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Tiempos Difíciles

Por Alfonso Gómez Godínez

Son días en los que me viene a la memoria la novela del inmenso escritor inglés Charles Dickens, “Tiempos Difíciles”, que recrea el diario acontecer de Coketown y los entresijos de sus personajes. Una realidad que sufre radicales transformaciones sobre la que transitan ambiciones, confusiones, inconformidades, injusticias, historias de familia, ricos y pobres. La Revolución Industrial crujía a Coketown atravesando y arrastrando en su vorágine a sus habitantes.

No cabe duda que México vive tiempos difíciles. Como en Coketown, nos sacuden acontecimientos y hechos de gran impacto y nuestros personajes escenifican sus propios papeles y representaciones.

Con Estados Unidos se vive o se sufre momentos de gran tensión. La potencia se despliega en el orbe reconfigurando sus mapas de poder y acciona sus activos. La geografía nos puso en primera línea. Aquí, algunos se atan en la fatalidad, otros atisban posibilidades por una vecindad de beneficios compartidos.

El peor clima en el peor momento. Las últimas semanas se han escalado las divergencias alimentadas por el “México está perdido” y el desgarramiento de vestiduras en defensa de una soberanía de sabores insulsos. Faltan pocas semanas para que los representantes de ambos países se sienten en la misma mesa para redefinir las rutas de la vecindad económica y comercial.

El ambiente es totalmente distinto al que imperó en la firma del TLCAN en 1992. Del optimismo de ayer, hoy cunde el pesimismo, el reproche y la desconfianza. En el camino al TLCAN y al TMEC se buscó derribar muros, hoy todo apunta a que construiremos nuevos. Los costos económicos serán altos, aparte de las oportunidades perdidas. Todos vamos a perder y la asimetría establecerá las reglas.

No es novedad, la economía sigue atenazada en la mediocridad. El primer trimestre de este año, no fue diferente a lo registrado en años anteriores, menos del 1% de crecimiento en el PIB. Los datos del pasado ya se archivaron y se saldaron, lo que preocupa es lo que viene, lo que se acumulará para los próximos años; ojalá nos equivoquemos y no cerremos otro sexenio, igual al anterior, de estancamiento.

Esos indicadores se acompañan de otros. Los del empleo y la informalidad. Solo 207 mil empleos creados en el primer trimestre de 2026. El porcentaje de empleo informal supera a del empleo formal y sigue creciendo. La informalidad resuelve el ingreso diario de la persona, pero cancela sus posibilidades de un mejor nivel de vida y, lo peor, es mortal para su arribo a la vejez.

Como una tormenta perfecta, arriban juntos, recesión e inflación. El daño a la economía de los trabajadores y desempleados se multiplica. Los programas sociales se encuentran al límite y ese límite se encuentra en unas frágiles finanzas públicas, sangradas por los millonarios pagos que se realizan a los afectados por la cancelación del aeropuerto de Texcoco, los subsidios para mantener el AIFA, el nuevo tren suburbano, Pemex, CFE, el Tren Maya y sus hoteles, el Tren Interoceánico, la refinería de Tres Bocas, Mexicana de Aviación y muchas cosas más.

Requerimos inversión para reimpulsar la economía, pero invertir no es un acto de buena fe, voluntad o amor a México. Es una decisión que se basa en la certidumbre y en reglas del juego apegadas a derecho. Indefensos ante la UIF, sin Amparo y un sistema judicial carente de independencia, los empresarios nacionales y extranjeros no han mentido, revisen sus discursos y mensajes. Basta recuperar las declaraciones del embajador Ronald Johnson en Mochis, Sinaloa.

En la clase gobernante de Morena existe nerviosismo, se filtra información sobre el estado de ánimo presidencial. Una lista de acusados aparece como preludio de otras por venir. Yo no respondo por los otros, dice Rubén Rocha, quizás nos avisa de una próxima noche de cuchillos largos, sálvense a costa de los otros.

No solo se activa el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, se hablan de otros como en Texas que abrirán procedimientos contra narco funcionarios. En la ONU y en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, México será llamado a rendir cuentas. De la misma manera se abrirán otras instancias internacionales para tumbar la Reforma Judicial.

Los tiempos se vuelven más difíciles ya que los protagonistas del quehacer político, degradan la tribuna pública, los dedos flamígeros acusan, se autocalifican como buenos y califican a los malos. En el escenario miramos una luz, no sabemos sí es la que anuncia la salida del túnel o la del tren con el que chocaremos de frente.

Toda gran crisis, también es una gran oportunidad. México tiene condiciones para transitar de los tiempos difíciles a los buenos tiempos.

 

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