El presidente de la Academia de Ingeniería de México, capítulo Jalisco, sostiene que para regularizar el suministro de agua potable se tiene que pensar en una “cirugía mayor” para no comprometer su futuro hídrico.
Por Mario Díaz (El Master).-
Héctor Enrique Salgado Rodríguez, recién electo presidente de la Academia de Ingeniería de México capítulo Jalisco, tiene la visión de que su organización bajo su administración sea considerada como centro de investigación y generador de alternativas tanto por autoridades estatales y municipales en la planeación y desarrollo de proyectos urbanos y rurales, tienen en sus filas ingenieros de todas las ramas de esta profesión, civiles, electricistas, mecánicos, químicos, geólogos, en suelos.
Llega a presidir esta agrupación en una etapa donde la naturaleza pareciera demostrar toda su ironía contra los tapatíos, se deja sentir con un gran temporal de lluvia que con cada tormenta vienen también grandes inundaciones en varias zonas de la ciudad, lo que representa pérdida de vehículos, menaje de casas, mientras que de los grifos de varias colonias el agua sale con olores pútridos, de turbia a completamente negra por los sedimentos con que llega a estos hogares.
“Sí, el agua más sucia se puede tratar, de eso sin duda, desde procesos básicos como emplear desinfectantes como cloro, ozono o radiación ultravioleta. Utilizar sistemas de filtración mediante arena o carbón activado para eliminar olores, sabores y color, hasta procesos para reducir la dureza del agua, TODA CONTAMINACIÓN PUEDE TRATARSE”.
Ingeniero Héctor Salgado Rodríguez, presidente de la Academia de Ingeniería de México capítulo Jalisco.
Así que el tema de conversación con Política del nuevo dirigente de la Academia de Ingeniería de México capítulo Jalisco, tuvo que ser el suministro del agua potable, no potable.
De entrada, expone que el problema del Área Metropolitana de Guadalajara, no se reduce solo a encontrar nuevas fuentes de abastecimiento para los próximos años. Salgado Rodríguez, deja en claro que el desafío es mucho más complicado y urgente, para ello enlista una serie de acciones que a su juicio y experiencia requieren principal atención.
Los desafíos y las acciones urgentes
“Se tiene que renovar una infraestructura envejecida, reducir fugas, recuperar la capacidad de las plantas potabilizadoras, tratar las aguas residuales, aprovechar el agua de lluvia y, sobre todo, dejar atrás decisiones de corto plazo que han frenado durante años los grandes proyectos hidráulicos”.
Aclara que, aunque Guadalajara cuenta todavía con alternativas para garantizar el suministro de agua, estas requieren inversiones cuantiosas, continuidad administrativa y una visión eminentemente técnica.
Entre las obras que considera prioritarias está la construcción del segundo acueducto Chapala-Guadalajara, además de la rehabilitación y ampliación de la Planta Potabilizadora número 1 y como tercera gran acción la renovación de cientos de kilómetros de tuberías de la red metropolitana.
“Tiene que venir forzosamente una cirugía mayor”, resume al referirse a la infraestructura hidráulica de la ciudad, “si en verdad se quiere empezar a resolver este grave problema que padece actualmente la Zona Metropolitana de Guadalajara con la calidad del suministro del agua”.
El diagnóstico del ingeniero químico, quien durante décadas estuvo vinculado como docente universitario y actualmente participa en proyectos privados de tratamiento de agua potable y aguas residuales, apunta a un sistema que necesita intervenirse de manera integral y dejar de reaccionar cuando aparecen problemas de suministro o calidad.
Lago de Chapala
“Desde mi perspectiva, la metrópoli debe cambiar la manera en que entendemos el suministro de agua. No basta con traerla desde Chapala, potabilizarla y distribuirla. Es necesario tratar el agua residual, reutilizarla en actividades que no requieren agua potable; tenemos que empezar a captar el agua de lluvia y formar una cultura que permita reducir el desperdicio tanto en la red como dentro de los hogares”.
Es puntual al señalar que “el Lago de Chapala continúa siendo una de las principales piezas del sistema de abastecimiento de Guadalajara, la ciudad tiene asignados cerca de 300 millones de metros cúbicos anuales del lago, una cantidad que, debe analizarse dentro de un contexto más amplio de disponibilidad y usos del agua”.
Y frente a las críticas que surgen sobre el volumen que Guadalajara extraería de Chapala con el nuevo acueducto que, sostiene se debe empezar a construir a la brevedad, plantea una comparación que considera indispensable para dimensionar estas quejas.
“Solo por evaporación se pierden entre 1,300, 1,400 millones de metros cúbicos. O sea, cuatro veces más de lo que le sacamos para Guadalajara, solo por evaporación nada más”.
