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México envejece: ¿y la educación?

Por Jorge Cabrera

Maestría en Economía y Política Internacional CIDE

El cambio demográfico exige replantear las prioridades de formación profesional del país. México está cambiando más rápido de lo que parece. La Encuesta Intercensal 2025 del INEGI confirma que el país supera los 130 millones de habitantes, pero también que la edad mediana llegó a 32 años. A ello se suma una fecundidad de apenas 1.2 hijos por mujer en 2024. El envejecimiento dejó de ser una previsión lejana: es un desafío presente. 

La pregunta es si el gobierno y las universidades están preparando al país para esta nueva realidad.

Durante décadas, el sistema educativo respondió a las necesidades de una población joven y creciente. Hoy debemos ampliar esa visión. No se trata de abandonar las carreras tradicionales, sino de fortalecerlas y crear nuevas opciones en campos que cobrarán creciente importancia.

La medicina geriátrica, la enfermería especializada, la rehabilitación, la gerontología y la atención domiciliaria requieren más profesionales. También hacen falta especialistas en cuidados de largo plazo, adaptación de viviendas, tecnologías asistivas y diseño de ciudades accesibles.

Las universidades podrían desarrollar licenciaturas, especialidades y programas técnicos en estas áreas. Las instituciones públicas de educación superior y los tecnológicos deberían vincular sus planes de estudio con las necesidades regionales, mientras el gobierno ofrece incentivos para formar y contratar personal capacitado.

La transformación también abre espacios para el emprendimiento: servicios de acompañamiento, vivienda adaptada, dispositivos de asistencia, ahorro para el retiro y soluciones tecnológicas para una población que vivirá más años. Pero el asunto va más allá de crear nuevos mercados. Se trata de anticipar necesidades sociales, evitar la improvisación y convertir el conocimiento en capacidad productiva y bienestar.

La Encuesta Intercensal ofrece información para orientar las políticas públicas. Aprovecharla exige que la planeación educativa deje de mirar exclusivamente al México que fuimos y comience a preparar al México que seremos.

 

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