Opinión Política
OPINIÓN

El país del informe

Por Carlos E. Martínez Villaseñor

Abogado

Un Informe de Gobierno no debería ser una ceremonia para comunicar lo que salió bien. Debería ser el momento en que un Gobierno explica también lo que salió mal: cuánto prometió, cuánto gastó, cuánto ejecutó, qué resultado obtuvo y, especialmente, qué no consiguió. Eso sería un informe.  

Claudia Sheinbaum presentó su Segundo Informe asegurando que México “va mejor y tiene rumbo”. Esa es una afirmación política. Para convertirla en conclusión hacen falta números completos, periodos comparables y resultados verificables. Una estadística puede ser verdadera y, aun así, contar solamente una parte de la verdad.

El Gobierno eligió salario, inversión, empleo, programas sociales y reducción de homicidios para construir su fotografía. La oposición eligió violencia, deuda, bajo crecimiento, desaparecidos y concentración de poder para construir la contraria. Ninguna, por sí sola, alcanza para retratar México. Así que hagamos algo menos espectacular que un Informe presidencial y bastante más útil: las cuentas.

El salario mínimo mensual llegó a 9 mil 582 pesos. La inversión extranjera directa rondó 35 mil millones de dólares durante el primer semestre. México registra alrededor de 60 millones de personas ocupadas y desempleo de 2.7%. Son cifras con las que el Gobierno sostiene su diagnóstico. Pero otra modifica la fotografía, México creció apenas 0.7% durante 2025. Sheinbaum destacó que el PIB avanzó 1.9% anual en el segundo trimestre de 2026. Ambas cifras pueden ser ciertas; describen periodos distintos. Un trimestre favorable no borra un año prácticamente estancado.

Algo semejante ocurre con el empleo. Un desempleo de 2.7% luce extraordinario hasta incorporar que más de la mitad del mercado laboral permanece en la informalidad. Contar personas ocupadas responde una pregunta; saber cuántas tienen seguridad social, prestaciones, estabilidad y capacidad adquisitiva responde otra.

El Gobierno presenta también como fortaleza que 42.86 millones de personas recibirán algún Programa para el Bienestar al terminar 2026 y que el gasto rondará un billón de pesos. La dimensión es indiscutible; su interpretación no. ¿Estamos consolidando un Estado de bienestar o una estructura de transferencias que necesitará una economía mucho más dinámica para sostenerse? Con crecimiento de 0.7% en 2025, la pregunta no es ideológica: es presupuestal.

Y hay una cuenta que merece su propia fotografía: la deuda. La medición amplia de Hacienda, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, equivalía a 28.2% del PIB en 2006; pasó a 35.6% en 2012, 43.6% en 2018 y 52% en 2024. Para 2026 Hacienda estimó 53.5%, alrededor de 20.1 billones de pesos. Cinco sexenios muestran una trayectoria que ningún partido puede atribuir por completo al siguiente ni borrar de su propia historia.

La composición también importa. La deuda externa representaba 21.9% de la deuda del Gobierno Federal en 2006, 23.3% en 2018 y para 2026 se estimó en 15.8%. Hoy el financiamiento está mucho más concentrado en deuda interna. Eso reduce ciertos riesgos cambiarios, pero no elimina la pregunta fundamental: ¿qué crecimiento, infraestructura y productividad recibió México a cambio? Endeudarse, no significa automáticamente administrar mal. Endeudarse mientras la economía crece poco obliga a explicar mucho. La deuda se contrata en el presente; se paga con el crecimiento del futuro.

Seguridad merece una revisión todavía más cuidadosa. Sheinbaum aseguró una reducción de 51% en homicidios dolosos desde el inicio de su administración. Si la metodología es consistente, el Gobierno tiene un resultado que presentar. El problema comienza cuando se pregunta exactamente qué se está contando y qué queda fuera de esa cuenta.

El Senador Ricardo Anaya llevó esa discusión a la Cámara. Sostuvo, utilizando estadísticas oficiales, que mientras una categoría disminuyó alrededor de siete homicidios diarios, otras relacionadas con delitos contra la vida y desapariciones crecieron conjuntamente alrededor de 40 registros diarios. Su señalamiento no demuestra que existan 40 homicidios escondidos: una desaparición no es automáticamente un homicidio y categorías penales distintas no pueden simplemente sumarse. Pero plantea una pregunta legítima: ¿disminuyó únicamente la violencia o también cambió su clasificación? La respuesta debería resolverla una revisión técnica independiente, no el PAN ni Morena.

