Opinión Política
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¿Cuándo conoceremos a la Xóchitl Política?

NOTA DEL EDITOR

Por Julio César Hernández

@jcentresemana

Han trascurrido ya varias semanas y en los corrillos políticos, en las mesas de café, en las mesas de análisis en la televisión y la radio, en las columnas y algunos artículos periodísticos el tema sigue siendo Xóchitl Gálvez, la senadora no panista -pero postulada por este partido- que irrumpió el mundo político como aspirante a la candidatura presidencial por el Frente Amplio por México.

De ella se ha hablado de su historia de vida, de cómo de vender gelatinas pasó a ser una empresaria exitosa; de su incursión a la política a través de los headhunter que la reclutaron para formar parte del gabinete del entonces presidente Vicente Fox Quesada; de su relación con la clase política de primer nivel en el país; y de los millonarios contratos con los diversos gobiernos de la República, incluyendo este de Andrés Manuel López Obrador.

Pero, además, gran parte de la narrativa en torno a la hidalguense se ha centrado en su enfrentamiento con el presidente López Obrador, quien no dejaba de hablar en contra de ella en sus “mañaneras”, hasta que la autoridad electoral lo frenó y le prohibió referirse a ella.

Hay quienes señalan a Andrés Manuel de ser el responsable de que la figura de Xóchitl Gálvez haya registrado tal notoriedad, no sólo por no haberle abierto las puertas de Palacio Nacional y darle el derecho de réplica, sino porque al hablar todos los días de ella la “empoderó” e hizo que atrajera los reflectores de propios y extraños. Sin embargo, hay que destacar que detrás de la senadora hay todo un aparato propagandístico que se apoderó de las redes sociales y que la convirtió en un fenómeno político, algo similar a lo que sucedió en su momento con Vicente Fox, aunque las circunstancias son diferentes.

En los últimos días, la noticia en torno a Xóchitl Gálvez ha sido su enfrentamiento con el presidente López Obrador, contestándole una y otra vez cada vez que éste hace referencia a ella. En síntesis, lo que hasta el momento hemos visto de la aspirante presidencial es todo un espectáculo político-cómico-verbal, sin que se conozca de ella su capacidad política e intelectual que demanda ser candidata presidencial, aspiración que nunca estuvo en su mente hasta que hace poco alguien se le acercó al oído y le aconsejó que podría aspirar a suceder no a Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México sino a López Obrador en el país.

La referencia que tenemos de Xóchitl la política es cuando se puso una botarga de dinosaurio, cuando “tomó la tribuna del Senado y se quedó acostada bromeando y acompañada de su compañero senador Gustavo Madero y de cuando se “encadenó” a su escaño. ¿Alguien recuerda alguna iniciativa de trascendencia que haya presentado en la Cámara Alta con consecuencias positivas de largo alcance para los mexicanos? ¿Alguien recuerda discurso alguno de fondo -sin palabras altisonantes que lo acorrientaran y dieran motivo a la “chunga”- que haya quedado para la historia de los grandes discursos legislativos? ¿Qué sello existe de Gálvez Ruiz en estos casi seis años del su paso por el Senado de la República?

Hasta el, momento, hemos visto la versión femenina de aquel Fox que prometía acabar con las “víboras y tepocatas”; de aquel Vicente echado para adelante que “pateaba” en campaña féretros de cartón con el logotipo del PRI anunciando que así sacaría a ese partido de Los Pinos. Sí, es cierto, aún no comienzan las campañas proselitistas donde se presentan los proyectos de gobierno, pero tampoco hemos visto la imagen de una aspirante con proyección de estadista.

Ayer la televisión “creó” a un candidato guapo; hoy las redes sociales nos pueden tender la trampa de “crear” una candidata “populachera”.

 

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