Opinión Política
ANÁLISIS

La crisis que enfrenta Inzunza podría cimbrar a Morena en Sinaloa

El futuro político de Enrique Inzunza Cázarez entró en una zona de alta incertidumbre luego de que el sinaloense pidiera licencia temporal a su cargo en el Senado de la República y su reincorporación generó múltiples críticas.

 

Por Ángel Nakamura López
Esto, en medio de las acusaciones lanzadas desde Estados Unidos sobre presuntos vínculos de funcionarios sinaloenses con el narcotráfico y con estructuras asociadas a Los Chapitos.
Lo que hasta hace unas semanas parecía el ascenso natural de uno de los operadores políticos más sólidos de Morena en Sinaloa, actualmente comienza a transformarse en un factor de desgaste que amenaza tanto su aspiración rumbo a la gubernatura de 2027, como la estabilidad electoral del partido oficialista en uno de los estados más complejos del país.
Inzunza anunció que se separará temporalmente del cargo para permitir que su suplente participe en la sesión extraordinaria del Senado mientras él enfrenta lo que definió como una “embestida mediática” promovida por “personeros y medios de la derecha”.
El senador sostuvo que continuará respaldando los trabajos legislativos de Morena y defendió su postura política respecto a la soberanía nacional y a la participación de agencias estadounidenses en operativos de seguridad en México.

 

Una licencia que va más allá de la confrontación partidista
Sin embargo, el contexto político alrededor de su licencia trasciende ampliamente la narrativa de confrontación partidista.
El verdadero golpe provino del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que acusó al gobernador con licencia sinaloense Rubén Rocha Moya y a otros funcionarios de alto nivel por presuntamente colaborar con el Cártel de Sinaloa para facilitar operaciones relacionadas con el tráfico de narcóticos hacia territorio estadounidense.
El nombre de Inzunza apareció entre los señalados por autoridades norteamericanas, situación que alteró inmediatamente los equilibrios políticos internos de Morena en Sinaloa.
La acusación tiene un peso particularmente delicado debido a que Inzunza no era un actor secundario dentro del proyecto político estatal, sino uno de los perfiles más visibles y mejor posicionados para competir por la gubernatura en 2027.
Desde hace meses, distintos grupos locales dentro de Morena y sectores cercanos al gobierno estatal consideraban que Inzunza representaba una figura de continuidad institucional capaz de mantener el control político del partido en Sinaloa.
Su trayectoria jurídica, legislativa y administrativa le permitía proyectar una imagen de operador técnico con experiencia en distintos niveles del aparato estatal.

 

El currículum de Inzunza
El ahora senador inició su carrera profesional dentro de la Universidad Autónoma de Sinaloa y posteriormente se integró al ámbito judicial y administrativo del estado.
Fue coordinador de investigación jurídica, director del Instituto de Capacitación Judicial, magistrado y posteriormente presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Sinaloa.
También formó parte del gobierno de Quirino Ordaz Coppel como secretario general de Gobierno antes de incorporarse plenamente al proyecto de Morena.
En 2024 llegó al Senado junto con Imelda Castro Castro tras una victoria amplia frente a la alianza PAN-PRI-PRD, consolidándose como una de las figuras más importantes del morenismo sinaloense.
Su presencia en comisiones clave como Justicia, Gobernación, Defensa Nacional y Estudios Legislativos reforzaba además su peso político dentro del Congreso.
No obstante, las acusaciones provenientes de Estados Unidos modificaron radicalmente el escenario.
En política mexicana, particularmente en temas relacionados con crimen organizado, las percepciones suelen pesar tanto como las resoluciones judiciales.
Aunque hasta ahora no existe una condena ni un procedimiento formal en México en su contra, el simple señalamiento internacional comenzó a erosionar la viabilidad electoral de su eventual candidatura.
La situación se vuelve aún más complicada porque ocurre en paralelo al desgaste político del gobernador Rubén Rocha Moya, quien también tuvo que solicitar licencia tras las acusaciones de presuntas alianzas con estructuras criminales. Esto genera un problema estructural para Morena en Sinaloa: el partido corre el riesgo de llegar a la elección de 2027 con buena parte de sus liderazgos más visibles asociados públicamente a investigaciones o señalamientos vinculados al narcotráfico.
Ese contexto podría abrir una ventana de oportunidad inédita para la oposición. Aunque Morena mantiene una estructura territorial sólida en Sinaloa y conserva niveles importantes de respaldo popular, el tema de seguridad pública y crimen organizado se convirtió en uno de los puntos más sensibles para el electorado sinaloense. El desgaste acumulado por la violencia, las disputas internas del Cártel de Sinaloa y los constantes episodios de inseguridad comenzaron a afectar la percepción ciudadana sobre la capacidad del gobierno estatal.

 

Un componente internacional
Además, la intervención del gobierno estadounidense añade un componente internacional que amplifica el impacto político del caso.

Senador Enrique Inzunza juega con la licencia.

Las acusaciones emitidas desde el Departamento de Justicia tienen un peso mediático y diplomático mucho mayor que cualquier confrontación doméstica.
Para amplios sectores de la opinión pública, particularmente clases medias urbanas y votantes independientes, el involucramiento de autoridades estadounidenses refuerza la narrativa de una posible infiltración criminal dentro de estructuras gubernamentales sinaloenses.

En ese escenario, Morena podría enfrentar por primera vez desde 2018 una elección verdaderamente competitiva en Sinaloa.
La oposición, que hasta hace poco parecía fragmentada y sin perfiles fuertes, podría construir una campaña centrada en el desgaste institucional, la inseguridad y la presunta cercanía entre sectores del poder político y grupos criminales.
La eventual caída política de Enrique Inzunza también tendría consecuencias internas dentro de Morena.
El senador era visto como un operador capaz de articular acuerdos entre distintos grupos del partido y mantener cohesionado al morenismo local tras la salida de Rocha Moya.
Sin él como opción fuerte rumbo a 2027, Morena podría entrar en una disputa interna por la candidatura que fracture aún más al partido en el estado.
Por ahora, Inzunza intenta resistir políticamente y presentar las acusaciones como parte de una ofensiva mediática e ideológica contra su postura soberanista. Sin embargo, en términos electorales, el daño ya comenzó a reflejarse.
Lo que hace apenas unos meses parecía una ruta relativamente clara hacia la candidatura al gobierno de Sinaloa, hoy luce envuelto en dudas, desgaste y un escenario donde Morena podría enfrentar una de sus elecciones estatales más complejas de los próximos años.

 

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