Opinión Política
ANÁLISIS

Riesgos Globales Ponen en Jaque la Recuperación de Jalisco al Primer Trimestre de 2026

Por Eduardo Gómez de la O

Presidente de la Asociación Mexicana de Gasto Público AC

En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y comerciales, así como por una desaceleración moderada en la economía global, México cerró el primer trimestre de 2026 con un crecimiento anualizado estimado entre 1.5% y 2.0%. El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) registró una contracción mensual de -0.9% en enero, con una variación anual de solo +0.5%, lo que refleja una debilidad persistente en los sectores primarios y secundarios, a nivel nacional, el Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) del INEGI ubica al Indicador Coincidente estancado por debajo de su tendencia de largo plazo, alrededor de 99.6-99.7 puntos en enero, mientras que el Indicador Adelantado alcanzó 100.8 puntos en febrero con un avance mensual de +0.09, anticipando una recuperación lenta pero todavía sin la fuerza suficiente para impulsar la actividad real de manera contundente.

Este panorama nacional se enmarca en un entorno internacional desafiante. Las posibles medidas arancelarias más estrictas de la administración Trump amenazan las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos, principal socio comercial del país, al mismo tiempo, el conflicto en Oriente Medio genera presiones al alza en los precios de energía y fertilizantes, lo que afecta los costos de producción en diversos sectores, estos factores, sumados a una demanda externa más moderada, configuran un balance de riesgos sesgado a la baja, con pronósticos de crecimiento para la economía mexicana en 2026 que oscilan entre 1.4% y 1.6% según las estimaciones más recientes de Banxico y analistas privados.

En este escenario de presiones externas e internas, Jalisco emerge con una resiliencia relativa que le permite mantener un desempeño superior al promedio nacional. Aunque el dato más reciente del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) corresponde al tercer trimestre de 2025 (donde Jalisco creció 1.6% anual, catorce veces más que el promedio nacional de 0.11%), los indicadores de alta frecuencia del primer trimestre de 2026 confirman esta tendencia de outperformance con cierta moderación, Jalisco, que representa alrededor del 7.35% del PIB nacional, se beneficia de su estructura económica diversificada en manufacturas avanzadas, electrónica, semiconductores, agroindustria (destacando tequila, aguacate y frutos rojos) y servicios logísticos vinculados al aeropuerto de Guadalajara y al puerto de Manzanillo.

Durante el primer trimestre, la actividad económica estatal mantuvo un ritmo superior al nacional, impulsada principalmente por las actividades primarias y la construcción, sin embargo, el empleo formal mostró signos de enfriamiento, en enero de 2026, el IMSS reportó una pérdida neta de 3,120 plazas en Jalisco.

Equivalente a una caída mensual de 0.15%, con retrocesos notables en los servicios y el comercio que solo fueron parcialmente compensados por ganancias en agricultura, construcción y manufacturas. Para febrero, el estado registró una recuperación parcial con 5,424 empleos formales netos, aunque el acumulado anual sigue reflejando cautela, por su parte, la inflación en Jalisco se ubicó ligeramente por encima del promedio nacional en los primeros meses del año, rondando el 4.47% a 4.5% anual, lo que añade presión sobre el poder adquisitivo de los hogares.

Ante este contexto, el gobierno de Jalisco ha implementado una estrategia integral denominada “Impulso Económico al Estilo Jalisco 2026”, que moviliza 4,662 millones de pesos en incentivos productivos, financiamiento, infraestructura y desarrollo de talento. Entre las acciones más relevantes destacan los programas de formalización y apoyo a negocios fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara, los incentivos para adopción digital y certificaciones de calidad, el financiamiento a través del Fideicomiso Fondo Impulso Jalisco, y los esfuerzos para atraer Inversión Extranjera Directa en sectores estratégicos como semiconductores y manufactura avanzada, además, el estado avanza en la simplificación regulatoria, el desarrollo de talento y la preparación para el Mundial FIFA 2026, con Guadalajara como una de las sedes, lo que representa una oportunidad importante para impulsar el turismo y los servicios relacionados.

A pesar de esta resiliencia, Jalisco enfrenta riesgos importantes que podrían limitar su desempeño en el resto del año, entre los externos destacan el posible endurecimiento de aranceles estadounidenses, una eventual escalada del conflicto en Oriente Medio que eleve aún más los costos energéticos, y una menor demanda global que afecte las exportaciones y las cadenas de nearshoring, a nivel interno, persiste la contracción en el empleo formal (especialmente en servicios), la inflación por encima del promedio nacional y la transmisión aún lenta de posibles reducciones en las tasas de interés.

Institucionalmente, la alta dependencia del mercado estadounidense y los desafíos para diversificar mercados y mejorar el entorno regulatorio representan obstáculos adicionales, en un escenario pesimista, el crecimiento estatal podría caer por debajo del 1%; en uno más favorable, con una mejor coordinación entre los niveles de gobierno y la materialización efectiva de las inversiones anunciadas, podría superar el 2%.

Jalisco cierra el primer trimestre de 2026 con un balance mixto pero favorable en términos relativos, supera consistentemente el bajo dinamismo nacional gracias a su base productiva diversificada y a las políticas estatales proactivas. No obstante, la moderación en el empleo formal y las presiones derivadas del entorno externo e interno limitan un crecimiento más vigoroso y sostenido, las acciones del gobierno estatal son oportunas y bien orientadas, pero su impacto final dependerá de la evolución del panorama macroeconómico nacional e internacional, así como de una mayor coordinación entre los tres niveles de gobierno y el sector privado. La perspectiva para el resto de 2026 apunta a un crecimiento moderado, entre 1.0% y 1.6%, superior al promedio nacional si se consolidan las inversiones anunciadas y se logran mitigar los principales riesgos, Jalisco sigue demostrando su capacidad de adaptación, pero el reto central sigue siendo convertir esta resiliencia en un crecimiento más inclusivo, sostenible y generador de empleo formal de calidad.

 

Conclusión

Jalisco no está plenamente listo para fortalecer su desarrollo de manera robusta y sostenible frente a los retos actuales. Tiene ventajas estructurales y políticas proactivas que le permiten resistir mejor que otros estados, pero enfrenta vulnerabilidades clave (dependencia comercial excesiva, enfriamiento del empleo formal y exposición a shocks externos) que no han sido superadas.

Para estar verdaderamente preparado, Jalisco necesitaría:

  • Acelerar la diversificación de mercados (Europa, Centroamérica, Asia).
  • Fortalecer la demanda interna y la generación de empleo formal de calidad.
  • Profundizar la coordinación con el gobierno federal en materia comercial y monetaria.
  • Avanzar más rápido en simplificación regulatoria y desarrollo de talento especializado.

En resumen, Jalisco está mejor posicionado que el promedio nacional, pero aún no cuenta con la fortaleza interna suficiente para enfrentar con plena confianza los retos de un entorno nacional e internacional volátil en 2026. La resiliencia existe, pero la robustez requiere pasos adicionales y resultados concretos en los próximos trimestres.

 

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