral y de seguridad durante los primeros dos años de su administración.
A lo largo de su mensaje, la mandataria destacó la reducción de homicidios, el incremento de los salarios, la expansión de los programas sociales, la estabilidad macroeconómica y el fortalecimiento de la inversión pública como algunos de los principales logros de su gobierno.
Las cifras presentadas adquieren una dimensión distinta cuando se contrastan con otros indicadores oficiales, evaluaciones independientes y cuestionamientos de la oposición.
La pregunta central es qué tan sólidos son y cuáles son los desafíos actuales.

 

Seguridad: la principal carta del gobierno
Uno de los datos más destacados por Sheinbaum fue la reducción de los homicidios dolosos.
De acuerdo con las cifras presentadas por el gobierno federal, los asesinatos han disminuido un 51% durante la administración, mientras que julio de 2026 habría registrado el promedio diario más bajo de los últimos años.
La estrategia de seguridad encabezada por Omar García Harfuch ha permitido la detención de miles de personas vinculadas con el crimen organizado, el decomiso de más de 32 mil armas y la destrucción de aproximadamente 2 mil 700 laboratorios clandestinos.
No obstante, la oposición sostiene que la reducción de homicidios no necesariamente refleja una disminución generalizada de la violencia.
Analistas señalan que delitos como la extorsión, las desapariciones y la percepción de inseguridad continúan siendo preocupaciones relevantes para amplios sectores de la población.
De hecho, una encuesta de Enkoll para El País mostró que la percepción de violencia aumentó significativamente durante el último año, a pesar de los avances reportados por el gobierno en materia de homicidios.

 

Economía: estabilidad, pero crecimiento limitado
En el terreno económico, Sheinbaum defendió la estabilidad macroeconómica del país y destacó la fortaleza del empleo, la inversión extranjera y la recuperación salarial.
Entre las cifras más relevantes sobresalen: incrementos acumulados del salario mínimo desde 2019, niveles históricamente bajos de desempleo.
También destacan la continuidad de la inversión extranjera directa, así como la expansión de programas sociales y proyectos de infraestructura.
Sin embargo, el indicador que más llamó la atención entre economistas es el crecimiento económico.
Aunque el gobierno ha insistido en que existe estabilidad, la economía mexicana registró un crecimiento de apenas 0.7% durante 2025, una cifra considerablemente menor a la observada en otros momentos recientes y que refleja el impacto de la desaceleración global, las tensiones comerciales con Estados Unidos y la incertidumbre internacional.
Por ello, algunos especialistas consideran que la principal debilidad del balance económico gubernamental es que los avances en bienestar y salarios no han estado acompañados por un crecimiento robusto de la actividad productiva.

 

Salarios y empleo: uno de los indicadores más sólidos
Probablemente el terreno donde el gobierno encuentra menos resistencia es el laboral. Sheinbaum destacó que los trabajadores viven una «primavera laboral», apoyándose en el aumento sostenido del salario mínimo y en las reformas laborales impulsadas durante los últimos años.
Las cifras muestran un incremento significativo del salario mínimo respecto a los niveles previos a 2018, así como una tasa de desempleo relativamente baja en comparación con estándares históricos mexicanos.
No obstante, algunos analistas advierten que persisten problemas estructurales: una alta informalidad laboral, baja productividad en varios sectores, así como desigualdades regionales y un limitado crecimiento de empleos de alto valor agregado.
Los salarios han mejorado, pero la transformación del modelo productivo sigue siendo una tarea pendiente.

 

Pobreza laboral: avances reales, pero todavía insuficientes
Otro de los indicadores utilizados por el gobierno fue la reducción de la pobreza laboral. Según los datos citados en el informe, este indicador se ubicó en 31,9%, el nivel más bajo desde que existen registros comparables.
Sin embargo, la misma cifra permite una lectura menos optimista. Ese porcentaje significa que aproximadamente 41.8 millones de personas continúan viviendo en hogares cuyos ingresos laborales no alcanzan para adquirir la canasta alimentaria básica.
Por ello, mientras el gobierno destaca la tendencia positiva, la oposición enfatiza la magnitud del problema que aún permanece sin resolver. Ambas interpretaciones son técnicamente correctas.

 

Programas sociales: expansión histórica
El informe también confirmó la consolidación de los programas sociales como eje central del modelo gubernamental.
La administración ha ampliado apoyos como: Pensión Mujeres Bienestar, la Beca Universal Rita Cetina, el programa Salud Casa por Casa y las pensiones para adultos mayores.
Además, el presupuesto destinado al bienestar continúa creciendo y representa una de las partidas más importantes del gasto público federal.
Los críticos del gobierno, sin embargo, cuestionan si la expansión de estos programas será sostenible a largo plazo en un contexto de bajo crecimiento económico y creciente presión fiscal.

Seguridad: la principal carta del gobierno.

El gran ausente: el debate sobre el crecimiento

Quizá el aspecto más llamativo del informe fue lo que no ocupó un lugar central. Aunque Sheinbaum habló extensamente sobre salarios, bienestar y estabilidad económica, dedicó menos atención al desempeño general del Producto Interno Bruto y a las perspectivas de crecimiento de mediano plazo.

Expertos consideran que este será uno de los principales desafíos de la segunda mitad del sexenio.
México enfrenta simultáneamente: la revisión del T-MEC, tensiones comerciales con Estados Unidos, presiones derivadas del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
De igual manera, las necesidades crecientes de inversión en infraestructura, energía y seguridad, así como un balance favorable, pero con desafíos evidentes
A dos años de iniciado el gobierno de Claudia Sheinbaum, las cifras permiten sostener que existen avances reales en áreas como salarios, empleo, programas sociales y reducción de homicidios.
Los datos oficiales muestran resultados que difícilmente pueden ser ignorados.
Al mismo tiempo, otros indicadores revelan que persisten desafíos importantes: un crecimiento económico modesto, millones de personas aún en pobreza laboral, preocupaciones ciudadanas sobre la inseguridad y una economía que continúa dependiendo en gran medida de factores externos.
El Segundo Informe dejó claro que la narrativa gubernamental se centra en la idea de que la prosperidad puede construirse a partir del bienestar social y la recuperación salarial.
La discusión política de los próximos años girará en torno a una pregunta más compleja: si estos avances serán suficientes para impulsar un crecimiento económico sostenido y consolidar los cambios que el gobierno considera ya estructurales.

 

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