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Con el Mundial encima

REFLEXIONES

Por Gonzalo Leaño Reyes

Director General

El Mundial de Futbol ya está aquí. Dentro de unos días será la inauguración en la ciudad de México con el partido entre México y Sudáfrica. Esta será la tercera ocasión en que el Mundial de futbol nos visita, aunque ahora sólo de manera parcial, compartiendo el calendario con Estados Unidos y Canadá. Las dos veces anteriores, en 1970 y 1986 se jugaron completamente en nuestro país.

A escasos días de la inauguración, vemos con cierta desazón que el ambiente en general dista mucho de lo que se sentía en aquellas otras ocasiones en que México fue sede. En 1970 había un verdadero ambiente festivo en todo el país; en 1986 se había recuperado el entusiasmo después de la gran tragedia ocurrida por el sismo del año anterior.

La presencia de Pelé en 1970 y de Maradona en 1986 generaba una gran animación; incluso la Selección Mexicana dirigida por Bora Milutinovic en 1986 despertaba esperanza y entusiasmo.

Hoy, en cambio, vemos con cierta nostalgia cómo han cambiado las cosas. En primer lugar, los precios de los boletos para los partidos mundialistas están fuera de proporción para el público mexicano, pero ese no es el único problema.

Si bien Guadalajara y Monterrey se han preparado adecuadamente para los días mundialistas y han realizado obras viales que serán muy útiles posteriormente, la Ciudad de México enfrenta sus tradicionales problemas, hoy agrandados por precisamente por el compromiso mundialista. Las marchas, las condiciones del aeropuerto “Benito Juárez” y la lejanía del “Felipe Ángeles”, el tráfico, etcétera, hasta las lluvias que complican el tránsito vehicular, hacen de la capital mexicana un escenario muy complicado para los partidos mundialistas.

En 1970 y 1986, si bien México no logró triunfar deportivamente, sí lo hizo en el terreno organizativo. Los empresarios, el público y los gobiernos hicieron la parte que les correspondía; en cambio, hoy se advierte una absoluta desconexión entre estas tres entidades.

Se hizo lo que se pudo, ya no es mucho lo que se pueda avanzar faltando menos de un mes para el arranque de la competencia, tan sólo esperar que tanto la capital del país, como Guadalajara y Monterrey se comporten a la altura y que el público disfrute los partidos y las actividades que se han programado en torno a la competencia con el mejor de los ánimos.

Gritemos dentro de unos días: ¡Vamos, México!

 

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