Eso no significa, aclara, que deba ignorarse la necesidad de administrar mejor este recurso natural. “El agua debe distribuirse entre los diferentes usos y atender las necesidades agrícolas, industriales y domésticas”. Pero, en su opinión, el debate no puede reducirse a señalar a Guadalajara como responsable de la disminución del lago, tema que se debe de estudiar con mayor profundidad.
“Es irónico, en pleno temporal de lluvias que inunda arterias viales con cada tormenta, que deja caer agua potable en toda la ciudad; y dentro de los hogares, sufriendo con el problema de la muy mala, pésima calidad de agua que debería de ser potable, es indiscutible que la prioridad para la población metropolitana, es contar con agua suficiente y de calidad. Es lo que nos urge a los ciudadanos, tener agua limpia, suficiente para todos los usos de nuestras casas, de nuestros hogares, nuestra industria, nuestro campo”.

Acueducto
En este escenario, el segundo acueducto Chapala-Guadalajara que se debe construir adquiere especial relevancia para el especialista en ingeniería química. Y revela que de acuerdo con el plan hídrico que le fue presentado a la Academia de Ingeniería de México, esta obra también busca sustituir para el suministro de agua potable el uso del canal de Atequiza, que actualmente conduce el líquido a cielo abierto.
“El problema de ese canal -explica Salgado Rodríguez- es que recibe descargas de aguas residuales y otras aportaciones industriales antes de que el agua llegue a la zona de potabilización. El líquido termina en la Planta Potabilizadora número 1, diseñada para recibir agua que debe ser potabilizada, PERO NO PARA RECIBIR AGUA RESIDUAL”.
“Se va a construir el segundo acueducto de Chapala-Guadalajara, para dejar de utilizar como parte del suministro de agua potable lo que es el canal de Atequiza, que envía su contenido a cielo abierto, el nuevo acueducto no solamente representa una nueva vía para transportar agua desde Chapala, sino que permitiría corregir esta gran vulnerabilidad del sistema actual”.
El proyecto que fue presentado a esta organización lo consideró como “bien armado” y al mismo tiempo “muy ambicioso”, debido a los recursos económicos que se van a requerir para su desarrollo. Precisamente por ello, sostiene que la construcción de este segundo acueducto debe ser una de las primeras acciones a realizar.
“Es lo que más urge y se tiene que empezar lo más pronto posible”, afirma.
“La construcción del segundo acueducto con nueva tecnología, permitiría además dejar de depender exclusivamente de la conducción actual y podrá facilitar las labores de mantenimiento que se deben realizar a esta infraestructura, esto debió de haber sido considerado en el planteamiento original de los ingenieros, contar con dos acueductos que permitieran mantener uno en operación mientras el otro estuviera en mantenimiento, se entiende que por temas de presupuesto no se realizó”.
“Ahora el destino nos alcanzó y al tener solo este único acueducto, no puede parar su operación para el mantenimiento, el cambio de refacciones o adecuaciones que se deben realizar porque hacerlo dejaría sin agua el Área Metropolitana de Guadalajara. Sí urge el otro conducto abastecedor”.
Planta potabilizadora
El segundo componente que a su juicio deberá ser considerado con la misma importancia dentro de las prioridades es la rehabilitación y ampliación de la Planta Potabilizadora número 1 y explica:
“Originalmente, esta planta fue diseñada para operar con una capacidad de siete y medio metros cúbicos por segundo. Sin embargo, actualmente trabaja con dificultad para tratar alrededor de cinco metros cúbicos por segundo. La diferencia es significativa porque representa una capacidad instalada que ya no se aprovecha plenamente”.
Héctor Salgado considera que las inversiones que se tienen que realizar deben recuperar precisamente esa capacidad de operación y mantenimiento. En donde la ampliación de la potabilización también forma parte de las obras prioritarias. De acuerdo con el proyecto que le fue presentado, la planta incrementaría su capacidad en un metro cúbico por segundo.
Para dimensionar la importancia de esa ampliación, el ingeniero señala que “un metro cúbico por segundo equivale a una cantidad considerable de agua para consumo humano dado que un metro cúbico por segundo te da tranquilamente para 700 mil personas, es toda una población”.
Aclaró que esta planta forma parte de un conjunto de instalaciones de potabilización que actualmente entregan alrededor de diez metros cúbicos por segundo en total, con diferentes plantas y módulos en operación.
La conclusión del presidente de la Academia de Ingeniería de México capítulo Jalisco, es tajante: “la inversión en potabilización no puede posponerse, vemos que sí es urgente esta inversión”.
Tuberías
Otra de las ramificaciones que se deben considerar en este paquete de estrategias para el suministro de agua potable a los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara, viaja por el subsuelo de toda la urbe.
