Egresados UAG conversan sobre su profesión y la inteligencia artificial.
Por Erika Beltrán
La Inteligencia Artificial ya forma parte de la realidad profesional de los ingenieros. Ante este escenario, el verdadero reto no está en competir con la tecnología, sino en aprender a utilizarla con criterio, aprovechar su potencial y fortalecer aquellas capacidades que distinguen al talento humano.
Con esta perspectiva, egresados de la Universidad Autónoma de Guadalajara participaron en el panel “¿La IA reemplaza al ingeniero o lo hace más poderoso?”, organizado por la Asociación de Egresados, donde compartieron con estudiantes sus experiencias, consejos y reflexiones sobre los retos y oportunidades que plantea la Inteligencia Artificial para las nuevas generaciones de ingenieros.
El encuentro fue moderado por el presidente de la Asociación de Egresados, Dr. Ariosto Manrique Moreno, y los panelistas fueron Guillermo Rivera Aguilar, Víctor Fernando Ramos Fon Bon y Yosu Tanamachi Sánchez.
A través de sus historias profesionales, los panelistas ofrecieron una mirada cercana al futuro de la ingeniería, con un mensaje central: La tecnología puede transformar las herramientas y la manera de trabajar; pero el criterio, la creatividad, la capacidad de adaptación y la visión humana seguirán siendo fundamentales.
Uno de los mensajes centrales del panel fue que el futuro de la ingeniería no dependerá únicamente de saber resolver problemas, sino de identificar cuáles son los problemas que realmente vale la pena resolver.
Rivera Aguilar invitó a los estudiantes a cambiar la perspectiva con la que enfrentan sus proyectos y su futuro profesional. “Dejen de preocuparse tanto por resolver problemas y enfóquense más en tener las preguntas correctas”, afirmó.
Para el egresado de Ingeniería en Mecatrónica, esta capacidad puede marcar la diferencia entre ejecutar una tarea y comprender el verdadero propósito detrás de ella.
Un ingeniero con visión estratégica necesita cuestionar si un producto será útil, si las personas lo utilizarán y si realmente responde a una necesidad.
Esta reflexión adquiere relevancia en una época en la que la Inteligencia Artificial puede generar soluciones con gran rapidez. El valor del profesional estará, en buena medida, en saber qué pedir, por qué pedirlo y cómo evaluar el resultado.
El panel permitió a los estudiantes conocer el lado humano de tres profesionistas que alguna vez ocuparon sus mismos lugares dentro de las aulas.
Por su parte, Ramos Fon Bon recordó que durante su etapa universitaria tuvo dudas sobre el camino que quería seguir.
Después de descubrir que tenía mayor interés por el desarrollo de software que por el hardware, tomó la decisión de cambiar de carrera. Más adelante, una oportunidad laboral durante sus estudios le permitió llevar los conocimientos del aula a situaciones reales. Esa experiencia también le enseñó que el error puede formar parte del proceso de aprendizaje.
Su experiencia mostró que comenzar a trabajar antes de terminar la universidad puede representar una oportunidad para descubrir fortalezas, enfrentar retos y adquirir confianza.
Rivera Aguilar también habló sobre la presión que puede generar una carrera de ingeniería y sobre la necesidad de reconocer que ningún profesional tiene que dominar todas las áreas. “No tienes por qué ser bueno para todo”, dijo.
Para él, las materias y experiencias que no resultan sencillas también pueden ayudar a descubrir nuevas posibilidades. Un tropiezo no necesariamente representa un fracaso; en ocasiones, puede convertirse en el punto de partida hacia una nueva especialidad o una habilidad que antes no se había considerado.
Durante la etapa universitaria, explicó Ramos Fon Bon, puede parecer que alcanzar un determinado puesto o lograr estabilidad económica representa la meta.
Yosu Tanamachi Sánchez, egresado de Ingeniería en Software, coincidió en que la perspectiva cambia conforme avanza la vida profesional.
“El crecimiento deja de medirse únicamente por un puesto y comienza a relacionarse con el desarrollo personal y el tiempo destinado a quienes forman parte de la vida profesional”, dijo.
Así mismo, dejó una reflexión sobre el miedo y las oportunidades: “Muchas veces, aquello que parece estar fuera del alcance puede convertirse en una posibilidad si existe la decisión de intentarlo”.
La Inteligencia Artificial transformará las herramientas de trabajo, pero el ingeniero seguirá siendo quien formule las preguntas, comprenda el contexto, tome decisiones y dé sentido a la tecnología.
Finalmente, los panelistas consideraron que el reto para las nuevas generaciones no consiste en elegir entre el talento humano y la Inteligencia Artificial, sino en aprender a utilizar la tecnología para llevar sus propias capacidades más lejos.



