Opinión Política
EDUCACIÓN E HISTORIA

Año de Pancho Villa

Esta iniciativa de enaltecer a líderes o caudillos comenzó desde el mismo arranque del sexenio, al utilizar en el logotipo oficial del Gobierno las imágenes de Morelos, Hidalgo, Juárez, Madero y Cárdenas.

Por Alfredo Arnold

Dedicar un día o el año entero a un personaje o a una causa en particular se convirtió en moda internacional desde hace décadas: día del servidor público, del cambio climático, de la cocina mexicana, etcétera. Para el Gobierno de México, particularmente éste de la Cuarta Transformación que tanto gusta de los símbolos, el dedicar un año a un personaje histórico es una oportunidad que no ha desaprovechado para destacar la memoria de sus héroes favoritos.

Esta iniciativa de enaltecer a líderes o caudillos comenzó desde el mismo arranque del sexenio, al utilizar en el logotipo oficial del Gobierno las imágenes de Morelos, Hidalgo, Juárez, Madero y Cárdenas (en ese orden). Y en los años sucesivos han sido decretados los años de Emiliano Zapata (2019), Leona Vicario (2020), De la Independencia (2021), Ricardo Flores Magón (2022) y ahora en 2023 el año de Francisco Villa.

Por cierto, en nuestro país, la connotación de “año de…” no es muy afortunada, pues en el imaginario popular sigue presente la frase “año de Hidalgo” (chin… el que deje algo), que se aplica al último año del sexenio y sugiere que muchos funcionarios públicos disponen a sus anchas del presupuesto, gastan en exceso, vacían las arcas públicas y cargan hasta con el mobiliario de sus oficinas. Alguien añadió el “año de Carranza” (por si el de Hidalgo no alcanza).

Pero tomándolo con seriedad, la dedicación de los 365 días a un personaje da pie para que se editen libros, escriban artículos, realicen conferencias y se hagan homenajes que permitan conocer su personalidad y su obra más a fondo. Así ocurrió, por ejemplo con el general Felipe Ángeles cuyo nombre fue impuesto al nuevo aeropuerto de Ciudad de México.

Decíamos que para este 2023, penúltimo año de la administración del presidente López Obrador, se eligió la figura de Francisco Villa con motivo del centenario de su fallecimiento.

Villa es uno de los personajes más interesantes del siglo XX mexicano. Su participación armada en la Revolución, su tortuosa relación con otros líderes revolucionarios y su trágico final al ser asesinado durante el gobierno de Álvaro Obregón cuando ya se encontraba retirado y la lucha armada había llegado a su fin, lo convirtieron en un favorito del público. A ello contribuyó la leyenda de sus amoríos y su ataque a Columbus, Nuevo México. Villa ha sido al único mexicano en traspasar la frontera norte para agredir a una población estadunidense, acción que desató la expedición punitiva encabezada por John Pershing que en vano intentó atrapar a Villa. Curiosamente, Pershing fue más tarde uno de los principales generales de Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial.

El cine mexicano descubrió en el personaje de Pancho Villa a un héroe-villano que inspiró numerosas películas, desde las primeras del cine mudo hasta las que protagonizaron Pedro Armendáriz, Antonio Aguilar, Alejandro Fernández y hasta Antonio Banderas. No se queda atrás la producción musical de corridos revolucionarios ya que prácticamente todos ellos mencionan al Centauro del Norte y no a otro revolucionario.

La leyenda de Villa no terminó con su asesinato en 1923 en Parral, Chihuahua; al contrario, se fortaleció. Seguramente este año, si la efervescencia político-electoral no lo impide, oiremos mucho acerca de Pancho Villa.

Por lo pronto, compartimos con los lectores una breve biografía elaborada por la Secretaría de la Defensa, del hombre que se sentó en la silla presidencial sólo para saber qué se sentía.

Francisco Villa con su tropa.

BIOGRAFÍA

Su nombre fue Doroteo Arango Arámbula, conocido como Francisco Villa, nació el 5 de junio de 1878, en La Coyotada, municipio de San Juan del Río, Durango. Fue hijo de Agustín Arango y Micaela Arámbula, aparceros en la Hacienda Gorgojito, propiedad de la familia López Negrete.

Al fallecer sus padres, asumió la responsabilidad del resto de su familia. En la hacienda en la que trabajaba, el más joven de los López Negrete intentó deshonrar a su hermana, por lo que Francisco Villa le disparó en defensa de su hermana, e inició su vida de forajido, adquirió experiencia en la geografía, manejo de armas y caballos, que le ayudarían a destacarse como revolucionario.

En 1910, al iniciar la Revolución Mexicana, se unió a las filas maderistas. Participó activamente en la lucha contra el Ejército Federal hasta lograr su derrota, en la Batalla de Ciudad Juárez. Demostró habilidades innatas para la guerra, cualidad que le permitió salir victorioso en varias batallas como en Ciudad Juárez, Ojinaga, Torreón, Tierra Blanca, Zacatecas, Paredón y Sayula, entre otras.

Durante el gobierno maderista, fue encarcelado en la Prisión Militar de Santiago Tlatelolco, por insubordinación. Tras la muerte de Francisco I. Madero, se unió a las tropas constitucionalistas de Venustiano Carranza, su participación fue nuevamente decisiva para la derrota del general Victoriano Huerta en 1914.

Fue comandante de la División del Norte, uno de los tres cuerpos del ejército revolucionario constitucionalista, en el que sobresalió por su independencia y su capacidad militar. En 1914, después de tomar Zacatecas, se dirigió hasta la Ciudad de México y entró triunfante junto a Emiliano Zapata. Este hecho marcó la ruptura entre Venustiano Carranza y Francisco Villa, lo cual dio inicio a la lucha de facciones que finalizó en 1915, con la derrota de Villa en las batallas de Celaya, en donde perdió su poder político y militar.

En 1916, efectuó una invasión con sus tropas a Columbus, Nuevo México, Estados Unidos de América, provocando que el gobierno norteamericano realizara una campaña militar al mando del general John J. Pershing para localizarlo y capturarlo, sin tener éxito.

Posterior al asesinato de Venustiano Carranza, pactó una amnistía con el presidente interino Adolfo de la Huerta. Francisco Villa, cesó sus actividades revolucionarias y se retiró a la Hacienda “El Canutillo”, en Parral, Chihuahua.

Fue asesinado el 20 de julio de 1923 en Hidalgo del Parral, Chihuahua.

 

 

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