“No es por asustar a nadie, pero otra de las acciones que se deben llevar a cabo como un segundo gran frente para resolver, es la necesidad de renovar la red subterránea de agua que representan decenas de kilómetros de tuberías con las consecuencias obvias de tener que abrir toda la ciudad”.
“La red de distribución de agua potable necesitará inversiones importantes para renovar las tuberías que han envejecido, muchas de ellas presentan fugas o han perdido la capacidad para transportar la cantidad de líquido original. El problema es que sustituirlas no significa simplemente cambiar algunos tramos. Estamos hablando de kilómetros de infraestructura que atraviesan la ciudad. Y estamos hablando de abrir toda la ciudad. No será nada fácil ni rápido”.
Por ello, Salgado Rodríguez habla nuevamente de una “cirugía mayor” al detallar que el deterioro de las tuberías puede reducir su capacidad efectiva y generar pérdidas, otro fenómeno destaca es que estos conductos pudieron haber reducido considerablemente su sección interna debido a los procesos acumulados de sedimentos durante años.
En la renovación de infraestructura, plantea utilizar materiales que ofrezcan mayor durabilidad. Entre las alternativas menciona el PVC y el polietileno, mientras que advierte sobre los problemas de corrosión que pueden presentar las tuberías de acero, especialmente cuando están instaladas en terrenos húmedos.
Destaca que una tubería correctamente protegida, compactada y colocada bajo las condiciones adecuadas puede ofrecer una larga vida útil. Pero la selección del material debe estar relacionada con el caudal que tendrá que transportar.
El ingeniero pone como referencia el diámetro de las grandes tuberías que conducen agua desde Chapala hacia Guadalajara. “Las actuales tienen alrededor de 76 pulgadas de diámetro y fueron diseñadas para transportar hasta siete y medio metros cúbicos por segundo, esta dimensión permite entender que el sistema metropolitano no es una red pequeña ni sencilla: se trata de infraestructura de gran escala que requiere mantenimiento permanente y una planeación de largo plazo”.
Fugas hormigas
El presidente de la Academia de Ingeniería de México capítulo Jalisco, Héctor Salgado Rodríguez, llama la atención a una pérdida de agua que pasa desapercibida tanto por autoridades como por la población en general.
“Existe una gran cantidad de agua que se escapa dentro de nuestras casas, aunque la renovación de la red es fundamental, esta fuente de desperdicio de las instalaciones domésticas es muy grande. la mayor pérdida de agua es en las casas, donde no nos damos cuenta”.
“Tanques de los sanitarios que dejan escapar agua, aljibes fracturados y flotadores que no funcionan adecuadamente pueden generar pérdidas importantes sin que los usuarios necesariamente las identifiquen. Este desperdicio tiene además una consecuencia económica. Cuando una familia recibe un cobro elevado, puede asumir que el organismo operador está cobrando de más, cuando en realidad puede existir una fuga dentro de la propia vivienda”.

Deudas
Hablando de estos cobros, Salgado Rodríguez liga este tema con el otro gran problema que considera padece el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado, “Muchos le debemos los ciudadanos a este organismo, se habla de que tiene un adeudo de 18 mil millones de pesos de cartera vencida”.
Para Salgado, el problema financiero del organismo operador está ligado también a la forma en que la sociedad entiende el servicio.
“El agua, no debe ser considerada un recurso cuyo costo desaparece una vez que sale de una fuente natural. Lo que se paga es todo el sistema que permite que llegue hasta una vivienda. No te estoy cobrando el agua. Estoy cobrando captar el agua, transportar el agua a Guadalajara, darle tratamiento, distribuirla y administrarla. Eso es lo que te cobro. El agua te la regalo”.
Desde su perspectiva, cambiar esa concepción es parte de la construcción de una nueva cultura del agua, en este sentido sentencia que el déficit no es solamente de infraestructura, también es cultural.
“Nos hace falta una cultura del cuidado del agua, el problema pudiera ser que en Guadalajara hemos vivido históricamente con una percepción de disponibilidad de agua que ha reducido la presión social para cuidar cada litro”.
Para el especialista, la infraestructura puede ampliarse, pero si el consumo continúa acompañado de desperdicio, cualquier ampliación tendrá límites.
“El cambio cultural -insiste- debe incluir también la disposición a pagar por el servicio. No se trata solamente de una cuestión recaudatoria, sino de reconocer que captar, conducir, potabilizar, distribuir, tratar y administrar el agua implica infraestructura, energía, personal especializado, mantenimiento y operación, es lo que se debería de cobrar y lo que deberíamos de ser consientes, de que tenemos que pagar”.
Temor a las Asociaciones Público-Privadas
¿Por qué muchos políticos le temen a una Asociación Público-Privada para resolver el enorme problema que tiene la Zona Metropolitana en el suministro de agua potable de calidad?
