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Democracia y libertad en los 250 años DE Estados Unidos

Por Agustín Aguilar Jiménez

Internacionalista y profesor universitario

El pasado 4 de julio los Estados Unidos de América celebraron el 250 aniversario de su existencia, conmemorando la aprobación por el Congreso Continental de la Declaración de Independencia en la ciudad de Filadelfia en 1776.

El segundo párrafo es el más famoso de dicha Declaración de Independencia. En él se estableció: “Consideramos patentes estas verdades, que todos los hombres son creados iguales, que su Creador les da ciertos derechos inalienables, entre otros el de la Vida, el de la Libertad y el de la Felicidad. Que, para asegurar estos derechos, se instauran gobiernos entre los hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados, que cuando cualquier forma de gobierno sea destructiva respecto a estos fines, el pueblo tenga derecho a alterar o abolirla, y a constituir un nuevo gobierno”.

Los dos conceptos centrales en dicho párrafo son “democracia y libertad”.  Estas palabras han sido resaltadas en el discurso oficial estadounidense a lo largo de su historia como dos de sus valores fundamentales, no solo como atributos característicos de su país, sino también como principios que han promovido a lo largo de todo el mundo. La más reciente muestra de que esta narrativa sigue vigente es el discurso de Donald Trump en la conmemoración del 4 de julio de 2026 celebrada en el “National Mall” de la ciudad de Washington. Ahí Trump expresó:

“Durante dos siglos y medio, nuestra república estadounidense ha sido la máxima realización de la historia humana…. este país es el hogar de la libertad … y esta bandera es el estandarte de la nación más extraordinaria, más excepcional y más increíble que jamás haya existido sobre la faz de la Tierra ….   ningún pueblo …. ha logrado más progreso, ha corregido más injusticias ni ha alcanzado mayor grandeza…. durante 250 años, los Estados Unidos de América han sido la esperanza, la promesa, la luz y la gloria entre todas las naciones del mundo …. Este país ha sido la mayor fuerza de paz y justicia sobre la Tierra…. a diferencia de muchos otros lugares del mundo, en este país tenemos libertad de expresión, libertad de religión, igualdad ante la ley”

No debería sorprendernos el discurso triunfalista y de autoelogios de Donald Trump. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial la gran mayoría de los presidentes de los Estados Unidos se han manifestado en términos similares.  Independientemente de un análisis histórico que nos permita identificar si los Estados Unidos efectivamente han sido un país democrático y libre y si verdaderamente han desempeñado un liderazgo en la promoción de la democracia y la libertad a nivel mundial, es preciso plantearlos la siguiente pregunta: ¿cuál es el estado actual de la democracia y de la libertad en los Estados Unidos y en qué posición se ubican a nivel global?. Para ello echaremos mano de algunos de los índices que califican y comparan a la democracia y a la libertad en los países del mundo.

De acuerdo al Índice de Democracia 2026 publicado por la revista “The Economist”, Estados Unidos tiene una puntuación de 7.85 ubicándose en el puesto 34 a nivel global. Este índice clasifica a los países en función de sus procesos electorales, gobernanza, libertades civiles, participación política y cultura política. En el año 2017 (primer año de gobierno de Trump) la consideración de la democracia en los Estados Unidos pasó de “democracia plena” a “democracia defectuosa” en la que, de acuerdo a la categoría “hay elecciones libres y justas y se respetan las libertades civiles básicas. Sin embargo, existen problemas de gobernanza, una cultura política subdesarrollada y bajos niveles de participación política”, mientras que las Democracias plenas “son países en los que no solo se encuentran las libertades políticas básicas y las libertades civiles respetadas, sino que también tienden a estar respaldados por una cultura política propicia para el florecimiento de la democracia”.

El índice V-dem (Varieties of Democracy/Variedades de Democracia) auspiciado por la Universidad de Gotemburgo, evalúa en cada país principios democráticos del ámbito electoral, liberal, participativo, deliberativo e igualitario. En el informe 2026 Estados Unidos fue degrado en su calificación, pasando de ser una “democracia liberal” a una “democracia electoral”.

El declive de los Estados Unidos, según el reporte, se debe a “una rápida concentración de poder en el Ejecutivo, la politización de la administración pública y el debilitamiento del Estado de derecho”. En este índice Estados Unidos se encuentra por debajo de las 31 “democracias liberales”.

El Informe de Libertad en el Mundo de “Freedom House” evalúa a los países en función de los derechos políticos y las libertades civiles; clasifica a los países en una escala de 0 (menos democrático) a 100 (más democrático). En 2025 Estados Unidos obtuvo una puntuación de 81. Es digno de destacarse que entre 2005 y 2025, prácticamente la calificación de Estados Unidos disminuyó más que la de cualquier otro país. A su vez, en el Índice de Libertad Económica publicado por la “Heritage Foundation”, en su edición 2026, Estados Unidos ocupa el puesto número 22 a nivel mundial con una puntuación de 70.1 sobre 100. El informe destaca que ha descendido hasta la categoría de economía «mayormente libre», ubicándose por detrás de países como Singapur, Canadá, Suiza e Irlanda. En el Índice de Libertad Humana que publican en conjunto el Instituto Cato y el Instituto Fraser, Estados Unidos ocupa el lugar 15 de 165 países.

En esta consideración preliminar es evidente que Estados Unidos no es el país más democrático y libre del mundo como de alguna forma lo plantea la narrativa oficial. Por el contrario, su democracia y su libertad se han deteriorado y no parecen ser el mejor ejemplo para el mundo en este momento. El 250 aniversario de su independencia podría constituir una buena oportunidad para que los estadounidenses y otros fuera de ese país reflexionemos sobre el tema.

 

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