TRIADA
Por Jorge Jaime Hernández
Con más de un millón de motocicletas en Jalisco, se vive un aumento sin precedentes en su uso y, lo que comenzó como una alternativa económica ante el tráfico y las deficiencias del transporte público, se ha convertido en un fenómeno que está reconfigurando la movilidad urbana provocando accidentes mortales en muchas ocasiones; lo que ha detonado una respuesta más estricta por parte de las autoridades, que buscan frenar la circulación irregular y reducir los accidentes viales, hoy entre los más frecuentes en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), o sea, tienen enfrente una gran cruzada para tratar de solucionar este problema.
Su bajo costo, el ahorro en combustible y la expansión de plataformas de reparto han impulsado su popularidad, especialmente entre jóvenes y trabajadores de servicios, provocando en muchas ocasiones y en horas pico, oleadas de conductores de motos que inundan las calles en ciertas zonas.
El auge ha sido tan rápido que el marco regulatorio quedó rebasado. Miles de unidades circulan sin placas, sin licencia o sin equipo de protección, lo que ha encendido alarmas en materia de seguridad vial. Y es que no es cosa menor, con la facilidad y se tuvo en el pasado para obtener este vehículo, las consecuencias las estamos viviendo.
De esa manera arterias viales como Av. López Mateos, Lázaro Cárdenas, los periféricos, la calzada Independencia, las carreteras a Saltillo, al Salto y Chapala por citar las áreas de mayor peligro, se ven repletas de estas estridentes maquinas, sin contar con las rodadas nocturnas de varias cuadras que se ven y se escuchan pasar en la zona metropolitana. Aunque en las poblaciones del interior del estado la cosa se ve muy diferente por ser el principal medio de transporte, donde pocos observan los requisitos mencionados.
Los motociclistas ocupan los primeros lugares en accidentes viales dentro de la ZMG, entre enero y septiembre de 2025 se contabilizaron 1,597 accidentes con 64 fallecidos y 530 lesionados, cerrando el año pasado con 139 muertes de conductores o acompañantes. ¡Y en marzo de 2026 se reportaron tres nuevos fallecimientos en distintos puntos de la metrópoli!
Grave situación que enfrentamos los que manejamos en las vías porque además de estar manejando en calles y avenidas congestionadas, hay que estar cuidando que no aparezcan, por un costado, algunos motociclistas que llevan mucha prisa y no miden el peligro de rebasar a un vehículo detenido o en marcha, de ahí varios accidentes. Además del exceso de velocidad y la falta de prudencia al subir acompañantes, igual sin protección o con más número del permitido. Vemos que a veces hasta cuatro personas transitan en la moto.
Emplacamiento y operativo Moto, respuesta insuficiente
Como respuestas para enfrentar el desorden, el Gobierno de Jalisco implementó desde finales de 2025 un esquema de emplacamiento inmediato, que obliga a que toda motocicleta nueva salga de la tienda ya registrada. Desde su puesta en marcha, cerca de 2,000 unidades han sido emplacadas al momento de su compra, según datos oficiales.
Paralelamente, la Policía Vial mantiene en 2026 el operativo “Moto”, un dispositivo de supervisión que ha retirado de circulación 2,264 motocicletas sólo entre enero y abril, revisando y encontrando irregularidades como falta de placas, documentos vencidos o no uso de casco. En toda la administración estatal, la cifra acumulada de motos aseguradas ronda las 22 mil unidades, un indicador del tamaño del problema, pero recordemos que la cifra aproximada es de más de un millón, con lo que apenas se habla de un 2.2 % a todas luces insuficiente para la magnitud del número que existe. Las autoridades señalan que la mayoría de los siniestros graves involucran a motociclistas que circulaban sin casco o sin capacitación adecuada.
Para quienes adquieren una motocicleta en Guadalajara, los trámites y costos se han vuelto un tema central. En 2026, los precios de licencias, refrendos y placas han aumentado, y circular sin ellos puede derivar en multas que superan los 20 mil pesos, especialmente en casos de reincidencia o conducción sin casco. Sin embargo, vemos conductores jóvenes sin casco o incluso haciendo alardes y piruetas en una sola llanta, en las colonias de la periferia o con problemas de transporte para llegar a sus trabajos. Por lo que llaman la atención ante el peligro que ocasionan lo que nos obliga a la reflexión de que este problema necesita más atención.
Las autoridades insisten en que la regularización no es opcional: es un requisito para reducir riesgos y ordenar un parque vehicular que crece más rápido que la infraestructura disponible… no hay acotamientos exclusivos para ellos y por lo mismo, la vialidad se vuelve muy insegura, aparte de la falta de educación vial y capacitación para el uso.
No es fácil trabajar en políticas publicas donde el gobierno estatal enfrenta un dilema: facilitar la movilidad de miles de ciudadanos que dependen de la motocicleta debido a ser un transporte económico y rápido, sin descuidar la seguridad vial, ni permitir la proliferación de unidades irregulares, situación que reiteramos, está perjudicando a todos, por las malas experiencias y mal uso. Y si a todo eso agregamos los ya famosos “MOTORRATONES” que usan este vehículo como su principal arma para arrebatar celulares, bolsos y dinero para escapar rápidamente, la cosa se pone más difícil. Las autoridades anticipan que en los próximos meses podrían endurecerse los requisitos para licencias tipo A, que es la estándar para motociclistas, con motos de hasta 250 cc, motos eléctricas de hasta 4000 watts y motos de trabajo, reparto, uso personal o recreativo. En esa licencia es obligatoria aprobar el curso de educación vial al igual que la licencia A1, que es para menores de edad.
Así, además de ampliar los operativos en la ZMG siempre se deberán realizar campañas de educación vial y trabajar por una infraestructura más segura para todos los actores de la movilidad. Cuidando el uso para menores de edad.
La secretaria de transporte (SETRAN) tiene esa gran responsabilidad en los vehículos motorizados pequeños, pero debe cuidar al mismo tiempo todo lo relacionado a la vialidad del transporte público, camiones y taxis, así como particulares y vehículos pesados de trabajo… ¡Que deben convivir en una jungla de asfalto y concreto hidráulico!
Al mismo tiempo, la ciudadanía y usuarios debemos recibir la orientación concreta y oportuna para contribuir y tratar de frenar este problema, para convertirlo en una oportunidad, aprovechando las ventajas de tener un vehículo de estas condiciones. ¿O no? Esa es la cuestión… Medítalo.




