REFLEXIONES
Por Gonzalo Leaño Reyes
Dentro de una semana habrá terminado el Campeonato Mundial de Futbol que durante más de un mes y medio concentró la atención de millones de personas en todo el planeta.
Regresaremos al México real, ese de todos los días, ahí donde brotan y crecen los problemas y la convivencia se vuelve cada vez más difícil.
Que eliminaron prematuramente a Brasil y a Alemania, dos asiduos campeones; que los equipos africanos comienzan a destacar a nivel mundial; que México no pudo superar su techo histórico… todo eso se olvidará en unos días.
Hay dos temas que sobresalen en el futuro inmediato del país: la decisión de nuestro principal socio comercial en relación al T-MEC, y las elecciones del año que viene.
La negociación comercial con Estados Unidos depende más de ellos que de nosotros; en cambio, las elecciones de diputados federales y de una gran cantidad de gobernadores, alcaldes, regidores y diputados locales están ya casi encima. De hecho, el partido Morena y sus aliados, y en menor medida los de oposición, ya iniciaron sus acciones para elegir candidatos y preparar el terreno de las futuras contiendas, que serán las más voluminosas de la historia. Superarán en número a los involucrados directamente en los pasados comicios federales. «Las elecciones más grandes de la historia», aseguran.
Vamos a disfrutar esta última semana de futbol, aunque ninguno de los contendientes sea mexicano, ni siquiera integrante del bloque norteamericano que organizó el Mundial.
Vamos a disfrutar esta semana, la última del Mundial de futbol, porque inmediatamente después viene la avalancha política.



