Opinión Política
ENTREVISTA

“No busco trabajo en la política, busco solucionar los problemas de mi comunidad”: Jesús Salazar Zazueta

Entre el altruismo jurídico, la reorganización territorial de la 4T y la exigencia ciudadana con apego a derecho en Guadalajara 

 

Por Mario Díaz (El Master).- 

En el escenario político contemporáneo de Guadalajara, la irrupción de perfiles no tradicionales representa una respuesta directa al desgaste de las fórmulas de la política convencional. De lo anterior que la participación de Jesús Salazar Zazueta, como figura dentro de las filas de Morena empiece a llamar la atención de propios y extraños, poco a poco en algunas colonias y barrios de Guadalajara se ha ido ganando el apodo de «Abogado del Pueblo», por su labor altruista de defender causas jurídicas de personas de bajos recursos y vulnerabilidad. 

Director de un despacho integrado por más de medio centenar de abogados postulantes y presidente de la fundación Somos Manos Tapatías, es un hombre que siempre mira a los ojos, pareciera no ocultar nada -y a decir de Salazar Zazueta- el que hoy se encuentre en la contienda interna de su partido no obedece a un interés personal, sino a que fue convocado por miles de ciudadanos para encabezar los trabajos de organización territorial del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en la capital jalisciense, asegura tener las firmas de miles de ciudadanos tapatíos que así se lo pidieron. 

En esta amplia conversación, Jesús Salazar Zazueta con Política, reflexiona sobre la urgente necesidad de redignificar el quehacer público, plantea una postura crítica ante el llamado coloquialmente chapulineo partidista y el profesionalismo electoral de la política tradicional, detalla su compromiso con las bases sociales de la Cuarta Transformación y traza una ruta legal precisa para que la ciudadanía haga valer sus derechos fundamentales frente a las omisiones de la autoridad. 

 

Redignificación Política 

Para comenzar esta conversación y poner en perspectiva el momento que vive nuestra ciudad, usted ha enfatizado con recurrencia que se debe rescatar y recuperar la dignidad en el quehacer político. ¿A qué se refiere exactamente con estos comentarios? 

«Me refiero a poner en contexto lo que ocurre en el escenario público y, de manera muy particular en el acontecer legislativo y administrativo. Creo firmemente que debemos dignificar la política de manera profundamente responsable. Es fundamental recordar que cuando una persona asume un encargo público por elección popular —como lo es la gran mayoría—, asume el compromiso ineludible de representar los intereses sociales de la gente que los eligió, no los intereses particulares de ningún grupo, partido o facción.

«Se debe actuar con una responsabilidad y una convicción de pensamiento que permanezcan en estricto apego a derecho, pero con la dignidad indispensable para saber que lo que estás votando o decidiendo será en beneficio real de la sociedad a la que representas. Esto de ninguna manera significa romper las formas o vulnerar el marco legal. Se debe mantener siempre un profundo respeto a las instituciones, inclusive a la institución del propio Ejecutivo del Estado a quien por obligación constitucional se le debe hablar con todo respeto». 

«Como abogado de profesión que soy, estoy convencido de que siempre debemos estar regulados dentro de un marco legal estricto, actuando con apego a derecho, pero haciendo valer plenamente la libertad ideológica y de pensamiento para expresarnos de la manera que sea más conveniente a las causas sociales que representamos. Eso es lo que pienso desde la responsabilidad institucional y ciudadana». 

 

¿Por qué considera que usted debería de abanderar esos trabajos de la Cuarta Transformación en Guadalajara? 

«Por atender la petición de cientos de miles de personas que piden que los represente y que se sienten identificadas con Jesús Salazar Zazueta. Y aclaro y quiero dejar de manera muy puntual que, no ando buscando trabajo ni ingresos de la política o beneficios personales; lo hago por convicción personal, por ideología y por el deseo de dejar un legado de servicio y filantropía a mis hijos». 

 

¿Sus amigos no le dicen algo sobre qué anda metiéndose en estos trotes, si ya llegó a donde está? Antes de responder sonríe y acepta que se ha visto en esa situación. 

«Pues cuando lo empecé a vislumbrar se lo platiqué a mis cercanos a mi familia y como bien dices, muchas expresiones de ya ponte en paz, qué andas metiéndote en eso, hubo quien hasta me comentó, le vas a perder porque eso es de dedicarle mucho tiempo, más que a la familia. 