El Senador Alejandro Moreno describió un México fracturado, endeudado y estancado. El crecimiento de 0.7% sí justifica cuestionar el desempeño económico. Hablar de rechazo generalizado al Gobierno es más difícil cuando Sheinbaum conserva alrededor de 69% de aprobación. Y cuando Moreno pasó del Informe a plantear recuperar el Congreso en 2027 y la Presidencia en 2030, parte de la fiscalización comenzó a parecer campaña. La oposición también debe someterse al rigor que exige al Gobierno.

El Senador Luis Donaldo Colosio planteó otra pregunta: ¿qué resultados corresponden a semejante concentración de poder? Presidencia, mayoría legislativa y una transformación profunda del Poder Judicial dejan al oficialismo con una capacidad política extraordinaria. Eso no demuestra por sí mismo autoritarismo ni fracaso. Sí vuelve cada vez menos convincente explicar los pendientes recurriendo exclusivamente a quienes gobernaron antes. Después de casi dos años, los resultados empiezan a ser de Sheinbaum, pero también sus propias facturas.

Pemex ofrece otro ejemplo. La Presidenta habló de una reducción de 20 mil millones de dólares en deuda. La cifra necesita periodo, punto de partida y costo del apoyo público. Lo mismo ocurre con Mexicana, Tren Maya, Dos Bocas, AIFA, Corredor Interoceánico y otras obras. Una empresa pública no necesariamente debe generar utilidades: puede justificar subsidios mediante conectividad o desarrollo regional. Pero entonces hay que medir inversión total, subsidios, usuarios, derrama y beneficio generado. Una inauguración es una fecha; una inversión es una cifra; un resultado es otra cosa.

Salud debería someterse al mismo método. El Gobierno contabiliza 33 hospitales nuevos, 11 unidades de medicina familiar, 36 centros y consultorios y 650 quirófanos modernizados. Eso mide infraestructura. Ahora midamos recetas surtidas, médicos disponibles, tiempos de espera y tratamientos efectivos. El ciudadano no necesita un hospital contabilizado, necesita un hospital funcionando.

En educación ocurre algo parecido. Ocho millones de alumnos de primaria recibieron apoyos y más de 73 mil planteles recursos. El Gobierno puede contabilizar cobertura y beneficiarios. Lo que explica mucho menos es aprendizaje. Permanecer en la escuela y aprender en la escuela son indicadores distintos.

Turismo entrega cifras para el discurso: 51.1 millones de viajeros internacionales durante el primer semestre, 7.7% más. Pero contar llegadas no basta: falta medir cuánto ingreso permanece en las comunidades, cuánto empleo formal genera y cuál es la presión ambiental sobre los destinos.

Y están los asuntos que un Informe nacional no puede relegar: los desaparecidos y quienes los buscan; los periodistas asesinados; el campo y sus productores; la calidad educativa; hospitales y medicamentos; agua, contaminación, residuos, deforestación y sequía. También la relación con Estados Unidos y Canadá ante la revisión del T-MEC, donde comercio, inversión, aranceles, migración, seguridad y soberanía estarán en la misma mesa.

Sheinbaum tiene cifras para sostener su narrativa. Anaya cuestiona cómo se construyen algunas. Moreno cuestiona crecimiento, deuda y rumbo. Colosio pregunta para qué ha servido la acumulación de poder. Todos presentan una parte de la fotografía y todos seleccionan aquello que fortalece su argumento.

México no está tan bien como lo describe el Gobierno, pero tampoco tan mal como necesita describirlo la oposición.

Un verdadero ejercicio de rendición de cuentas tendría que explicar también lo que fracasó, lo que costó más de lo previsto, lo que no se terminó y aquello para lo que todavía no existe respuesta. No basta comparar 2026 contra 2018 cuando conviene, un trimestre contra otro cuando mejora, beneficiarios cuando aumentan o delitos cuando disminuyen. La obligación es presentar la serie completa.

Promesa contra resultado. Presupuesto contra ejecución. Deuda contra crecimiento. Empleo contra informalidad. Homicidios contra desaparecidos. Hospital contra medicamento. Escuela contra aprendizaje. Turismo contra desarrollo. Inversión contra rendimiento. Obra contra utilidad. Discurso contra realidad.

Sheinbaum presentó su país. Anaya, Moreno y Colosio presentaron otros tres. El México real no necesita que ninguno de ellos le explique qué país debe ver.

A México lo que se le necesita, es que le rindan cuentas.

 

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