Opinión Política
OPINIÓN

El Fondo Metropolitano: una víctima de la Cuarta Transformación

Por Gilberto Ortega Valdés

Politólogo

En 2006 nació uno de los instrumentos de política pública más importantes para el desarrollo urbano del país: el Fondo Metropolitano. Su objetivo era fortalecer a las zonas metropolitanas de México mediante el financiamiento de proyectos estratégicos de infraestructura, bajo el reconocimiento de que los grandes problemas de las ciudades no respetan límites municipales y requieren soluciones coordinadas entre los distintos órdenes de gobierno.

La importancia de estas regiones es indiscutible. En las zonas metropolitanas se genera cerca del 80 % del Producto Interno Bruto nacional y en ellas habita alrededor del 65 % de la población mexicana. El desarrollo económico de México depende, en buena medida, de la competitividad, la movilidad y la calidad de vida de sus ciudades.

Durante quince años, el Fondo Metropolitano financió proyectos de movilidad, infraestructura hidráulica, mitigación de inundaciones, planeación urbana, regeneración de espacios públicos y conectividad regional. Entre 2006 y 2020 distribuyó alrededor de 87 mil millones de pesos, permitiendo que las principales áreas metropolitanas del país impulsaran obras que difícilmente habrían podido realizar únicamente con recursos estatales o municipales.

Jalisco fue una de las entidades más beneficiadas. Gracias a este mecanismo se financiaron obras de infraestructura vial, colectores pluviales, proyectos de movilidad y diversas intervenciones urbanas que fortalecieron la competitividad y mejoraron la calidad de vida en el Área Metropolitana de Guadalajara.

Sin embargo, con la llegada de la llamada Cuarta Transformación, el Fondo Metropolitano desapareció. En el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2021 dejó de asignársele un solo peso, eliminando uno de los pocos instrumentos federales destinados exclusivamente a atender los retos de las grandes ciudades.

La decisión resulta difícil de entender cuando las zonas metropolitanas enfrentan desafíos cada vez mayores: crisis de movilidad, estrés hídrico, inundaciones recurrentes, crecimiento urbano desordenado, contaminación y una creciente demanda de infraestructura y servicios públicos. Paradójicamente, mientras las ciudades generan la mayor parte de la riqueza nacional, el Gobierno Federal decidió retirarles uno de los principales mecanismos para financiar su desarrollo.

Hoy es momento de replantear la discusión. Un nuevo pacto fiscal no sólo debe revisar la forma en que se distribuyen los recursos entre la Federación y los estados; también debe reconocer el papel estratégico de las zonas metropolitanas como motores del crecimiento económico nacional.

En ese sentido, resulta acertado el exhorto realizado por la presidenta municipal de Guadalajara, Verónica Delgadillo, para que el Poder Legislativo Federal analice la creación de nuevos mecanismos de financiamiento que fortalezcan a las zonas metropolitanas del país y, de manera complementaria, impulse un Fondo de Capitalidad que permita atender las necesidades específicas de las ciudades capitales.

Recuperar un Fondo Metropolitano no significa volver al pasado. Significa entender que el futuro de México se construye desde sus ciudades.

 

Post relacionados

Elecciones en Brasil

Opinión Política

Espacios de Todos y de Nadie

Opinión Política

El futuro de Marcelo

Opinión Política

Dejar un comentario