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El beneficio de la duda ¿Guadalajara ya tendrá agua?

Por Diana Isabel Camacho Espinoza

Economista

Crisis hídrica, crisis política, crisis social, todas al mismo tiempo suscitándose en Jalisco, y todas las respuestas llevan a aventarse la bola entre gobiernos estatales, federales, y por su puesto la oposición no puede faltar en esta coyuntura aprovechando la raja política.

Con respecto a la coyuntura que actualmente se está viviendo, el 28 de octubre presentaron la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador de Jalisco Pablo Lemus el plan de inversión para acabar con el agua contaminada en Guadalajara consistiendo en la construcción de dos nuevos acueductos: Acueducto Chapala-Guadalajara el cual tendrá 42 kilómetros de longitud y el Acueducto Calderón-San Gaspar que tendrá 31 kilómetros de longitud. Aunado a esto, aunado a esto, Lemus mencionó que hará un llamado para crear una comisión técnica la cual dará seguimiento a las obras correspondientes, y complementando las soluciones hídricas se renovará la planta potabilizadora con la inversión de 7 mil 500 millones de pesos estatales. Enfatizaron mucho la mancuerna federal y estatal que se llevará a cabo para solucionar la problemática, después de todas las manifestaciones que se han presentado en semanas anteriores.

Es importante entender que Guadalajara se abastece por medio de tres fuentes que son: Sistema Zapotillo-San Gaspar el cual aporta el 22%, Lago de Chapala que aporta el 50% y los Pozos que abastecen el 28%. Teniendo este panorama de abastecimiento, el gobierno ha tratado de erradicar la problemática, sin embargo, sigue habiendo bastante por hacer en temas hídricos y molestia por parte de la población, y con justa razón, ya que no se le había dado la debida seriedad a la gravedad del problema en años. Parte de lo que Lemus enfatizó el 28 de octubre en la mañanera fue de manera muy sutil que el exgobernador Enrique Alfaro dejó inconclusas obras en materia hídrica, y dirige la discursiva de manera muy evidente a preguntar: entonces, ¿De quién es la culpa?, Movimiento Ciudadano sabe que no le favorece esta problemática con las elecciones de 2027 a la vuelta de la esquina, por lo que mejor optaron por tomar la postura de “no fui yo, fue el anterior”, buscando rescatar la percepción política para el partido el siguiente año generándose ellos mismos fracturas y más fracturas, comenzando por la “renuncia” de Salvador Zamora, ¿Poca o mucha coincidencia?, evidentemente se está evidenciando la dinámica interna de Movimiento Ciudadano y parecen querer atender más el tema electoral y político que realmente preocuparse por la ciudadanía.

La coyuntura que está ocurriendo simultáneamente de la mala calidad del agua en Guadalajara y las próximas elecciones de 2027 no solo politiza de manera cínica un tema social, sino que también orilla a dejar del lado lo importante: garantizar a la población agua de calidad. Sin embargo, todo es una lucha constante entre oposición y partido en el poder en turno, la culpa y a quién le corresponde, eficiencia o no eficiencia y dejando de lado la pregunta principal: ¿Guadalajara ya tendrá agua?, solo queda la paciencia y esperar las acciones correspondientes de lo mencionado por la Presidenta Sheinbaum y el Gobernador de Jalisco, falta ver que las acciones se cumplan, así como también que informen el debido horizonte temporal del proyecto.

En conclusión, tenemos un estado no solo con una problemática social enorme, sino también con una coyuntura política próxima a realizarse la cual podría definir mucho el panorama que estaremos viendo en 2030. Nos encontramos en un punto de inflexión y sobre todo en un punto de mucha incertidumbre, esperemos se atienda realmente la problemática de manera prioritaria y solo queda dar el beneficio de la duda.

 

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