“Mira, son cuestiones a lo mejor de mentalidad, por ejemplo, en Puebla, en la ciudad de Puebla que no es una ciudad menor, tienen el Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP) está un organismo privado al tanto del manejo del agua potable como agua residual. Su problema no es gente quejándose de que les cerraron el suministro, su problema es mucho más grave, no tienen agua suficiente”.
“Aquí sacan el derecho a agua, si tienen derecho al agua, se les sigue suministrando el líquido, aunque no la paguen, sino ve todos esos morosos que adeudan 18 mil millones de pesos, una barbaridad y siguen recibiendo el suministro. En Puebla, por ejemplo, allá si no pagas el agua es como la energía eléctrica. A los cinco días, adiós. Entonces la gente paga sin problema alguno, allá tienen esa cultura porque no hay agua”.
“No la pagas, te la cortan. El agua se paga y no hay escándalos en el Congreso, no es un tema de partidos ni electoral, allá se paga y punto”.
Insiste el ingeniero Salgado Rodríguez que tal vez ese cambio cultural debería de empezar a considerarse en el AMG, es hacer que la población entienda y comprenda que no se les cobra el agua en sí, sino que se les cobra el captar el agua, transportar el agua a Guadalajara, darle tratamiento, distribuirla y administrarla. “Eso es lo que te cobro. El agua te la regalo, vete a Chapala y te regalo la que quieras, pero si quieres agua potable, necesito traerla, tratarla, distribuirla y ver cómo manejo todo eso, cómo lo administro”.
También reconoce que en Puebla cuentan con un problema muy viejo, el río Atoyac, que es un afluente muy contaminado.
“Y ante la falta de agua están analizando cómo trabajar este asunto para también poder utilizar esa agua. Súmale que Puebla está en una zona volcánica, así que la mayor parte del agua subterránea es agua termal, lo que significa que es agua sulfurosa. Entonces hay que darle otros tratamientos para poderla potabilizar”.
“Ese es el problema por allá. Acá no. El agua de Chapala está ciertamente, trae algo de contaminación, pero se puede potabilizar sin mayor problema, aparte en Guadalajara nos llueve una cantidad muy abundante tal vez mucho más de lo que pudiéramos requerir, pero tenemos que pagar de todas maneras su tratamiento”.
“Debemos tratar el agua residual, cuidemos el agua potable”
Uno de los puntos en los que el presidente de la Academia de Ingeniería de México capítulo Jalisco, Héctor Salgado insiste con mayor fuerza es que debemos de ser capaces de comprender el uso del tratamiento de aguas residuales.
Como especialista que ha participado en proyectos de tratamiento, explica que, “existen obras diseñadas para atender las descargas del oriente de la ciudad, particularmente las plantas de San Gaspar, Osorio y San Andrés. El proyecto contempla una capacidad conjunta de aproximadamente 2,550 litros por segundo”.
“El objetivo no es solamente evitar que las aguas residuales continúen descargándose sin tratamiento. La intención es convertirlas en un recurso aprovechable, esa agua, una vez tratada, puede destinarse a actividades industriales y de riego”, explica.
El problema actual es que buena parte de las aguas residuales de esa zona terminan contaminando el río Santiago.
“Toda esa parte del oriente de la ciudad, que se descarga ahorita sin tratamiento. Y obviamente contamina el río Santiago y lo que sigue. Entonces eso se va a terminar. El proyecto también tiene una dimensión económica. La inversión estimada se encuentra entre cuatro mil y cuatro mil 500 millones de pesos. La Secretaría del Agua busca, combinar recursos federales y estatales con participación privada mediante un esquema de asociación público-privada, de manera que el capital privado pueda recuperar su inversión con el tiempo”.
Salgado no considera que la participación privada deba entenderse necesariamente como una amenaza para el servicio. La clave, en su opinión, es definir correctamente las responsabilidades, los mecanismos de recuperación y los objetivos del proyecto.
La reutilización es uno de los conceptos centrales de su propuesta.
“Una vez tratada adecuadamente, el agua residual puede utilizarse para procesos industriales, riego y otras actividades que no requieren agua potable. Salgado Rodríguez pone como referencia el caso de El Ahogado, donde, según la información que se maneja, se producen alrededor de 3,200 litros por segundo de agua tratada y ya existen clientes para alrededor de 600 litros por segundo”.
El beneficio sería doble: reducir la contaminación de los cuerpos de agua y disminuir el consumo de agua potable para actividades que no necesitan esa calidad. “En lugar de estar utilizando agua potable para riego de áreas verdes, ahí está el agua esa, utilízala”.
La lógica es sencilla: cada litro de agua tratada que pueda sustituir a un litro de agua potable libera presión sobre las fuentes de abastecimiento.