«Pero también saben que si podemos contribuir a mejorar la calidad de vida de la gente pues lo tenemos que intentar, como te comenté, debemos de ser seres humanos más empáticos con la propia sociedad, problemas siempre van a existir y de todos los niveles, pero si tenemos la posibilidad de contribuir a resolverlos, a crear las condiciones para una mejor calidad de vida, pues es obligación el hacerlo, es lo que pienso».  

 

Con esto de por medio, usted sin lugar a dudas es un perfil muy distinto al del político convencional. Pero señala que se le conoce como el Abogado del Pueblo, ¿no es solo estrategia electoral? 

«Ese apelativo no nació por una estrategia publicitaria ni pensando en coyunturas electorales. Es el resultado de un trabajo social y profesional de muchísimos años. Verás nací en Guadalajara y he vivido aquí toda mi vida. En mi ejercicio profesional, soy director de un despacho de abogados donde colaboramos más de 59 postulantes de todas las materias del derecho. Desde hace mucho tiempo, una parte sustancial del trabajo de nuestra firma la destinamos de forma totalmente altruista a la atención de personas en situación de vulnerabilidad social. 

«Sabemos que para muchas familias enfrentarse a un proceso legal o contratar una defensa particular es sencillamente imposible por lo oneroso de las tarifas, donde a veces no se tiene ni para pagar las copias de un expediente. Frente a esas situaciones, siempre le he dicho a la gente en las colonias que cuando no tengan quién los defienda o represente jurídicamente, sepan que Jesús Salazar es su abogado. Así fue como las personas me empezaron a nombrar cariñosamente el Abogado del Pueblo, pero eso surgió hace ya algunos años». 

“Me inscribí para Coordinar los Trabajos Territoriales de la Cuarta Transformación para la defensa de la patria y la soberanía en el municipio de Guadalajara”.

«Al final, la vida no se trata solo de acumular bienes; se trata de darle sentido a nuestra existencia mediante el servicio altruista, la búsqueda de la justicia social y el dejar un legado de integridad». 

«Posteriormente, consolidamos la Fundación Somos Manos Tapatías, un organismo de asistencia social sin fines de lucro enfocado en la prevención, el desarrollo comunitario, la asesoría jurídica gratuita y la atención a causas sociales. Recientemente, ante la crisis por la escasez y contaminación del agua potable que afecta a Guadalajara, decidimos intervenir de forma directa con recursos propios. Llevamos ya más de 100 días distribuyendo millones de litros de agua potable en pipas y operando plantas purificadoras para entregar garrafones gratuitos a las familias más necesitadas». 

«Hacemos esta labor desde el corazón, de forma humanitaria y empática, sin pedir credenciales de elector, sin empadronamientos y entregando el auxilio directamente en los domicilios. Mi madre tiene 93 años y el próximo mes cumplirá 94; no me gustaría verla cargando un balde de agua sin que nadie la auxilie. Por eso le pido a todo nuestro equipo que seamos profundamente humanos. Esto lo venimos haciendo de tiempo atrás y lo seguiremos haciendo independientemente de cualquier calendario electoral». 

 

Chapulineo partidista 

En otro punto, hay una crítica implícita hacia aquellos personajes que hacen de la política su forma de vida y van transitando entre distintas siglas partidistas. ¿Cuál es su postura respecto al político tradicional? 

«Lo digo con muchísimo respeto hacia quienes ejercen la política como su actividad principal; no se trata de una crítica destructiva. Entiendo que el derecho a participar es legítimo para todos los ciudadanos. Sin embargo, vemos a personajes que se ufanan de haber militado en diversas instituciones políticas con responsabilidades partidistas o de haber ocupado cargos administrativos en distintos municipios, y que de pronto expresan un amor repentino por una ciudad en la cual algunos nunca han vivido ni han estado y no es exclusivo de Jalisco que quede claro. 

«Comprendo que cuando la política es tu única forma de vida y tu sustento económico, tienes que buscar la manera de permanecer en los cargos públicos. Por eso observamos a políticos que un día abanderan los colores del partido azul, luego se mudan al partido naranja, después pasan al instituto de los tres colores o terminan migrando al partido dominante en el poder. Al final, son seres humanos con necesidades de ingresos, eso lo entiendo». 

