Por Eduardo Gómez de la O
Presidente de la Asociación Mexicana de Gasto Público AC
El primer semestre de 2026 dejó en Jalisco una imagen de contrastes, después de un arranque de año marcado por una fuerte caída en la generación de empleo formal, los meses de abril y mayo mostraron una recuperación notable en la creación de puestos de trabajo, sin embargo, ese repunte aún no alcanza la fuerza suficiente para disipar las preocupaciones sobre la trayectoria de la economía estatal en lo que resta del año. La combinación de un entorno nacional de bajo crecimiento, la fragilidad del consumo interno y la dependencia de un impulso de inversión que no siempre se traduce de inmediato en empleo de calidad, mantiene vivos los riesgos de una nueva desaceleración.
Los datos del primer trimestre fueron claros en su mensaje de advertencia, Jalisco generó apenas 7,657 empleos formales entre enero y marzo, una contracción de 73.4% respecto al mismo periodo de 2025, esta caída, mucho más pronunciada que la observada a nivel nacional, reflejó la debilidad de la demanda interna y el efecto de un inicio de año complicado para la economía mexicana en su conjunto. El Producto Interno Bruto nacional registró una contracción de 0.6% a tasa trimestral desestacionalizada en los primeros tres meses del año, y el crecimiento anual fue apenas de 0.4%, Jalisco, aunque históricamente más dinámico que el promedio, no quedó al margen de esa desaceleración.
A partir de abril el panorama cambió de tono, el estado creó 11,264 nuevos empleos formales en ese mes (tercer lugar nacional) y sumó otros 5,290 en mayo, ubicándose en segundo lugar, en el acumulado de enero a mayo, Jalisco alcanzó aproximadamente 24,211 plazas formales nuevas, esta recuperación parcial es real y relevante, pero llega después de un primer trimestre excepcionalmente débil y aún no compensa del todo la pérdida de ritmo observada a inicios de año, el mercado laboral jalisciense muestra señales de estabilización, no de aceleración sostenida.
En contraste con el empleo, la inversión extranjera directa mantuvo un desempeño sólido durante todo el semestre, en el primer trimestre, Jalisco captó 723 millones de dólares de IED, un crecimiento de alrededor de 19-20% respecto al mismo periodo de 2025, este resultado permitió al estado escalar al quinto lugar nacional en atracción de inversión extranjera, mejorando de manera significativa su posición histórica, las nuevas inversiones crecieron con particular fuerza, y la reinversión de utilidades se mantuvo activa, este flujo de capital es, sin duda, uno de los pilares que sostiene las expectativas de crecimiento para el resto del año.
Sin embargo, la fortaleza de la IED no se ha traducido aún con la misma intensidad en empleo y actividad económica general, la estimación más razonable apunta a que la actividad económica de Jalisco creció entre 0.8% y 1.2% en el primer semestre respecto al mismo periodo de 2025, un ritmo superior al promedio nacional pero claramente inferior al observado durante 2025. La estructura productiva del estado (con un peso importante de manufacturas de alto valor, servicios modernos y un sector agroindustrial relevante) sigue ofreciendo resiliencia, pero la debilidad del consumo interno y la moderación de la demanda externa están limitando el ritmo de expansión.
La inflación, que se ubicó por encima del promedio nacional en los primeros meses del año, también ha ejercido presión sobre el poder adquisitivo de los hogares, aunque no representa un descontrol, sí ha contribuido a moderar el gasto en rubros discrecionales y ha reforzado la cautela en el consumo, en un estado donde los servicios representan una porción significativa del empleo y del valor agregado, esta dinámica tiene efectos multiplicadores que no pueden ignorarse.
Los riesgos que enfrenta Jalisco
Los riesgos que enfrenta Jalisco al cierre del primer semestre son claros y están interconectados. El principal de ellos es que la recuperación del empleo observada en abril y mayo no logre sostenerse en los meses siguientes, si la generación de puestos formales vuelve a debilitarse, el consumo interno (ya moderado) podría resentirse aún más, generando un círculo vicioso de baja actividad y menor confianza, otro riesgo relevante es que la debilidad estructural de las manufacturas a nivel nacional termine afectando con mayor fuerza las cadenas de suministro jaliscienses, especialmente en sectores vinculados a la exportación.
Un tercer riesgo, de naturaleza más estructural, tiene que ver con la capacidad de traducir el flujo de inversión extranjera en encadenamientos productivos locales de mayor profundidad, hasta ahora, una parte importante de la IED ha fluido hacia proyectos que, si bien generan empleo directo, no siempre logran multiplicar su efecto a través de proveedores nacionales, si esta tendencia persiste, el impacto de la inversión sobre el empleo y la actividad económica general será más limitado de lo que sugieren las cifras agregadas de IED.
Frente a este panorama, el gobierno de Jalisco ha mantenido una estrategia activa de atracción de inversión, desarrollo de talento y ejecución de infraestructura. El presupuesto 2026 prioriza rubros con potencial multiplicador sobre la actividad económica, y los programas de vinculación con la industria buscan responder a la demanda de las empresas que están invirtiendo en el estado, estas acciones son necesarias y van en la dirección correcta, pero su efectividad dependerá en buena medida de la velocidad de ejecución y de la capacidad de coordinación con el sector privado en un entorno de bajo crecimiento nacional.
Proyecciones para el segundo semestre
De cara al segundo semestre, las proyecciones más equilibradas apuntan a un crecimiento del PIB estatal de Jalisco entre 1.7% y 2.0% para todo 2026 en el escenario base. Este rango es superior al esperado para el promedio nacional, gracias al arrastre de la inversión extranjera y a la recuperación parcial del empleo observada en el segundo trimestre, sin embargo, está lejos de representar una aceleración significativa y sigue condicionado a que no se materialicen los riesgos de una nueva desaceleración del consumo y del empleo formal.
Jalisco mantiene ventajas competitivas importantes: ubicación estratégica, ecosistema industrial diversificado, capital humano calificado y una trayectoria consistente de atracción de inversión, pero el primer semestre de 2026 ha dejado claro que esas fortalezas no son inmunes a un contexto nacional de bajo dinamismo, la recuperación parcial del empleo en abril y mayo es una buena noticia, pero no alcanza aún para disipar las preocupaciones sobre la trayectoria de la economía estatal en lo que resta del año.
El verdadero desafío para Jalisco en los próximos meses no será solo sostener el flujo de inversión extranjera, sino lograr que ese capital se traduzca de manera más efectiva en empleo formal de calidad, encadenamientos productivos locales y un consumo interno más robusto, de lo contrario, el repunte frágil observado en el segundo trimestre podría desvanecerse con la misma rapidez con la que apareció.