«Pero la diferencia sustancial radica en esto: yo, gracias a Dios y bendito sea Dios, me considero muy bendecido, tengo mi profesión, tengo mucho trabajo y no ando buscando un empleo en el gobierno. Yo no voy a la política a ver qué me llevo o a resolver mi situación personal. Voy porque la sociedad me lo está pidiendo y porque lo que ando buscando es solucionar los problemas de mi comunidad». 

  

Organización Territorial de Morena 

Pasando de lleno a las definiciones políticas, recientemente se confirmó su inscripción para participar en el proceso interno de su partido por Guadalajara. Es usted un perfil que no viene de la clase política. 

«He escuchado a diversos aspirantes decir frases vacías como «es que yo he recorrido Guadalajara y la gente me pide participar». En mi caso, no me muevo por percepciones ambiguas: tengo un sustento real con más de 190,000 peticiones por escrito firmadas por ciudadanas y ciudadanos de carne y hueso, correspondientes a cerca de 57,000 familias tapatías que expresamente me solicitaron participar desde alguna trinchera partidista, ver cómo se puede ayudar desde estos espacios. 

«¿Y dónde me inscribí? En el proyecto con el que comulgo ideológicamente y que considero el instituto político más cercano a las necesidades genuinas de la sociedad: el Movimiento de Regeneración Nacional. Contestando puntualmente a tu observación: yo no soy un político tradicional, pero sí me inscribí para Coordinar los Trabajos Territoriales de la Cuarta Transformación para la defensa de la patria y la soberanía en el municipio de Guadalajara». 

 

Es un nombre muy largo, pero muchas personas interpretan la inscripción en estos trabajos territoriales como la antesala directa de una candidatura a la Presidencia Municipal rumbo al 2027. ¿Es este el objetivo final? 

«Desconozco formalmente si este proceso vaya a derivar en una candidatura electoral futura. Lo que puedo decir con total claridad y transparencia es que soy miembro activo y militante de Morena, me siento profundamente identificado con su proyecto de nación y no tengo por qué ocultarlo ni avergonzarme de ello.

«Actualmente, este proceso no constituye una candidatura ni tiene un fin preconcebido de campaña electoral anticipada. Se trata para mí, de un encargo y una responsabilidad estrictamente enfocado en la organización territorial. Morena es un instituto político genuinamente preocupado por mantener una vinculación social viva con las comunidades, organizando el trabajo desde las asambleas de barrio, de forma democrática y legítima». 

 

¿No se siente en desventaja frente a otros compañeros de su partido que sí son entes totalmente políticos y que presumen su cercanía con personajes de alta investidura partidista? 

«Aquí veo dos temas en esta pregunta, primero quien decidirá es la misma gente y lo he dicho fuerte y claro: la única forma en que yo aceptaría encabezar una responsabilidad mayor es que sea la gente la que lo decida a través de métodos democráticos legítimos. Como bien señalas, he escuchado a otros aspirantes mencionar a personajes de gran talla política nacional para legitimarse, otros mostrando fotografías con personajes encumbrados. Con todo respeto, esos dirigentes nacionales no votan en Jalisco ni toman las decisiones que corresponden a los tapatíos». 

«A quien yo le voy a responder no es a la burocracia de un partido político; yo le voy a responder directamente a la sociedad. En los ciudadanos baso mi orgullo y la convicción de participar». 

  

¿Qué es lo más urgente que debe hacer Morena en Jalisco para conectar de manera genuina con la sociedad tapatía? 

«Más que hacer un click superficial o de mercadotecnia, lo más urgente es que todos los miembros de este movimiento asuman la obligación constitucional y moral de trabajar permanentemente en favor de la comunidad. La sociedad jalisciense está cansada de declaraciones estridentes, de pleitos estériles y de políticos que buscan la foto de simulación con personajes influyentes para ganar reflector. 

«La gente nos quiere ver en las colonias, cercanos a sus problemas y entregando resultados reales. El espíritu de los estatutos de Morena exige trabajo en las calles, no burocracia de escritorio. Hay que aplaudir y respaldar las acciones positivas que impulse la autoridad estatal o federal cuando beneficien al pueblo, como la inyección directa de recursos que ha dispuesto la Presidenta Claudia Sheinbaum para solventar infraestructuras prioritarias en Jalisco. Pero también debemos señalar con firmeza las omisiones e incapacidades del gobierno municipal para ver cómo colaboramos y exigimos soluciones definitivas». 

 

Obras de oropel  

En su diagnóstico sobre Guadalajara, usted ha cuestionado severamente la priorización del gasto público y la falta de resultados de las administraciones locales. ¿Cuál es su evaluación sobre el estado actual de la ciudad? 

«Observo un abandono muy doloroso de las necesidades esenciales de la población. Durante los últimos 12 a 15 años, Guadalajara ha sido gobernada por una misma fuerza política. Si aplicamos la lógica matemática más elemental, en 15 años de gobierno continuo bajo un mismo partido político, deberíamos haber presenciado una evolución positiva, radical en la calidad de vida urbana. Sin embargo, no evolucionamos; lo que ocurrió en la administración pública fue una mutación negativa. 

«Nos hemos llenado de obras superfluas, banales y de relumbrón que se ven bonitas para la fotografía, pero que ignoran el deterioro profundo de la ciudad. Por ejemplo, se presumió la remodelación de la Minerva con inversiones altísimas —cercanas a los 70 millones de pesos— o la colocación de adornos y macetas. 

«Obras como el Paseo Alcalde se ven atractivas y están llenas de bolardos, pero yo le pregunto a las autoridades: ¿de qué nos sirve tener un Paseo Alcalde bonito si las familias no tienen agua potable en sus casas? ¿De qué nos sirve si arterias principales como Lázaro Cárdenas, 8 de Julio, López Mateos o la glorieta del Charro sufren colapsos e inundaciones sistemáticas en cada temporal?». 

«Invito a las autoridades municipales a salir del polígono del centro y visitar colonias como Tetlán, Río Verde, Oblatos, Talpita, La Aurora, Arandas o San Juan de Dios, en muchas de estas colonias populares no cuentan banquetas dignas para el peatón, no hay alumbrado público elemental, no hay señalización ni parabuses donde la gente mayor pueda sentarse a esperar el transporte público. Es inhumano que mientras se gasta en adornos centrales, las colonias de la periferia carezcan de infraestructura urbana primaria». 

 

Comenta que este desequilibrio urbano también impacta la dinámica demográfica de Guadalajara. 

«Absolutamente. Hay un dato contundente, Guadalajara se está quedando sola. Es el municipio de la zona metropolitana con mayor expulsión de habitantes; la gente ya no encuentra en Guadalajara una ciudad atractiva o costeable para vivir. La población ha tenido que emigrar hacia municipios periféricos como Tlajomulco de Zúñiga. Y esto ocurre porque la vivienda y la ciudad se han planeado desde una perspectiva de negocio inmobiliario depredador, y no desde la perspectiva de protección y tutela de los intereses de la sociedad, que es a lo que está legal y moralmente obligada una autoridad». 

 

Menciona la tutela de los intereses de los ciudadanos, pero pareciera que solo están cuidando el siguiente cargo. 

«Así es, el gobernante debe entender que los cargos públicos son para cumplirlos con eficiencia, no para utilizarlos como trampolín pensando en la siguiente candidatura. Escuché a servidoras públicas que hoy gobiernan el municipio prometer hace más de dos años que resolverían los problemas estructurales con el apoyo de su gobernador, pero como si no hubiera continuidad los problemas se agravaron». 

«Sostengo un principio de ética ejecutiva, si un gobernante no entrega resultados contundentes y soluciones reales en el ejercicio de su función, un año es tiempo más que suficiente para que tenga la dignidad de reconocer que no pudo con el paquete y se retire del cargo.  

«Cuando hay verdadero amor por la ciudad y dignidad personal, no necesitas esperar a un proceso de revocación de mandato; te retiras inmediatamente para permitir que alguien capacitado resuelva los problemas, es lo que debería de ocurrir». 

 

Finalmente, Jesús Salazar, si tuviera que sintetizar su motivación para buscar coordinar los esfuerzos de transformación en Guadalajara, ¿cuál sería su mensaje? 

«Lo hago estrictamente por convicción personal, por principios ideológicos y por atender el llamado de cientos de miles de tapatíos que exigen un cambio verdadero en la forma de gobernar. Como le he dicho a mi propia familia, a estas alturas de mi vida no tengo necesidad económica de buscar más trabajo ni de ingresar a la función pública por ambición». 

«Trabajo desde las 6 de la mañana hasta la medianoche recorriendo las colonias y ayudando a los demás. Pero siento el deber moral de poner mi experiencia, mi profesión y mi vida al servicio de mi comunidad. Al final, la vida no se trata solo de acumular bienes; se trata de darle sentido a nuestra existencia mediante el servicio altruista, la búsqueda de la justicia social y el dejar un legado de integridad y dignidad del cual mis hijos y las futuras generaciones se sientan profundamente orgullosos». 

 

Cómo dices, primero es ser coordinador territorial que es la chamba por la que se está contendiendo, pero futurizando, ¿cómo te verías dirigiendo la administración tapatía? 

«Sería de mucho trabajo en calle, los funcionarios serían SERVIDORES PÚBLICOS, atendiendo a los ciudadanos, tratando de resolver sus problemas. No es declaración populista si te digo que sería una administración municipal con mucha equidad, siempre ha existido ese sentido de pertenencia que divide a la ciudad en dos, de la Calzada para allá o para acá. Ya basta de eso, somos una sola ciudad, todos somos tapatíos los nacidos y los adoptados que llegaron para quedarse. 

«Vuelvo a decirte, no ando buscando empleo ni ingresos de la función pública, cuento con un trabajo de abogado y filántropo, mi aspiración surge del deseo de atender las emergencias sociales y las necesidades básicas. Hoy es el agua potable que simplemente ya no pudieron patear el bote a la siguiente administración ahora todo esto les explotó y hay que resolver, pero como este tema hay en toda la infraestructura municipal, podemos empezar a hablar de las luminarias, de los baches, de la recolección y destino final de la basura, seguridad, solo hace falta recorrer la ciudad para darse cuenta de la carencia y déficit que existe en todo esto.  

«Nuestra ventaja es que nosotros ya la hemos recorrido». 

 


Agua potable 

Un tema imposible de evadir es las constantes manifestaciones sociales entorno a la pésima calidad de agua que llega a buena parte de las colonias de Guadalajara.  

«La sociedad tapatía es una comunidad noble, generosa y pacífica, pero está profundamente lastimada por la indolencia y el abandono de la autoridad. Fíjate, cuando una madre o un padre de familia ven amenazada la salud o la vida de los suyos por la falta de servicios elementales, la desesperación es comprensible. 

«Sin embargo, he manifestado abiertamente que el derecho a la protesta y a la manifestación pública es un derecho legítimo y sagrado que debe ejercerse siempre dentro del marco constitucional, de forma estrictamente pacífica y con absoluto respeto a las instituciones. Rechazo categóricamente cualquier acto de vandalismo, violencia o destrucción de la propiedad pública y privada que desprestigian el derecho absoluto a manifestarse, lamentablemente». 

 

Qué hacer con este grupo del bloque negro de encapuchados que solo buscan reventar estas manifestaciones ciudadanas. 

«Las leyes son la herramienta civilizada que nos hemos dado como sociedad para garantizar la convivencia pacífica, la gobernabilidad, la paz y el orden. No debemos dar un solo paso atrás en el imperio de la ley ni abandonar el marco constitucional». 

 

Ahora del otro lado de la moneda, tenemos las omisiones o abusos por parte de las autoridades administrativas. 

«Como decía Don José María Morelos y Pavón: «Que todo el que se queje con justicia tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo proteja contra el arbitrio y la injusticia». Frente a las fallas sistemáticas en la prestación de los servicios públicos esenciales y la falta de respuesta gubernamental, convoco a la ciudadanía a utilizar las vías de exigencia jurídica institucional. 

«Presentación de Quejas ante la Comisión de Derechos Humanos, es el primer paso institucional para documentar formalmente las violaciones a los derechos fundamentales a la salud, a un medio ambiente sano y a la prestación de servicios públicos dignos. 

«Promoción de Juicios de Amparo Colectivo. Invito a los ciudadanos a buscar la asesoría de nuestro equipo jurídico o de un servidor para interponer amparos ante la Justicia Federal. El amparo es la vía constitucional idónea para obligar a las autoridades a prestar los servicios requeridos y para exigir la suspensión de cobros injustificados por servicios no prestados o deficientes». 

«Demandas de Indemnización por Responsabilidad Patrimonial del Estado. Cuando la omisión, la negligencia o el mal estado de las obras públicas causan daños colaterales a la salud de las personas o a su patrimonio (como pérdidas de bienes por inundaciones o enfermedades provocadas por insalubridad), los ciudadanos tienen el derecho legal de demandar una indemnización económica completa al Estado y al Municipio». 

 

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